¿Podrán las máquinas tener consciencia algún día?

Los desafíos y avances sobre la inteligencia artificial instalaron las primeras preguntas en la apertura del evento científico más grande de Latinoamérica. ¿Serán las máquinas más inteligentes que nosotros? ¿Serán capaces de saber que existen? Cuatro científicos debatieron sobre los alcances de la IA.


El neurocientífico británico, Anil Seth, quien se encargó de abrir el Congreso Futuro con una charla magistral sobre el estudio de la conciencia (revise su entrevista en Qué Pasa) se aventuró a decir que “las máquinas concientes no son posibles. La conciencia tiene más relación con estar vivos y no con la cantidad de inteligencia”.

Esto, a partir de que Seth defiende que la conciencia es una función que el cerebro crea para entender y controlar el cuerpo, con el bagaje evolutivo, propio de especies del reino animal. Sin embargo, la inteligencia artificial (IA) ya está entre nosotros.

Un ejemplo concreto de inteligencia artificial es el texto predictivo que tienen los smartphones para escribir. Así lo afirmó la filósofa y periodista alemana, Mercedes Bunz. En el panel “Hacia una inteligencia artificial”, Bunz dio a conocer una serie de avances en la aplicación de la IA, e hizo un llamado a dejar de satanizar el concepto, que gracias a películas como Terminator se le otorga un rechazo a priori a la materia tratada.

A la discusión se unió también el director del Laboratorio Estatal Chino para el Manejo y Control de Sistemas Complejos, Fei-Yue Wang. Su perspectiva de Inteligencia Artificial apunta a que es necesario abrirse a una nueva era tecnológica. Apunta, además, que es necesario enfocar el funcionamiento de las industrias a un comportamiento con “Tecnología inteligente”. “Las empresas deben abrirse a la ‘industria 5.0’, donde se prime la conectividad y la inteligencia en comunión con un sistema social”, declaró Wang.

Otra de las voces que se hicieron escuchar sobre este tema, fue la del PhD en Inteligencia Artificial, y profesor de la U. Adolfo Ibáñez, John Atkinson. “Se busca que una máquina piense y actúe como humano. Sin embargo, la máquina no sabe lo que realiza, solo es una serie de operaciones que el observador interpreta como acciones humanoides”, declaró. Además, Atkinson explicó que el desafío para el desarrollo de la Inteligencia Artificial es hacer que las máquinas sean capaces de reconocer creencias, deseos e intenciones. Eso, junto a la predicción del futuro, evaluación de consecuencias y selección de cursos de acción podrían avanzar en que las máquinas tengan consciencia de sí.

Un caso anecdótico sobre este comportamiento tuvo que ver con un experimento que realizó Facebook AI Research para avanzar en el desarrollo de chatbots, en 2017. A los bots se los programó para hacer negociaciones simples entre ellos, pero no se les codificó un lenguaje específico. Ante esto, los bots desarrollaron su propio lenguaje, resultando una singularidad en este experimento. Un hito en el avance de la Inteligencia Artificial.

En esta discusión destacó una frase que los científicos chilenos, Humberto Maturana y Francisco Varela dijeron hace un par de años: “Las máquinas hechas por el hombre son todas hechas con algún propósito, prácticas o no, pero con algún objetivo que el hombre especificó”.



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