Candida auris: detectan el primer caso en Chile del peligroso hongo que se expande por el mundo

En diciembre del año pasado se aisló en Chile un hongo que hoy tiene preocupado a las autoridades de salud a nivel mundial, un germen que cada vez se está volviendo más resistente.


Candida auris es un hongo que se identificó por primera vez hace diez años en Corea del Sur, habitando el oído de un paciente (de ahí su nombre), pero que no tiene nada de cándido. En el último tiempo, su nombre ha sido motivo de preocupación y de notas de prensa debido a que se han registrado brotes a nivel intrahospitalario en varios países y lo peor es que no responden a los tratamientos antifúngicos tradicionales porque así como las superbacterias, es resistente a estos medicamentos. Los especialistas están alerta.

Cultivo de Candida auris en una placa de petri. FOTO: Reuters

De Corea del Sur, saltó a Japón, después a Sudáfrica, India, Venezuela, Estados Unidos, Reino Unido, España y varios otros más. En el Reino Unido, por ejemplo, el brote obligó a que una zona del hospital estuviera cerrada varios meses. En Latinoamérica se sabe de registros de este hongo en Venezuela, Colombia. Chile, se había mantenido al margen de su presencia, hasta ahora. Un reporte realizado por especialistas del Hospital del Salvador, en Santiago, publicaron en la página web de la Sociedad Chilena de Infectología un documento en el que informan la primera detección documentada de este hongo en paciente al que atendieron el año pasado.

Los investigadores del Hospital del Salvador hablan de una “colonización” y no de una “infección” por este hongo, porque si bien se detectó su presencia en este paciente indio, no causó síntomas ni signos que hiciera sospechar de una infección. En otras palabras, el hongo estaba colonizando una herida en un pie diabético, pero no lo infectó.

La detección ocurrió en diciembre. Según el documento realizado por microbiólogas e infectólogos de este recinto, en agosto del año pasado llegó un paciente diabético (tipo II) de origen indio, pero asentado en el país hace 30 años. El paciente además tenía signos de isquemia y necrosis en uno dedos del pie izquierdo. Sus familiares, decidieron su traslado a Bombay (India) para seguir el tratamiento. Allá fue amputado y permaneció 24 días hospitalizado por descompensación de su diabetes y luego continuó con curaciones ambulatorias. En octubre de 2018, volvió al Hospital del Salvador debido a una necrosis en otros dedos del mismo pie, los que debieron ser amputados. En esa oportunidad no se vieron signos de infección. En diciembre, se tomaron muestra y se estudió una colonia blanca pequeñas que tenía en una de sus heridas. En enero se volvió a tomar una muestra que identificó al hongo Candida auris.

Por los resultados obtenidos, la muestra se envió al Instituto de Salud Pública (ISP) para su confirmación, la que se conoció el 17 de enero de este año gracias a una prueba de secuenciación genómica. “El paciente no fue tratado con antifúngicos debido a que este hallazgo fue interpretado como una colonización al no existir síntomas ni signos inflamatorios en el sitio quirúrgicos”, dice el texto. Un mes después de la cirugía, en los controles posteriores se realizó aseo quirúrgico y se aislaron bacterias pero sin rastros del hongo. Tampoco se detectó su presencia en una cirugía de amputación posterior.

¿Por qué se vuelve resistente?

Se trata de un germen que se propaga rápidamente y que puede sobrevivir en el medioambiente por lo que no es difícil encontrarlo en mesas, utensilios y varias superficies. La mala noticia es que este hongo se está haciendo resistente. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), casi el 50% de las personas que hacen una infección, mueren antes de los tres meses.

Rodrigo Blamey, infectólogo de la Clínica Las Condes, señala que esta es primera vez que se detecta y se reporta, una situación que a su juicio es preocupante “más que nada porque significa que así como ocurrió con este paciente, pudiera ocurrir con otros pacientes que llegue colonizados desde el extranjero”.

No está claro por qué se está volviendo resistente, pero según Blamey, la utilización de fungicidas en la agricultura puede tener algún tipo de relación.

Como se trata de un fenómeno nuevo, dice Blamey, no hay una normativa que, por ejemplo, obligue a notificar a la autoridad de algún, pero como se trata de un patógeno inusual, se debe enviar al ISP para su confirmación. “Cuando las bacterias y hongos se hacen resistentes, provocan infecciones que aumenta riesgo de fracaso al tratamiento. En el caso de Candida auris, se introduce en el torrente sanguíneo y las persona fallece por una sepsis”, dice Blamey.

La infectóloga del Hospital Clínico de la U. de Chile, Jeannette Dabanch, explica que en Chile se realiza una vigilancia de las infecciones por hongos, “los hospitales envían sus resultado de sus cultivos a ISP para ver cómo se comportan en frecuencia y su respuesta frente a los tratamientos antifúngicos”.

Este caso de detección, insiste Blamey, demuestra que Chile no está aislado y que en la medida en que aumenta la globalización y la posibilidad de viajes entre diferentes países, el riesgo está latente.



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