Expertos advierten de la “atrofia cognitiva” que provoca la IA en las nuevas generaciones
Un análisis advierte que el uso de inteligencia artificial en etapas tempranas no solo cambia la forma de aprender, sino que podría limitar el desarrollo de habilidades.

Un creciente uso de herramientas de inteligencia artificial entre niños y adolescentes está encendiendo alertas en el mundo académico.
Según un análisis publicado en Psychology Today por Timothy Cook, máster en Educación, delegar las tareas cognitivas a la IA no solo afecta el pensamiento crítico, sino que podría tener consecuencias en el desarrollo intelectual de las nuevas generaciones.
Cook plantea que el impacto de la IA no es igual para todos.
Mientras el uso adultos suele traducirse en eficiencia (al delegar tareas que ya dominan) en los más jóvenes puede implicar una sustitución de procesos que aún no han aprendido.
“No se puede atrofiar un músculo que nunca se desarrolló”, advierte, al explicar que muchas habilidades cognitivas simplemente no llegan a formarse si se delegan a la IA desde el inicio.

La IA y la experiencia previa
Esta diferencia se refleja en estudios recientes.
Una investigación liderada por Michael Gerlich, muestra que las personas mayores de 46 años presentan mayor pensamiento crítico y menor dependencia de la IA.
En cambio, el grupo entre 17 y 25 años exhibe el patrón inverso.
El problema no sería solo la dependencia, sino la incapacidad de evaluar lo que produce la IA.
Cook señala que los adultos pueden “auditar” las respuestas, es decir, contrastarlas con su propio criterio y detectar errores o simplificaciones.
En cambio, los niños carecen de ese conocimiento previo, por lo que tienden a aceptar los resultados sin cuestionarlos.

Otro estudio, de Shen y Tamkin (2026), refuerza esta idea, dice el autor.
En una prueba con desarrolladores de software, quienes dependieron completamente de la IA lograron resultados funcionales, pero obtuvieron peores resultados en evaluaciones conceptuales posteriores.
“No pudieron depurar lo que la IA había escrito para ellos. Obtuvieron el resultado, pero no lo comprendieron”, explica Cook.
Incluso con experiencia previa en esta área, su comprensión fue inferior en un 17% respecto a quienes trabajaron sin asistencia.
Homogeneización del pensamiento
El fenómeno también tiene implicancias en la formación de la identidad.
Cook advierte que el uso generalizado de modelos de lenguaje está homogeneizando la forma en que los estudiantes escriben, argumentan y razonan.
Esto no solo genera trabajos similares entre sí, sino que podría limitar el desarrollo de perspectivas propias.
“Los modelos de lenguaje no solo homogenizan el lenguaje, sino también la forma de pensar”, sostiene.

En el caso de los niños, esto es especialmente preocupante, ya que su razonamiento aún está en construcción y puede terminar moldeado por los sesgos del sistema.
El autor concluye que, más allá de la eficiencia que ofrece la IA, el desafío está en proteger los espacios donde niños y adolescentes desarrollan habilidades fundamentales como el pensamiento crítico.
De lo contrario, advierte, el riesgo no es solo una pérdida de agudeza mental, sino una generación que nunca llegó a desarrollar plenamente esas capacidades.
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