Pulso

Las exportaciones de ropa usada desde Iquique que inundan el mercado argentino

Envíos de prendas en fardos saltaron 40 veces solo en 2025 y no paran. La desregulación que ha aplicado el presidente Milei permitió que, como en el Chile de los 80, se gatillara el negocio de la ropa “americana”. Trasandinos compran indumentaria de alta calidad en Iquique que revenden en Buenos Aires. Su ingreso ya equivale al 11% de las importaciones de ropa en el país vecino. Fabricantes argentinos advierten de quiebras. Pese a nuevas obligaciones de fumigar las prendas, “el comercio fluye normalmente”, avisa gerente de la Zofri.

Levis ropa usada

En las 52 empresas que importan ropa usada en la Zona Franca de Iquique (Zofri) los números son cada vez mejores. Desde 2024, pero especialmente desde el año pasado, Argentina está convertida en su nuevo y mejor cliente: los envíos a ese país crecieron 40 veces. Sí, 40 veces. Y nada parece detenerlos.

La ropa sale en camión hacia Jujuy y desde ahí se distribuye por el país trasandino, especialmente hacia Buenos Aires, donde los fardos de prendas de marcas de alta calidad terminan en las nuevas tiendas vintage físicas y online de esa ciudad. La ropa usada de enseñas menos conocidas o calidades inferiores se vende en ferias y mercados populares. En el camino del norte chileno al sur argentino se colocan varias prendas más.

La ropa de Iquique comenzó a colarse lentamente en Argentina en los últimos años, a través de compras esporádicas que hacían turistas o pequeños envíos de comerciantes locales, especialmente a sus pares de Jujuy. El negocio empezó a crecer en 2023 y entre 2024 y 2025 se desató, emergiendo un mercado con todas sus características. La política de sinceramiento económico impulsada por el gobierno de Javier Milei, junto a las desregulaciones y la inflación en dólares -que ha vuelto prohibitiva la ropa nueva para el argentino promedio- crearon la demanda. Y la ropa empacada se hizo imbatible por sus bajos precios. Bastó una buena logística, mucho viral por redes sociales y hoy ya el 11% de toda la ropa que Argentina importa tiene su origen en Iquique, según cifras de la industria local. Marcas como Fardos Urbanos y Chris Vintage, se han convertido en los reyes de los fardos al otro lado de la cordillera.

2023

En las dos últimas semanas en Argentina, diversas entidades han advertido sobre este tsunami textil y sus riesgos para el empleo y el medioambiente. La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) enfatizó sobre la desaparición de puestos de trabajo y quiebra de fabricantes, tal como ocurrió en Chile en los 80 tras la apertura comercial del país. Se sumó la Fundación Pro Tejer —cercana al sector textil—, con una campaña que inició para prohibir la importación de ropa usada.

Aunque la normativa que impedía el ingreso de indumentaria usada en toda Argentina estuvo vigente hasta 2022, e incluso fue renovada por gobiernos de distinto signo político en 2023, en plenas elecciones argentinas nadie se acordó del decreto y este pasó a mejor vida.

Aunque la emergencia ambiental de la ropa tirada en el desierto de Atacama ha puesto en el centro del debate a la responsabilidad estatal —ya que existen evidencias de restos de ropas en microbasurales de Jujuy y el conurbano bonaerense—, en menos de un año los fardos comenzaron a entrar. Primero llegaron a las regiones más cercanas a Iquique, como el noroeste argentino (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero, con unos 6 millones de habitantes), hasta que el volumen importado comenzó a aparecer en 2024 en algunas ferias de Buenos Aires. El peak fue en 2025 cuando diversos influencers y divulgadores de moda comenzaron a viajar a Iquique en tours de compras o hicieron famosos los unboxes y remates. En agosto del año pasado, la CIAI reportó que las compras ya estaban en los US$ 683 mil.

Desinfección

La industria argentina da cuenta de una caída de ventas de 25% en dólares y la destrucción de más de 138 mil puestos de trabajo desde 2023, cuando se produjo el inicio del ingreso masivo de ropa usada, según los datos de Pro Tejer y CIAI. El empresario textil Raúl Hutin, que fabrica marcas conocidas en Argentina (Scalter), dijo en la TV de ese país la semana pasada que el sector está en la “ruina absoluta” e hizo peticiones urgentes al Ministerio de Economía para revisar la normativa que permitió inundar Argentina de ropa reciclada.

Foto referencial.

El gobierno trasandino aplicó medidas sanitarias como la desinfección de las prendas antes de su ingreso a Argentina, con el fin de responder, de alguna manera, a esas demandas, pero según el gerente general de la Zofri, Felipe Albistur, hoy “el comercio fluye normalmente”. Explica que están pidiendo un certificado de fumigación en la frontera, trámite que es común para otros rubros. La ropa sigue cruzando la cordillera.

De acuerdo a cifras de la aduana argentina y datos del sector logístico en Tarapacá, el flujo de ropa usada hacia Argentina no para de crecer, y Felipe Albistur cree que en 2026 la tendencia se mantendrá. El fenómeno ya pasó de ser un negocio hormiga y se convirtió en toda una industria, de la cual el gerente general de la Zofri destaca que el 80% de los empleos que crean las firmas de ropa usada es femenino, para la selección de las prendas de los fardos. Porque los argentinos compran marcas y calidad.

Chile importa entre 120 mil y 135 mil toneladas anuales de textiles usados, según fuentes del sector, especialmente de Estados Unidos. Europa, Dubái y Corea.

Compran premium

La asimetría de precios que explica este negocio es enorme. Mientras un pantalón de marca internacional de alta gama supera hoy la barrera de los US$ 100 en los centros comerciales de Buenos Aires, esa misma prenda —o una superior, de una etiqueta global— tiene un costo unitario que apenas roza los US$ 2 - US$ 10 en los galpones de Iquique.

Y ahí la matemática se hace imbatible. Un fardo “premium” de 45 a 50 kilos, que contiene entre 50 y 60 unidades de mezclilla de primera selección, es decir nuevas o con muy poco uso, se transa en la Zofri entre US$ 300 y US$ 400. Puesto en Argentina, tras un proceso de lavado y “curaduría”, cada pantalón se vende en el circuito vintage por entre US$ 50 y US$ 80. El margen de ganancia es tal que absorbe sin problemas los costos logísticos y el peaje del riesgo fronterizo. Para las “farderas” que están apareciendo ahora en Argentina, el negocio llegó para quedarse.

Y en Iquique lo saben. De hecho, en algunas importadoras hasta han creado jefaturas comerciales dedicadas exclusivamente a atender la demanda argentina. Basta una búsqueda rápida en TikTok o Instagram para encontrar cientos de cuentas de “Moda Circular”, “Vintage BA”, “Marcas”, “Fardos Iquique” con miles de reproducciones e historias de emprendedores argentinos (golpeados y no por la recesión y el ajuste) que ven en la ropa de Iquique una tabla de salvación financiera, un negocio rápido o la posibilidad cierta de iniciar una actividad con productos coleccionables, a bajos precios y muy cerca de Buenos Aires.

En redes sociales, cada hallazgo de marca se celebra como si fuera oro. “Chicas, miren lo que es esta campera, no se puede creer. En el shopping está a 200 lucas, yo la largo a 60”, dice una revendedora en un video viralizado en enero. En los comentarios, las ganas de comprar se mezclan con la curiosidad por el negocio: “¿Pasan el dato del importador?” “¿Cómo la traen?” “¿Es seguro invertir?”, se puede leer en las preguntas de los foros. También está repleto de tutoriales sobre cómo comprar, dónde dormir, comer, en qué lugar están las mejores picadas de ropa para algún estilo o prenda en particular, como abrigos. Si se busca un poco más, hasta hay tutoriales sobre cómo identificar la autenticidad de alguna prenda.

Camino a Jujuy

Oficialmente, la ropa sale de Iquique a Argentina bajo el régimen de “Reexpedición a Terceros Países”, principalmente por la provincia de Jujuy. Albistur adjudica a las misiones de negocios de la Zofri el éxito que han tenido en la creación de este nuevo mercado. Además, el ejecutivo destaca la larga experiencia de la entidad en la venta de productos en la región y todo el manejo de la cadena logística que ello implica. La Zona Franca de Iquique abastece normalmente a Bolivia, Paraguay y el noroeste de Argentina (NOA).

Aunque cauto, porque las cifras finales todavía están en preparación, el gerente general de la Zona Franca sabe que los números azules de este ejercicio se explican en algunos millones de dólares por la sed de consumo del vecino trasandino. Con más de 1.650 empresas operando, la Zofri generó en 2025 ventas anuales que superaron los US$ 4.600 millones.

Arancel cero en Bolivia, nuevo negocio

La liberalización paulatina de América Latina ha beneficiado a la Zona Franca de Iquique. El gerente general de la Zofri dice que, con las menores restricciones económicas en los países vecinos (primero Paraguay, después Argentina y ahora Bolivia), se ha dinamizado la demanda del sistema por nuevo equipamiento. Con la liberalización actual de Bolivia, se prevé un crecimiento importante debido a la decisión del gobierno que dirige Rodrigo Paz de reducir a 0% el arancel aduanero para el ingreso de bienes de alto valor.

La resolución ya está liberando de ese impuesto al ingreso de maquinaria, equipos y unidades funcionales destinadas a sectores estratégicos como la industria alimenticia, agroalimenticia, textil y metalúrgica, así como para neumáticos, aceites lubricantes, baterías y repuestos de vehículos automotores. Todo, con el fin de mejorar la competitividad de la producción boliviana.

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