Por Paulina ReyesChile se consolida como hub estratégico global para la industria de semillas biotecnológicas
El director ejecutivo de ChileBio, Miguel Ángel Sánchez, explicó cómo la biotecnología agrícola está acelerando la adaptación al cambio climático para la seguridad alimentaria, y consolidando a Chile como un hub global en la exportación de semillas e investigación agrícola.

En un nuevo capítulo de Hub Sustentabilidad en Radio Duna, el director ejecutivo de ChileBio, Miguel Ángel Sánchez, conversó sobre el rol que está jugando la biotecnología agrícola frente al cambio climático, la seguridad alimentaria y el posicionamiento estratégico de Chile en la investigación global de semillas y mejoramiento genético.
Durante la entrevista se abordó la principal temática sobre cómo alimentar a una población mundial creciente en un contexto marcado por sequías, temperaturas extremas, degradación de suelos y desperdicio de alimentos. Según recordó Bárbara al inicio del programa, las Naciones Unidas proyectan que para 2050 el planeta tendrá cerca de 9.800 millones de habitantes, mientras dos tercios de ellos vivirán en ciudades.
En esa línea, Sánchez planteó que la adaptación será clave para la agricultura del futuro. “Hoy día necesitamos imperiosamente adaptarnos. Si seguimos haciendo las cosas como las hemos venido haciendo en los últimos 100 o 200 años, no vamos a poder conseguir la producción de alimentos necesaria para esta población creciente”, afirmó.

Producir más alimentos en menos tiempo
Durante la conversación, el director ejecutivo de ChileBio explicó que el mejoramiento genético de plantas es una práctica que el ser humano realiza hace siglos. “El ser humano ha venido desarrollando variedades nuevas de plantas adaptadas a los desafíos que se ha ido encontrando en la producción de alimentos”, señaló.
Sin embargo, advirtió que el contexto actual exige acelerar aún más rápido esos procesos. “En Chile en los últimos 50 años la población ha aumentado en 10 millones de habitantes y los suelos destinados a la agricultura han disminuido”.
Mientras desarrollar una nueva variedad de manzana puede tardar hasta 50 años y una hortaliza alrededor de una década, la biotecnología está permitiendo reducir esos tiempos a menos de cinco años. “Son herramientas muy atractivas porque reducen los tiempos considerablemente y además reducen los costos”, explicó Sánchez.
Y en ese sentido, ese cambio es esencial en momentos donde la agricultura enfrenta simultáneamente presión climática, necesidad de productividad y exigencias de sostenibilidad.
Los avances que ya están llegando a la mesa
Otro punto que se destacó durante la conversación fue cómo la biotecnología ya está impactando alimentos que se comercializan en distintas partes del mundo. Así, Sánchez sostuvo que en 2021 el Premio Nobel de Química fue entregado a las científicas que desarrollaron herramientas de edición genética capaces de realizar modificaciones precisas en el ADN. A partir de esas tecnologías, explicó, se han generado cultivos con nuevas características productivas y nutricionales.
Entre los ejemplos mencionó lechugas que duran dos semanas más sin oxidarse, tomates enriquecidos con aminoácidos que ayudan a prevenir problemas de hipertensión y papas capaces de producir más tubérculos por planta. “Estamos hablando de variedades de plantas con características para resolver problemas tanto de la agricultura, de la sostenibilidad, de la alimentación y de la nutrición”, sostuvo.
La conversación abordó las diferencias entre los cultivos transgénicos y las nuevas técnicas de edición genética. Sánchez explicó que los transgénicos incorporan genes provenientes de otros organismos para generar nuevas proteínas, mientras que la edición genética busca “imitar cambios genéticos que ocurren en la naturaleza”, pero de forma mucho más rápida y dirigida.
“No estamos transfiriendo genes para que se produzcan proteínas específicas, sino que vamos a imitar cambios que sí ocurren en la naturaleza. Pero en la naturaleza ocurren de manera azarosa”, apuntó.
Chile entra al mapa mundial de la biotecnología agrícola
Aunque muchos de los desarrollos todavía están en etapa experimental, Sánchez aseguró que Chile ya tiene proyectos avanzados que buscan transformar la producción agrícola nacional.
Uno de ellos es el trabajo de una startup chilena que desarrolló un trigo con mayor contenido de fibra, mientras que el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA) avanza en una papa editada genéticamente que se oxida más lento y prolonga su vida útil. “Eso permite reducir el desperdicio de alimentos”, señaló, agregando que en los hogares también se pierde cerca del 40% de lo que llegan a consumirse.
Pero además del desarrollo local, según explicó Sánchez, el país se está transformando en un centro estratégico para pruebas de campo e investigación internacional. “Muchas de las variedades nuevas se evalúan en nuestro país. Y si Chile no existiese, muchas de las variedades que hoy día se consumen en el mundo no existirían porque se aceleran los procesos de investigación acá”, afirmó.
Este potencial de polo global para la investigación semillera, es, según explicaba, Sánchez porque el país combina diversidad climática, experiencia técnica y condiciones geográficas excepcionales. Desde la sequedad extrema de Arica hasta los climas lluviosos del sur, Chile ofrece múltiples escenarios para probar cultivos bajo distintas condiciones.
Comunicar la biotecnología
Para terminar, se planteó la inquietud de por qué existe tan poco conocimiento público sobre una industria en la que Chile ocupa posiciones de liderazgo global. Y según Sánchez, es, en parte, debido a la histórica mala percepción pública de los transgénicos. “Muchas veces se prefirió no hablar de estos temas porque generaban mucho ruido en la población”, sostuvo.
Sin embargo, aseguró que hoy existe un cambio importante en la forma de comunicar la biotecnología y sus aplicaciones. “Los países están invirtiendo en comunicación de la biotecnología para no repetir los errores del pasado”, dijo.
Además, según señaló, las semillas biotecnológicas generan alrededor de 30 mil empleos al año en Chile y han permitido producir semillas que luego son utilizadas para sembrar millones de hectáreas en el mundo. “Chile es el principal país exportador del hemisferio sur de semillas transgénicas y hoy es el segundo país del mundo con más solicitudes de productos editados genéticamente”, señaló.
Finalmente, Sánchez destacó el desarrollo de herramientas de divulgación impulsadas por ChileBio, incluido un chatbot especializado en biotecnología agrícola. “Chile está consolidando su rol como un hub biotecnológico de semillas”, terminó diciendo.
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