Sueldo mínimo de $225 mil este año y de $250 mil en 2016 inquieta a expertos
Satisfacción. Eso se percibió ayer de parte del gobierno y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), tras firmar el protocolo de acuerdo sobre el reajuste del ingreso mínimo mensual, que contempla plazos y montos establecidos hasta 2016.
A diferencia de otros años, este incremento salarial no tensionó la relación entre las partes. Tampoco la multisindical cuestionó el que no se llagara ahora a $250 mil como sí lo hizo el año pasado, cuando la presidenta de la entidad, Bárbara Figueroa, emplazó a la administración Piñera a que la CUT, “no se iba a mover de una propuesta de $250.000 de piso salarial”.
Asimismo, y pese a que en 2013 la cifra propuesta por el gobierno llegó al Congreso sin acuerdo con la Central, el incremento real alcanzó a 8,8% (pasó de $193 mil a $210 mil). Ahora, con acuerdo y cronograma, el avance porcentual llega a 7,1% para 2014 y 2015 (ver gráfico).
Con todo, tanto el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, como su par de Trabajo, Javiera Blanco, destacaron el acuerdo alcanzado, ya que va “en todas las dimensiones” que circunscriben a un trabajador.
Pese a ello, distintos economistas muestran reparos por el acuerdo de tres años, debido a la instalada desaceleración de la economía local, y a la experiencia vivida a fines de los años noventa cuando se hizo un acuerdo por cuatro años y meses después se vino la crisis asiática, donde la cesantía llegó a niveles de dos dígitos por varios trimestres consecutivos.
Acuerdo.
En detalle, el documento firmado en Teatinos 120 contiene cuatro puntos.
El primero fija un incremento progresivo del sueldo mínimo fijado en $225 mil para este ejercicio, $241 mil para julio de 2015 y $250 mil para enero de 2016, con variaciones porcentuales equivalentes a 7,1% tanto este año como el próximo.
Estos porcentajes se aplicarán también para cada uno de los periodos para reajustar el ingreso mínimo mensual en mayores de 65 años y menores de 18 años, para el ingreso mínimo mensual con fines no remuneracionales y para el reajuste a la asignación familiar, maternal y subsidio familiar.
Según lo fijado por el Protocolo, en junio de 2016 se volvería a negociar el salario mínimo sobre la base del IPC pasado (2015) y la productividad total de factores de la economía.
El segundo acuerdo es la creación de una Comisión Asesora Salarial del Mercado del Trabajo, la cual en un plazo de 18 meses entregará un estudio sobre la situación salarial y que estará integrada por diversos actores del mundo del trabajo.
Tercero, el gobierno y la CUT acordaron el envío de proyectos de ley en materias de fortalecimiento sindical y negociación colectiva durante el último cuatrimestre del año, preferentemente en octubre.
Y cuarto punto, el desarrollo de un Plan Nacional de Fiscalización, a cargo de la Dirección del Trabajo, para garantizar que los empleadores cumplan con las obligaciones legales vinculadas al ingreso mínimo mensual, el que estará orientado especialmente a sectores productivos donde se constaten las mayores denuncias.
Reparos.
El protocolo firmado ayer no es nuevo en cuanto a la progresividad de aumentos. Tal como se dijo antes, en 1997 el entonces ministro de Hacienda, Eduardo Aninat, llevó al Congreso un alza nominal del 40% en cuatro años, con el que pasó de $71.400 en 1997 a $100.000 en 2000, mismo periodo en el que se desató la llamada crisis asiática. Ahora sube 19% en dos años.
Según el economista de Rojas & Asociados, Patricio Rojas, el haber negociado una condicionalidad a tres años si bien despeja la incertidumbre, “genera una cuota bastante fuerte de compromiso que no te deja ninguna salida frente a una situación más complicada, como la crisis asiática”.
Precisa que tener parámetros establecidos de cómo se iba a fijar el salario dependiendo de cómo iba la economía, hubiese sido más razonable.
Para Rojas, “dejar amarrado con números fijos hasta 2016 genera que frente a cambios en el mercado laboral puede ser contraproducente. Es el aspecto negativo que tiene esto. Frente a una situación que requiere un mercado laboral mucho más flexible, un salario mínimo que va creciendo en estas condiciones puede generar mucho más rigidez laboral y complicar aún más un proceso de recuperación”.
Erik Haindl, economista de la Universidad Gabriela Mistral, asegura que con este acuerdo “estamos cometiendo el mismo error que el ‘98. Dicen que el hombre es el único animal que se tropieza con la misma piedra”.
Reconoce que si la economía en 2015 anda mal, “le puede pegar al desempleo. El reajuste que se pactó en el corto plazo está en el límite de lo razonable, pero los futuros son los peligros, sobre todo si la economía se sigue frenando y los reajustes pactados son fuertes (...) hacer crecer tan fuerte el salario real es complejo, puede generar un impacto entre sus factores”.
Para Aldo Lema, economista asociado en Grupo Security, “claramente” el reajuste planteado hasta 2016 “a priori aparece superior al aumento probable que tendrían los salarios promedios en la economía, de modo que efectivamente puede pasar algo similar a lo ocurrido en el ciclo post ’98”.
Explicó que para ese periodo el sueldo mínimo frente al promedio generó un desequilibrio significativo que se arrastró por muchos años, y que acentuó la menor demanda por trabajo en el segmento expuesto al salario mínimo.
Según Lema, “dada la desaceleración prevista en la economía, eso implicaría una moderación en los salarios para el conjunto de la economía y de las remuneraciones en general. Estimo es un desequilibrio adicional del orden de 5 puntos entre 2014-2016, porque el salario mínimo subiría un 15%, y probablemente el promedio lo hará 10%”.
En tanto, Cecilia Cifuentes, economista de Libertad y Desarrollo (LyD) cree que firmar un salario a varios años es “bien complicado”, ya que una política de fijación de precios “siempre tiene el inconveniente que el precio que se fija puede crear un desequilibrio de acuerdo a las condiciones de oferta y demanda”.
Es más, a su juicio, fijar un precio creciente a dos años es riesgoso, porque “la posibilidad de que quedes desalineado respecto a las condiciones económicas imperantes en ese momento es bastante alta, y puede darse para los dos lados: que Chile tuviera un crecimiento espectacular o viniera una hiperinflación y estos niveles quedaran muy bajos”.
Por ello, sentencia, sería importante que se establecieran cláusulas de escape automáticas.
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