Por Olivia Hernández D.CFA tras último informe del gobierno anterior: habría cuarto incumplimiento consecutivo de la meta fiscal en 2026 y ve más presiones por guerra en Irán
En cuanto a las proyecciones de ingresos fiscales -una de las materias más criticadas de la administración de Boric en materia de cuentas fiscales-, el Consejo reiteró que existen "riesgos relevantes" para su materialización, ya que nuevamente se estarían contemplando crecimientos elevados en relación con la evolución estimada de la actividad económica.

Nuevamente, el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) encendió las alarmas en torno a la situación fiscal del país. En esta ocasión, el organismo emitió un nuevo informe sobre la materia y sus proyecciones al 2030, las que fueron elaboradas por la Dirección de Presupuestos (Dipres) en su Informe de Finanzas Públicas (IFP) del cuarto trimestre de 2025, durante el gobierno del expresidente Gabriel Boric.
Tras el estudio de las proyecciones para el periodo 2026-2030, el CFA advirtió que, con las estimaciones vigentes para este año, se concretaría el cuarto incumplimiento consecutivo de la meta fiscal, el que incluso podría ser mayor a lo previsto debido a “riesgos de desviaciones en los ingresos y gastos fiscales”.
En detalle, el organismo autónomo señaló que las cifras proyectadas para 2026 consideran ingresos efectivos de 22% del PIB y estructurales de 21,2% del PIB, ambos inferiores al gasto total, que alcanzaría el 23,8% del PIB.
“Esta combinación tiene como resultado un balance fiscal efectivo de -1,8% del PIB y un BE (Balance Estructural) de -2,7% del PIB, cifra significativamente más deficitaria que la meta vigente de -1,1% del PIB”, sostuvo el CFA, alertando que “el escenario proyectado en el IFP4T25 (Informe de Política Monetaria del cuarto trimestre de 2025) muestra un desvío de la meta de BE por US$6.313 millones (1,6% del PIB), lo que podría traducirse en mayores requerimientos de financiamiento”.
En cuanto a las proyecciones de ingresos fiscales -una de las materias más criticadas de la administración de Boric en materia de cuentas fiscales-, el Consejo reiteró que existen “riesgos relevantes” para su materialización, ya que nuevamente se estarían contemplando crecimientos elevados en relación con la evolución estimada de la actividad económica.

Entre los riesgos, el CFA destacó el efecto del Impuesto Sustitutivo de Impuestos Finales, cuya activación puede reducir la base imponible futura y, con ellos, alterar la trayectoria esperado de los ingresos tributarios. Asimismo, advirtió que la Ley de Cumplimiento Tributario proyecta para 2026 una recaudación “particularmente exigente”, en comparación con lo señalado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Respecto a la reciente intensificación del conflicto en Medio Oriente, el CFA alertó que el aumento del precio del petróleo “podría traducirse en presiones sobre el balance fiscal, en medio de un deterioro del escenario macroeconómico global, con efectos adversos sobre el desempeño de los ingresos fiscales. Adicionalmente, este aumento podría generar presiones inflacionarias, con distintos efectos directos e indirectos sobre las cuentas fiscales y las personas”.
En materia de gasto, el Consejo observó presiones derivadas de la Ley de Reajuste del Sector Público, “que implica un mayor gasto fiscal equivalente a 0,45% del PIB para 2026 (US$1.668 millones) que no cuenta con financiamiento plenamente identificado”.
De esta manera, “el CFA sostiene que en el mediano plazo persisten presiones relevantes sobre el gasto público”.
Periodo 2027-2030
Respecto al periodo 2027-2030, el Consejo Fiscal Autónomo subrayó que el IFP del cuarto trimestre de 2025 de la Dipres proyecta una persistencia de déficits estructurales que se reduciría gradualmente, pero sin converger hacia el equilibrio (-1,1% en 2030), “y dejando un nulo espacio de gasto adicional respecto de lo ya comprometido para mediano plazo”.
Además, sostuvo que esto iría acompañado de un incremento de la deuda bruta hacia el final del periodo, hasta alcanzar un 43,4% del PIB, acercándose al nivel prudente de 45%.
También el Consejo recalcó que el escenario de mediano plazo proyectado en el último IFP “no considera la existencia de riesgos relevantes para la materialización de las proyecciones de ingresos, ni presiones de gasto adicionales a las ya comprometidas, que podrían ampliar las necesidades de financiamiento y, con ello, intensificar el riesgo de sobrepasar el nivel prudente de deuda”.
De esta forma, el CFA reiteró que la estabilización de la deuda bruta por debajo de su nivel prudente requiere de una trayectoria fiscal que converja hacia un equilibrio en el mediano plazo, mientras que, para llevar a cabo una recomposición del Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) y el Fondo de Reserva de Pensiones (FRP) se debería avanzar hacia superávits fiscales.
Tras el análisis, el CFA entregó diez recomendaciones para fortalecer la sostenibilidad de las finanzas públicas. En concreto, las medidas apuntan hacia mejorar la estimación y monitoreo de ingresos fiscales, estableces ajustes de gastos o ingresos, asegurar mecanismos de corrección oportunos frente a desvíos de la meta, mantener el actual nivel de deuda prudente en 45% del PIB, entre otras.
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