Leer los ojos de los peces: el pionero trabajo de científico para la sustentabilidad de la industria pesquera

Investigador de la U, Andrés Bello estudia estos órganos para detectar variaciones climáticas de su hábitat, permitiendo tomar mejores decisiones para la explotación de especies.


El Dr. Sebastián Klarian, profesor del Centro de Investigación Marina Quintay (Cimarq) de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, señala que los datos que tienen las pesqueras en Chile son de 1990 en adelante, periodo de tiempo que no es suficiente si se aspira a tener un estudio sobre el manejo certero de los recursos y poder proyectar esta industria en el futuro.

Por este motivo, este biólogo marino y doctor en Medicina de la Conservación de la Universidad Andrés Bello está impulsando un proyecto pionero y de relevancia internacional para la industria pesquera, que se basa en un nuevo descubrimiento científico basado en la “lectura” de los ojos de los peces. Con este proyecto se puede conocer e indagar sobre lo que ocurrió en el pasado cercano en el hábitat marino.

“Para entender el presente y saber lo que podría acontecer en el futuro necesitamos conocer lo que ocurrió antes, en un pasado cercano, unos cien años atrás”, dice Klarian. El investigador se dio cuenta de que el ojo de los peces estaba formado por capas y cada una representaba un año de vida, tal como ocurre en el hueso llamado otolito, por el cual los biólogos determinan la edad de los peces.

Estas láminas oculares se asimilan a una tela de cebolla y poseen una importante cantidad de proteínas donde quedan retenidos los isotopos estables, elementos de la tabla periódica, que componen la molécula de la vida compuesta por carbono (C), nitrógeno (N), oxígeno (O) y fósforo (P)”. Algunos de estos elementos tienen formas estables y estudiándolos se pueden medir, por ejemplo, la temperatura que hubo en un determinado lugar cuando el pez transitó por ahí, o la disponibilidad y calidad de alimento que había en determinada época.

Este estudio lo desarrolla el académico hace varios años con el apoyo de la co-investigadora Carolina Lang de la Universidad British Columbia, de Canadá.

Ellos se encuentran analizando los jureles, que son peces que migran mucho, porque este recurso ha sido sobreexplotado. A través de esta especie se puede saber a través de sus ojos dónde nació este pez y una vez que se obtienen esos datos, se identifican materias que son relevantes para manejar las pesquerías. “A modo de ejemplo se pueden decretar áreas protegidas y así hacer más sostenible el recurso, señaló el académico.

Ojo de un pez visto en un microscopio. Foto: UNAB

En una iniciativa inter facultad, los investigadores Dr. Fernandoy (Facultad de Ingeniería) y el Dr. Klarian (Facultad de Ciencias de la Vida) postularon a un fondo estatal -Fondequip- que les fue adjudicado. Esto permitirá que se instale en la UNAB, sede Viña del Mar, una máquina de última generación de Ablación Laser, que al estar acoplado a un espectrómetro de masa permite leer muestras más pequeñas. Este avance coloca a Chile en un alto nivel en investigación científica, ya que existen muy pocos instrumentos de este tipo en el mundo.

Crisis alimentaria

En la actualidad se cuenta con la tecnología para saber lo que aconteció hace miles de años atrás, por medio del carbono 14, no obstante, menciona el profesor que los problemas en la pesca surgen desde la década del 60 en adelante, cuando se comienzan a extraer los recursos marinos en mayores cantidades.

Uno de los motivos de su investigación es precisamente luchar contra la crisis alimentaria que vive el mundo, estimándose que en el futuro la mayoría de los recursos se sacarán del mar.

pesquera

“La población humana aumenta considerablemente, se usan más terrenos para vivir, y se quita espacio para desarrollar la agricultura. Un reemplazo en la alimentación será contar con la proteína que ofrecen los alimentos marinos”, explica el investigador.

Asimismo, agrega que “los stocks de las pesquerías están en declinación y por eso que es tan importante manejar esta actividad de manera óptima, estimando los recursos que quedan para saber cuántos peces se pueden sacar y dejar para las próximas generaciones”.

Sebastián Klarian, además es investigador de la Universidad de Connecticut, Estados Unidos, donde también tiene proyectos de investigación en peces. Uno de ellos, en conjunto con las universidades de Harvard y Stony Brook, busca aplicar esta investigación en especies conservadas que se encuentran en museos.

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