Investigadores chilenos buscan eliminar el arsénico del agua de cordillera

Cordillera de Santiago

La Universidad Adolfo Ibáñez, en el marco del proyecto colaborativo Remind, apunta a potabilizar el agua en las zonas mineras de Antofagasta.


"Chile es uno los países con más contaminación de arsénico a nivel mundial, por encima de los valores establecidos por la Organización Mundial de la Salud para el consumo de agua", explica la profesora de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la UAI, Dafne Crutchik.

La especialista forma parte de Remind, una iniciativa que involucra a ocho entidades y que en Chile está representada por la Universidad Adolfo Ibáñez. El objetivo del programa es aplicar tecnologías sustentables para potabilizar el agua en áreas mineras y de escasez hídrica.

Los trabajos de investigación comenzaron en noviembre de 2018 en Antofagasta. "La primera fase consiste en constatar de donde proviene el agua potable en la zona. En algunos pueblos llega a través de camiones aljibe, lo cual evidencia una escasez y falta de acceso preocupante", agrega Crutchik.

En contra de los pronósticos, añade la encargada medioambiental del proyecto, el arsénico no surge de la actividad minera, sino de los ríos cuando bajan de la cordillera. "Buscamos eliminar el arsénico para potabilizar el agua con tratamientos innovadores y sustentables. Estamos estudiando la forma de implementar tecnología de energía de bajo costo para reducir el impacto económico y energético de estos procesos.".

El programa forma parte de un proyecto intersectorial y multidisciplinario, Horizon 2020, un grupo de investigación y desarrollo de la Unión Europea con más de 80 billones de euros de fondos entre 2014 y 2020.

Remind es liderado por Universidad Della Calabria, Italia, y cuenta con la participación de la Universidad de Sevilla, Politécnico de Torino, Rina Consulting, ABB, Cámara de Comercio Italiana de Chile, la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Ecuador, y la Universidad Adolfo Ibáñez.

"Los investigadores de Europa vienen a Chile y nosotros vamos a Italia para avanzar en la planificación. Las universidades europeas nos dan apoyo y hemos generado una gran red de trabajo. En Chile se van a implementar los tratamientos, evaluar las tecnologías disponibles, hacer investigaciones piloto y luego comenzaremos con la fase de implementación. Tenemos muchas ilusiones con este proyecto", cierra Crutchik.

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