Markus Gabriel: "El arte es aquella superinteligencia temida por los críticos de las tecnologías digitales"

markus gabriel

Markus Gabriel.

El filósofo y profesor alemán Markus Gabriel (1980) es el autor del libro El poder del arte, recientemente editado por Roneo en nuestro país, donde defiende la tesis de que hoy es el arte quien controla al poder y no al revés.



"Defiendo aquí la tesis, un poco sorprendente, de que el arte controla al poder", afirma Markus Gabriel en su ensayo El poder del arte. Según él, aunque en su forma clásica ha contribuido a la manifestación del poder y a la estructuración del orden simbólico de la esfera pública, hoy es el arte el que controla al poder. El arte, dice, está vivo y es incontrolable: vivimos en una época estética, por lo que se encuentra presente en todas parte, como herramienta de persuasión o disfraz; fusionado con el diseño, en la publicidad y en las gráficas de las páginas web, en las películas y en la ropa; hasta en objetos y herramientas que antes solo se caracterizaban por ser útiles.

Una caída en skate, Schopenhauer y la filosofía

Markus Gabriel nació en Alemania en 1980 y hoy es profesor titular de la Universidad de Bonn, donde da cátedra de Epistemología y dirige el Centro Internacional de Filosofía (IZPh). Hace algunos años se convirtió en el pensador de moda de su país al publicar el libro El mundo no existe (editado en castellano en 2015 por Pasado y presente), donde presentaba las bases de una corriente filosófica, fundada por él y el académico Maurizio Ferraris, llamada "nuevo realismo". Desde entonces ha publicado dos libros más que complementan las ideas de ese primer tomo: Yo no soy mi cerebro (2016) y El sentido del pensamiento (2019), y no ha dejado de hacer apariciones en la prensa alemana. Algunas características de su persona que han sido destacadas por ésta son el hecho de que, hasta ahora, es la persona más joven de su país en haber obtenido el cargo de profesor universitario en el campo de la filosofía; que habla nueve idiomas (entre ellos el castellano y el chino) y el mito fundacional que cuenta que fue un adolescente despreocupado hasta los 16 años, cuando se quebró un tobillo andando en skate. Mientras guardaba reposo, un amigo le llevó un libro de Schopenhauer: El mundo como voluntad y representación. Ha dicho que tras leerlo tuvo algo así como un shock emocional —"muchas de mis creencias cotidianas eran falsas o no estaban bien justificadas"— y que después de eso no ha dejado de leer filosofía.

El nuevo realismo

Para comprender que hoy es el arte el que controla al poder y no al revés, dice Markus Gabriel, hay que olvidar la idea común y derivada de la teoría del valor económico que nos dice que la valoración del objeto reside en el ojo del observador y que lo que define que una obra de arte lo sea efectivamente es su contexto (si está expuesta en una galería o no, si su ejecución fue auspiciada por alguna institución del rubro, si alguien está dispuesto a pagar por ella, etcétera). Para eso, propone reemplazar estos postulados del constructivismo estético por los del nuevo realismo, una corriente filosófica que él fundó.

Consultado por un periodista de El Mundo por una explicación para niños de lo que es el nuevo realismo, Markus Gabriel lo definió así: "Mira, a veces sueñas con que estás en un sitio. Entonces te despiertas y estás en otro sitio. Por la mañana vas a la escuela y estás en un sitio. Luego vas a casa de tus abuelos que están en un sitio. Tú siempre estás en un sitio, pero nunca en todos los sitios".

Llamamos "realismo" a la corriente filosófica que plantea que lo real es aquello que existe independiente de nuestra conciencia. Nos vamos a dormir y, al despertar, lo que es "real" sigue ahí. La "novedad" que plantean los neorrealistas sería la siguiente: la realidad existe, pero no es una sola y debería ser considerada una construcción mental humana y no como algo objetivo, al igual que nuestras creencias y las estructuras de poder. Y no es una sola porque no existe una manera de aproximarnos a la verdad que nos explique todo: la Física no contiene en sí la manera de ver el mundo que me muestra la Ciencia Política, y al revés. Tampoco están insertas en una superrealidad que englobe todos esos otros campos de sentido más pequeños. Para Markus Gabriel, lo que existe es una pluralidad de eventos y sucesos que van desarrollándose, y esta es la idea que quiere instaurar: la realidad es una proliferación transfinita de campos de sentido y el arte es uno de ellos. En este ensayo, Markus nos habla del arte para demostrarnos su teoría de que es un error creer que existe una sola realidad.

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