Claudio Soto, economista jefe de Santander: “Con la información que tenemos hoy, el ciclo de alzas de la tasa terminará en marzo en niveles cercanos a 5,75%”

12 Abril 2019 Entrevista a Claudio Soto, economista jefe del Banco Santander Foto: Andres Perez CLAUDIO SOTO GAMBOA - RETRATOS

Sostiene que tiene una diferencia con el BC en el ritmo del descenso de la inflación. "Nosotros esperamos que termine l 2022 sobre 4% y el BC en 3,7% y para 2023 vemos que hay un riesgo de que esté sobre 3%".




El economista jefe de Banco Santander, Claudio Soto, entregó sus principales conclusiones del último Informe de Política Monetaria que publicó este miércoles el Banco Central. Si bien en términos de crecimiento para 2021 y 2022 está en línea con lo entregado por el ente rector, las dudas están puestas en lo que sucederá hacia 2023.

¿Qué lectura hace del Informe de Política Monetaria que entregó el Banco Central?

En líneas generales no es un informe tan sorpresivo respecto a lo que el mercado venía analizando. Nosotros estábamos proyectando un 11,9% para el crecimiento de este año, mientras que para el próximo año nuestro escenario estaba en 2% y 0,7% para 2023. En ese sentido, estábamos muy alineados. En inflación nosotros esperamos un 6,8% y el BC 6,9%. Lo que sí, donde hay una diferencia es el ritmo del descenso de la inflación. Nosotros esperamos que termine sobre 4% y el BC en 3,7% y para 2023 vemos que hay un riesgo de que esté sobre 3%.

¿Por qué ve que la inflación terminará siendo más alta que lo previsto por el BC?

Hay cuatro elementos para entender la dinámica inflacionaria. El Banco Central prevé que habrá una moderación de la demanda interna, la cual nosotros compartimos: la política fiscal será contractiva y la acción de la política monetaria, sumado al estrechamiento de las condiciones financieras, impactará la inversión, eso generará un freno en la demanda interna que permitirá que la brecha se vaya estrechando. Lo segundo es el tema cambiario, si bien el BC no entrega ninguna proyección de tipo de cambio, lo que está implícito es que se mantendrá relativamente estable y por ello no habrá presiones adicionales. Lo tercero es que de alguna manera las expectativas inflacionarias se mantienen ancladas en la meta y el cuarto elemento es la inflación internacional, donde tenemos bastante duda sobre lo que pasará con los precios de los bienes, las materias primas y el costo del transporte. La visión es que es un fenómeno transitorio, pero persistente.

Con respecto a la tasa de interés, ¿cuál es la trayectoria que usted tiene en su escenario base?

La actividad está teniendo más impulso de lo que se esperaba y las expectativas de inflación se empezaron a desviar de la meta, lo que hace evidente que el BC comenzara a acelerar el retiro del estímulo. Creemos que seguirá subiendo la tasa en las reuniones de enero y en marzo. En el IPoM, el BC declaró, de alguna manera, que la tasa estará entre 5,5% a 6% en 2022. Entre enero y marzo debería ser entre 150 a 200 puntos en total y ahí estacionarse. La tasa tiene un rezago para que sea vean sus efectos, por lo que no hay que ponerse ansiosos, ya que gradualmente se irá traspasando a la economía. Y eso tendrá impacto ya más visible hacia fines de 2022, 2023. Así, con la información que tenemos hoy, el ciclo de alzas de la tasa terminará en marzo en niveles cercanos a 5,75%. Hacia adelante vemos una diferencia con las proyecciones del ente rector. Esto porque podría darse el caso donde la TPM descienda más rápido de lo que está en las tasas de mercado: puede haber una desaceleración rápida de la demanda interna y una convergencia de la inflación y en ese contexto puede darse el caso de que el BC sea un poco más activo en reducir la tasa.

¿Y eso cuándo se podría dar?

A fines del próximo año, principios de 2023, no antes de eso.

En cuanto a las perspectivas de crecimiento, el BC entregó un panorama bastante tenue para los próximos años.

Para el próximo año estamos bastante alineados de que la economía estará con un crecimiento entre 1,5% y 2,5%, lo más complicado es lo que se viene hacia adelante. Lo complejo es el 2023, porque ahí están los riesgos más significados, principalmente a la baja por la inversión. Hasta ahora hay bastante incertidumbre respecto a los grandes proyectos de inversión, el proceso político interno ha introducido bastante ruido, entonces para que se vayan materializando nuevos proyectos se requiere que haya un marco de certeza y las reglas del juego respecto al proceso constituyente, pero eso no lo vamos a tener sino hasta bien entrado el próximo año. Entonces mientras se mantenga un escenario de incertidumbre es difícil se puedan ir materializando nuevos proyectos de inversión de gran envergadura.

Lo segundo es el escenario internacional, que está en una situación de fragilidad. Tenemos una recuperación rápida en Estados Unidos, pero eso no es sostenible y la Fed comenzará a retirar el estímulo. A eso se suma lo que está pasando en China con el sector inmobiliario. Hay riesgos a la baja para 2023 tanto por factores locales como internacional.

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