Músicos chilenos protagonizan desconfinamiento en Europa

La ópera Rita fue la primera que se montó, tras el confinamiento, en Leipzig, el 17 de julio.

Álvaro Zambrano y Sebastián Camaño montaron la primera ópera pos cuarentena en Leipzig; Erwin Aros fue el primer cantante que volvió a un escenario en París. Y hay más intérpretes y compositores que fueron pioneros tras la cuarentena, y que ahora son testigos de los rebrotes.



En un año normal, hay funciones de ópera casi todos los días en Leipzig. Pero con la pandemia, en febrero tuvo que cerrar la Ópera de Leipzig. “La gente estaba hambrienta”, asegura el director orquestal Sebastián Camaño, quien junto al tenor Álvaro Zambrano protagonizaron el 17 de julio un hito que fue noticia en toda Alemania.

Montaron Rita, ópera cómica de Gaetano Donizetti, al aire libre, en el complejo cultural de la Baumwollspinnerei. “Fue un éxito. En los diarios destacaron que era la primera ópera que se presentaba desde el lockdown”, dice Álvaro Zambrano.

Con un elenco de tres cantantes y un ensamble de cuerdas y piano, en su mayoría chilenos, y todos a dos metros de distancia, el aforo fue de 50 sillas, más, cómo no, una fila de curiosos al fondo.

Duó Hispania celebró los 500 años del Castillo de Mula ante cien personas, el 17 de julio, en Murcia.

“Todo el mundo se reía. La gente estaba fascinada y les llamó la atención tanta presencia latina, porque la única alemana era la regisseur. Estamos en conversaciones para repetirla en octubre, y nos encantaría presentarla en Chile”, expresa Camaño.

En octubre, además, retomaría sus funciones la Ópera de Viena, de la cual Zambrano es tenor solista. “Pero no se harán óperas completas, sino cosas más pequeñas, porque se exigen seis metros de distancia en escenario”, explica.

En el caso de las orquestas, la distancia mínima es de 1,5 y 2 metros, dependiendo del instrumento, según relata Helmuth Reichel, titular de las orquestas de la Universidad de Dresde. “Estamos discutiendo cambios en la forma de los conciertos y de los programas, pensando que tal vez en diciembre se puedan hacer conciertos de formato pequeño”, anuncia. Porque ése es el modelo que se está aplicando en Alemania: “La Orquesta de la Radio Bávara tuvo hace dos semanas un concierto con Simon Rattle, con distanciamiento entre los músicos y 200 asistentes”.

Con rigurosas medidas ensayó Helmuth Reichel, en julio, con una de sus orquestas de Dresde.

En España, en cambio, los recientes rebrotes ya han tenido efectos musicales. El guitarrista Ramón Vergara conforma el Dúo Hispania con María de los Reyes Aznar, y fueron de los primeros en dar un concierto en la región de Murcia, el 9 de junio, y el 17 de julio ya actuaban ante 100 personas.

“Ahora estamos de vacaciones forzadas, porque muchos ayuntamientos están con miedo por los rebrotes que han tenido. Se castiga a la actividad artística de verano, pero los bares siguen llenos”, dice Vergara. Para fines de septiembre tienen una gira de pueblo en pueblo. La harán aunque toquen sin público; ya comprometieron en la difusión a las televisoras locales.

“Esta modalidad, de conciertos de música de cámara que se graban con distancia física, y luego son difundidos en streaming, ha cobrado mucha importancia”, confirma el compositor Roque Rivas desde París, donde reside hace 19 años. Hay decenas de ejemplos en Francia, sobre todo de festivales. Y mientras más exigente es el público, más tecnología se invierte, como lo demostrará el Festival ManiFeste del IRCAM en septiembre. “Diseñaron dos modalidades; ciertos conciertos son filmados con un sistema binaural, de manera que uno en los audífonos escucha casi como si estuviera en la sala, y los otros son en vivo, pero con una cantidad reducida de público”, detalla Rivas, quien tiene proyectos hasta 2023 con el IRCAM.

Erwin Aros protagoniza la comedia de Carlo Goldoni que se montó en París el 11 de julio. Duó Hispania celebró los 500 años del Castillo de Mula ante cien personas, el 17 de julio, en Murcia.

También en París, Erwin Aros fue el primer cantante que volvió a actuar en un escenario pos cuarentena. El haute-contre (registro cercano al de contralto) es el protagonista y director musical del espectáculo Una de las últimas tardes de carnaval, comedia de Carlo Goldoni con régie de Clément Hervieu-Leger que ganó el Premio de la Crítica 2019, y que se montó el 11 de julio en el Teatro del Châtelet. Lo transmitió TV France.

“Políticamente, acá fue un hito. En la entrada te pasaban una nueva mascarilla y sólo te la podías sacar en el escenario, donde estaban permitidas nueve personas. Nos teníamos que lavar las manos cada diez minutos”, relata Aros. “Todo sigue bien incierto, pero tenemos una gira en noviembre por Francia y otros países. Cruzamos los dedos”, agrega.

También en Módena hay chilenos pioneros. El 22 de julio, el tenor Juan Pablo Dupré y la soprano Roxana Herrera interpretaron arias de Puccini, en el primer concierto pos confinamiento. “Fue histórico. Además de que todos estuvimos dos meses encerrados, llevábamos cuatro meses sin poder hacer música”, comenta Dupré. Fue en el patio de una iglesia, y los 150 asistentes estaban a un metro de distancia.

Colaborador permanente del Teatro Comunale de Modena, Dupré está a la espera del cuándo y el cómo de la próxima temporada. “Por ahora los teatros siguen cerrados, y están prohibidos los eventos masivos; todo se hace al aire libre”, dice el tenor. Herrera, por su parte, cantará hoy en los Jardines Ducales de Módena, en una conferencia sobre Tosca.

Más al norte, cerca de Milán, hace 14 años vive en Vigevano el compositor Manuel Contreras Vásquez. La suerte que han corrido sus estrenos refleja la evolución de la pandemia. Su ópera Aswalaq. Zoos humanos, se canceló en Milán el 24 de febrero. “En marzo, se alcanzó a tocar otra obra mía en Inglaterra; en Italia ya estábamos muy mal, pero allá todavía se hablaba de inmunidad de rebaño. Y se reprogramó para septiembre otro concierto en Barcelona, pero con los rebrotes en España no hay certezas de que se haga”, comenta Contreras. En Italia, dice, las actividades musicales “están partiendo lentamente y con formas muy experimentales. Hace un mes en La Scala se hizo un primer tentativo, con un dúo de chelo y piano y un público muy reducido, que transmitieron por televisión”.

El guitarrista chileno Emmanuel Sowicz cuenta desde Londres que allá “se permiten las presentaciones al aire libre con público y pruebas piloto en espacios cerrados con aforo limitado”. Sin embargo, el virus se ha mostrado oscilante en el Reino Unido. Hace tres semanas, se anunció que los teatros podrían reabrir el 1 de agosto, pero el aumento de contagios pospuso indeterminadamente la medidad.

“Ya asumimos que la mayoría de nuestra actividad musical va a ser comunicada online”, reconoce el guitarrista. Pero la experiencia de su mujer, la pianista Yuko Sano, ha sido distinta: fue a dar conciertos en julio a Tokyo. “Allá es obligatorio el uso de mascarillas, la gente tiene que estar separada en las butacas y hay un proceso paulatino de ingreso y de retiro de la sala. En Japón la reapertura ha sido más rápida, en parte por la cultura de higiene que tienen.”, cierra Sowicz.

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