La lucha de dos hoteleros por sobrevivir

07.05.2020 SANTIAGO ENTREVISTA A ALBERTO PIROLA DUEÑO DEL HOTEL NOI . FOTO: JUAN FARIAS . LATERCERA

Los controladores de los hoteles Noi y Tierra relatan el estrecho escenario que enfrentan para no desvincular empleados; sus negociaciones con la banca y su negativa a vender sus recintos. Ambos congelaron sus planes de expansión y se preparan para una lenta reactivación. Coinciden en que no recuperarán el dinero invertido en estos meses antes de dos años y medio.




Miguel Purcell, socio y gerente general de Tierra Hotels y de Ski Portillo: “Estamos estudiando hacer un aumento de capital”

El 21 de marzo y a causa del Covid-19, el controlador de la cadena Tierra Hotels, Miguel Purcell, decidió cerrar sus tres recintos ubicados en San Pedro de Atacama, Chiloé y Torres del Paine. Misma decisión aplicó en Portillo, el centro de esquí donde su familia comenzó su historia ligada a este rubro a comienzos de los sesenta.

En el momento peak de cada temporada, emplea alrededor de 800 personas. De planta tiene a 150 trabajadores. No ha querido despedir y dice que hará lo posible para que ello no ocurra. Tampoco ha suspendido contratos por el momento, pero sí disminuyó la jornada de trabajo para sus empleados de planta, con la proporcional baja de salarios.

¿Cuándo estima reabrir sus hoteles?

-Estamos pensando abrir los tres Tierra Hotels en octubre. El caso de Portillo es distinto, dado que como Asociación de Centros de Ski estamos elaborando protocolos y procedimientos relacionados al Covid-19 para presentarlos al Ministerio de Salud y a la Subsecretaría de Turismo, esperamos su visto bueno para poder abrir en esta temporada de invierno.

¿Cómo están enfrentando esta inercia en su actividad?

-Tratando de ser lo más eficientes posibles en el manejo de nuestros costos. Estamos conversando con los bancos, postulando a los créditos con garantía del Fogape y estudiando hacer un aumento de capital. Echaremos mano a todo lo que esté a nuestro alcance. Veo esto para largo, por lo que hay que estar preparados para poder sortearlo.

¿Cuáles serán los turistas que empujarán el carro de la actividad hotelera local, teniendo en cuenta lo impactados que están los brasileños con el coronavirus?

-Para nosotros el mercado brasileño es tremendamente importante. Esto se demorará y volver a la normalidad tiene para largo, así que creo que habrá que poner todo el esfuerzo en el turismo local, que probablemente será el primero en recuperarse.

¿Tendrán que bajar precios para poder volver a atraer flujo?

-Habrá que estudiar todas las alternativas, pero seguramente la baja de precios será la variable más importante.

¿Cuánto tiempo estima que tomará recuperar los niveles de ocupación normales?

-Al menos dos años. Este 2020 va a ser extremadamente difícil y el próximo habrá una normalización lenta.

¿Cuánto demorarán en recuperar el dinero que están desembolsando para mantener la operación durante estos meses sin actividad?

-Dos años y medio, como mínimo, para toda la industria del turismo. Será lenta la recuperación.

¿Se le pasa por la mente vender su negocio o asociarse con otros jugadores internacionales?

-No, por ahora ninguna de las dos opciones. Con todas las alternativas que estamos tomando creo que podremos salir adelante.

¿Tenían proyectos de expansión o nuevos hoteles que se truncaron por esta crisis?

-Sí, lo más sensato en este momento es no pensar en planes de expansión y dejarlos en stand-by por un tiempo.

¿Qué planes tenían?

-Teníamos varios proyectos de nuevos hoteles en vista, ninguno con fecha, y todos en Chile.

Alberto Pirola, presidente y controlador de hoteles Noi: “Este negocio es mi hijo que no tuve (...) No lo vendería”

Hoy es presidente, gerente general, secretario, funcionario de aseo y de seguridad. “Hay que hacerle a todo, pero lo digo con todo orgullo”, afirma Alberto Pirola, controlador de la cadena de hoteles Noi, cerrados desde fines de marzo.

Pirola maneja ocho hoteles, siete con la marca Noi, en Calama, San Pedro de Atacama, Vitacura, Machalí, Santa Cruz, Puerto Natales y Cartagena de Indias (Colombia). Este último hotel en el extranjero y el de Calama cuentan en la propiedad a socios locales, al igual que el hotel Los Caiquenes, en Puerto Varas.

Junto a su familia, Pirola es también socio de la procesadora de molibdeno Molymet, pero siempre quiso seguir su propio rumbo profesional. Partió en el mundo agrícola con la exportadora de frutas Nutrafrut, de su oriunda San Felipe, a la que estuvo dedicado 14 años. Tras venderla, entró al rubro inmobiliario. Así es como llegó al mundo hotelero.

¿Ha pensado en vender los hoteles?

-Tengo tres hijas maravillosas y, aunque me lo critican, uno trabaja para ellas. Este negocio es mi hijo que no tuve, tiene diez años y puede que algún día se vaya a estudiar afuera. Le quedan muchos años de estudio, así que tiene que seguir bajo mi tutela. Tiene un problema de salud, pero seguiré con él. Es una pasión y no hay cosa mejor que trabajar en lo que realmente te gusta. En esta crisis sufrimos todos, de general a paje. Aquí el monto no importa, hay sufrimiento y dolor. Si no logro mantener esto, dejaría a casi 300 familias sin comer y esa mochila es tremenda. No lo vendería, porque tengo viejos que partieron junto a mí cuando yo no sabía nada de hoteles y me han enseñado de todo. Esto tiene una parte sentimental que vale mucho.

Si baja el flujo de turistas, los costos subirán y las cadenas internacionales profundizarán su estrategia de bajos precios, ¿cómo competir?

-Una cosa muy clara es que los propietarios de los edificios donde operan las grandes cadenas son los que invierten y mantienen el negocio. Trabajar con la billetera ajena es fácil, por eso yo creo que hay que sincerarse, dejar de mantener el récord de ocupación a costa de las bajas tarifas que sostienen los inversionistas. Tiene que haber una competencia leal. Si las cadenas dicen que son el futuro y que los más pequeños desapareceremos, yo sigo diciendo que los locales no perjudicamos a los dueños de los edificios. No hay que jugar al juego del elefante y la hormiga, aquí hay que respetar a todos y jugar con las cartas limpias.

¿Ha refinanciado sus pasivos con la banca?

-Sí, los bancos se han portado muy bien, gracias a nuestra historia de haber cumplido siempre. Ante la desesperación, nos han brindado un pequeño respiro. Esto es un tropiezo, no el fin del mundo.

¿Cómo evalúa las ayudas económicas impulsadas por el gobierno?

-La ayuda más grande que nos ha dado el gobierno es que se esté controlando correctamente la pandemia. La imagen país es muy importante y más que videos promocionales de turismo, el buen manejo de la pandemia ayudará a que la gente vuelva a Chile antes que a otros destinos.

¿No teme que tras la pandemia, otro estallido social pueda afectar la recuperación?

-Recién estamos en el inicio de los efectos de esta pandemia, por lo que tenemos que salir adelante y no volver a dañarnos. Si hay que modificar la Constitución, OK, que se modifique, pero hay que buscar el momento adecuado.

¿Cuando espera abrir sus hoteles?

-Si todo anda bien, en julio debiéramos empezar a ver la luz. Con mucha suerte debiéramos ver un breakeven en la ocupación entre noviembre y enero. Pero nos tomará como mínimo dos años y medio para recuperar la plata que estamos poniendo para financiar estos meses. Si consideramos los créditos que tuvimos que refinanciar, la recuperación tardará cuatro o cinco años.

¿Piensan bajar precios?

-Vamos a tener una presión a disminuir los precios, ocupaciones bajas y costos aumentando. Tenemos que salvar esa ecuación, ser eficientes y reducir nuestros costos.

¿Ha tenido problemas en la seguridad de sus hoteles en estos meses?

-Sí, he tenido que contratar a empresas especiales de seguridad. Cuando hay hambre, surge mucha gente con necesidades. Han intentado robar en el hotel de Vitacura y en otros más que tenemos. Por eso me estoy quedando en el hotel dos o tres noches a la semana

¿Suspendió los contratos de sus trabajadores?

-Sí, tenemos 317 trabajadores y nos acogimos al mecanismo que dio el gobierno, si no muchas empresas estaríamos recurriendo a síndicos de quiebra. Tenemos que estar vivos para cuando esto se reactive y podamos recontratar gente. Tenemos que levantar nuestra bandera chilena, sonreír e ir para adelante.

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