Revista Que Pasa

Libros: Cumbia, nena

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Nacido en Chile -pero criado en Argentina-, Cristián Alarcón debe ser uno de los mejores secretos guardados de la crónica latinoamericana. "Cuando me muera quiero que me toquen cumbia" se llama su primer libro, en el cual investiga los barrios bajos bonaerenses y donde, aparte de los balazos, lo único que se escucha es la cumbia villera.

- ¿Hubo algún momento  especial en que dijiste "voy a hacer este libro" o fue algo que se dio por tu trabajo de reportero policial?

-Venía de investigar un escuadrón de la muerte formado por policías que fusilaban a chicos de entre 13 y 17 años por la espalda. Eran ladrones de poca monta. Usaban sus muertes para darse talante ante los ricos habitantes de countries asustados por la ola de robos. Gracias a esa investigación, el capo del escuadrón y su lugarteniente fueron condenados a 22 años de cárcel. Tras terminar ese trabajo creí necesario ya no escribir textos periodísticos de denuncia, sino la trama que se tejía en los barrios del Conurbano Bonaerense.

- ¿Y por qué escogiste al "Frente Vital" como protagonista de tu libro?

-Elegí al "Frente Vital" -un pibe chorro muerto por la policía- y a sus amigos, porque en ellos había religión, música y un vitalismo extremo que me permitía explicar ese mundo que no está hecho sólo de pobreza y muerte.

- La cumbia villera es uno de los ingredientes de la historia, ¿te gusta ese estilo de música?

-Escucho cumbia desde muy chico porque nací en La Unión, en el sur de Chile, y en los casamientos, en los bautizos, en las fiestas de los pueblos en el verano se escuchaba cumbia. De la cumbia villera casi sólo soporto a Pablito Lescano, que es un maestro.

- ¿Cómo llegaste al título del libro? Supe que Pedro Lemebel tuvo algo que ver ¿o no?

-El título viene de una cumbia colombiana de Aniceto Molina, aunque algunos sostienen que es de Los Diablitos de Cartagena. Mis editores querían algo mas formal, algo mas "social", pero tuve la suerte de verme en ese entonces con Pedro en un hotel, el Boquitas Pintadas. Pedro escuchó mis disquisiciones sobre un posible título y me dijo: "Niña, ponle los versos de una canción, como 'Tengo miedo torero', es más bonito". Lo considero uno de mis maestros. Y a los maestros se les respeta.

- Por último -y haciendo juego con el nombre de tu libro-, cuando te mueras, ¿quieres que te toquen cumbia?

-Bueno... nunca lo pensé. Pero no estaría mal una salsa de Joe Arroyo, quizás "En Barranquilla me quedo", que es lo que más me recuerda al carnaval, una de mis pasiones ganadas a pura cumbia.

"Cuando me muera quiero que me toquen cumbia", editorial Norma. A $7.000

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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