TDLC levanta restricciones históricas a VTR tras constatar cambios profundos en el mercado de la TV pagada
El tribunal concluyó que la mayor competencia, la irrupción del streaming y nuevas reglas legales hicieron innecesarias las condiciones impuestas hace más de 20 años tras la fusión que dio origen a la compañía.

El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) resolvió poner fin a una serie de restricciones especiales que pesaban sobre VTR desde hace más de dos décadas, al determinar que el mercado de la televisión pagada en Chile ha cambiado de manera sustancial y ya no justifica mantener medidas asimétricas sobre la empresa.
La decisión quedó plasmada en la Resolución N° 89/2026, dictada el pasado 29 de enero, pero informada este lunes, en el marco de un procedimiento no contencioso iniciado por VTR Comunicaciones SpA -hoy Claro-VTR-.
En ella, el tribunal ordenó alzar íntegramente las condiciones y medidas de mitigación impuestas en 2004, cuando se autorizó la fusión entre Metrópolis Intercom y VTR, operación que en su momento dio origen a uno de los principales actores del mercado de la televisión por cable.
¿Por qué existían estas restricciones?
Cuando se aprobó la fusión hace más de 20 años, el TDLC impuso una serie de condiciones especiales para evitar que la nueva empresa adquiriera una posición dominante que afectara la libre competencia. En ese entonces, el mercado de la TV pagada era mucho más concentrado, con pocos actores relevantes y altas barreras de entrada para nuevos competidores.
Según constató el tribunal en su resolución, las condiciones competitivas actuales son radicalmente distintas.
Desde la aprobación de la fusión, han ingresado al menos cinco nuevos operadores relevantes al mercado de la televisión pagada, lo que ha generado una desconcentración significativa y mayor presión competitiva.
A esto se suma el despliegue masivo de la fibra óptica, que ha permitido el desarrollo de nuevas formas de acceso a contenidos audiovisuales, como los servicios de streaming y plataformas OTT (por ejemplo, servicios que operan a través de internet sin necesidad de un operador tradicional de TV).
Estas alternativas, según el TDLC, compiten directamente con la televisión pagada tradicional, reduciendo el poder de mercado de las empresas históricas del sector.
El tribunal también destacó el surgimiento de operadores mayoristas de redes neutrales, que arriendan infraestructura a distintas compañías. Este fenómeno ha disminuido de forma relevante las barreras de entrada, debilitando la posición que VTR mantuvo durante años gracias a su red híbrida de fibra coaxial (HFC).

¿Cuáles eran las restricciones?
Una de las principales medidas fue la restricción a la propiedad y participación de VTR en determinados segmentos, específicamente en los mercados de televisión satelital, televisión por microondas y telefonía fija, con el objetivo de evitar una concentración excesiva en áreas consideradas sensibles desde el punto de vista competitivo.
Asimismo, se establecieron condiciones especiales en el negocio de la telefonía fija, orientadas a prevenir que la empresa celebrara acuerdos de colaboración que pudieran generar riesgos para la competencia.
En materia comercial, la fusión de 2004 quedó sujeta a limitaciones en la forma en que VTR podía ofrecer y vender sus productos y servicios. En particular, se regularon los packs que combinaban televisión por cable, acceso a internet de banda ancha y telefonía fija, además de establecer resguardos específicos respecto de la venta de internet, considerando que en ciertas zonas la infraestructura de VTR podía no ser fácilmente sustituible por la de otros operadores.
Otra condición relevante fue la obligación de abstenerse de realizar alzas de precios o disminuir la calidad programática en las zonas ya abastecidas por la compañía durante los tres años siguientes a la materialización de la operación, salvo que dichos cambios estuvieran estrictamente justificados por variaciones en los costos.
Adicionalmente, se impuso la prohibición de modificar precios en función de la zona geográfica o de la ausencia de otros operadores en el mercado de la televisión pagada, con el fin de evitar eventuales prácticas predatorias en territorios con menor competencia, que pudieran afectar a operadores más pequeños.
En cuanto a las relaciones con proveedores de contenidos, se estableció que VTR debía abstenerse de utilizar su poder de mercado para negar injustificadamente la compra de señales o producciones televisivas, o para ofrecer precios que no guardaran relación con las condiciones competitivas del mercado.
Finalmente, se prohibió a VTR acordar exclusividades en los derechos de retransmisión de largometrajes cinematográficos, canales temáticos u otros contenidos producidos por empresas nacionales o internacionales, permitiéndose únicamente excepciones acotadas para la transmisión exclusiva de eventos específicos.
Nuevas leyes que protegen la competencia
Otro elemento clave considerado por el TDLC es que muchos de los riesgos que motivaron las medidas originales hoy están cubiertos por la legislación vigente.
Entre estas normas se encuentran la Ley de Ductos, la Ley de Portabilidad Numérica, la Ley de Neutralidad de Red y el sistema obligatorio de control de operaciones de concentración, vigente desde 2017 e incorporado al Decreto Ley N° 211.
Estas regulaciones, según el fallo, entregan herramientas suficientes para prevenir conductas anticompetitivas, sin necesidad de mantener restricciones específicas solo sobre una empresa.
Cabe señalar que el fallo no implica una desregulación del sector, sino que iguala a VTR con el resto de los actores del mercado, los que seguirán sujetos a las normas generales de libre competencia y a la supervisión de las autoridades.
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