El productor de La Red Social y las cintas de Wes Anderson: el retrato de otro “monstruo” de Hollywood

Scott Rudin aceptando un premio Tony por Hello, Dolly!?. Foto: Theo Wargo / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)

Scott Rudin, productor con 40 años de trayectoria y múltiples nominaciones a los Oscar, fue acusado de cometer agresiones físicas y psicológicas por antiguos trabajadores. Su carrera incluye Sin lugar para los débiles, Escuela de Rock, Lady Bird y El Gran Hotel Budapest y el montaje de Broadway de Matar un ruiseñor, además de una fama de años como uno de los hombres más iracundos de la industria. “Todo el mundo sabe que es un absoluto monstruo”, relata una de las denunciantes.



“Mocosa malcriada y sin talento”, fueron las palabras del productor Scott Rudin en contra de Angelina Jolie que hicieron estallar la bomba en 2014 en un Hollywood pre MeToo. En una serie de intercambios de correos con la excopresidente de Sony, Amy Pascal, filtrados por el sitio Gawker, el realizador también emitió bromas racistas apuntando a Barack Obama, con quien compartiría en un evento benéfico. “¿Igual debo preguntarle si le gustó Django?”, señaló aludiendo a la película de Quentin Tarantino de 2012.

Mientras Pascal renunció más tarde, Rudin salió a pedir disculpas por sus comentarios “insensibles y descuidados”. El incidente quedó enmarcado como uno de los pocos escándalos públicos del realizador de 62 años, responsable hasta entonces de títulos como Cambio de hábito (1992), The Truman Show (1998), Las horas (2002), Temple de acero (2010) y La red social (2010), además de Sin lugar para los débiles (2007), de los hermanos Coen, el único Oscar de su carrera y el primero de sus cuatro Globos de Oro como productor.

Sin embargo, desde hace años los perfiles que han elaborado los principales medios norteamericanos en torno a su figura sugerían un temperamento volcánico y una fama de rotar permanentemente a su círculo de trabajadores. The Hollywood Reporter, en una publicación de 2010, le adjudicaba una tríada de atributos (“ira, ferocidad, obsesión”) al productor habitual de las cintas de Wes Anderson, aunque sin condenar su conducta ni especificar episodios de comportamiento reprochable. Era, después de todo, un momento en que aún parecían haber males tolerables en Hollywood y el mundo del entretenimiento.

Aunque puede que todavía queden restos de eso, a la luz de que recién a tres años y medio del MeToo y de la caída de Harvey Weinstein salen a la luz las primeras acusaciones en contra de Rubin. Mediante testimonios y antecedentes, el mismo The Hollywood Reporter aborda una serie de agresiones físicas y ataques psicológicos que serían autoría del productor de Escuela de Rock (2003). En el artículo, publicado este miércoles, extrabajadores de su compañía detallan situaciones en que Rudin habría lanzado objetos e instalado un clima laboral tóxico en su empresa, Scott Rudin Productions.

Caroline Rugo, quien hoy se desempaña en Netflix, señala haber sido testigo de varios incidentes con colegas. En uno, el productor le habría arrojado a un trabajador de recursos humanos una fuente de vidrio que impactó en una pared y se destrozó. El empleado habría terminado en una ambulancia tras sufrir un ataque de pánico, según confirman otras fuentes consultadas por el medio.

Ante una visita de última hora de un miembro del distribuidor A24 en 2018, el ejecutivo habría reaccionado lanzándole una papa a la cabeza a un asistente de esa época. “Se volvió loco, como, ‘Nadie me dijo que A24 estaba en mi agenda’. Me la tiró y esquivé una papa grande. Me dijo: ‘Bueno, averígualo y tráeme una papa nueva’”, indica la fuente, que prefirió mantener la reserva de su identidad.

En una situación similar, otro asistente detalló un encuentro en la cocina de la empresa. Rudin le habría pedido que limpiara, a lo que el trabajador respondió alegando que no era parte de sus funciones y que existían otras tareas más urgentes. La reacción del productor habría sido arrojarle su taza de té con tal violencia que dejó un hoyo en la pared.

Sus enfrentamientos también habrían incluido a estrellas como el director Sam Mendes (1917) y la actriz Whoopi Goldberg. The Hollywood Reporter detalla que la intérprete prefería participar en la versión de Broadway de Matar un ruiseñor –escrita por Aaron Sorkin y producida por Rudin– en vez de en otro proyecto del ejecutivo. “Idiota”, habría sido el insulto que le dedicó el productor y le afirmó que no volverían a trabajar juntos. La estrella de Cambio de hábito omitió realizar cualquier tipo de declaraciones para el artículo.

Otras de las prácticas de la compañía serían los llamados “despidos suaves”, cuando el empleado atacado por Rudin acudiría a un Starbucks a esperar a que el ejecutivo recuperara la calma. Caroline Rugo dice no haber soportado el último de los episodios de ese tipo que le tocó vivir y renunció.

“Podría haberlo demandado totalmente. Pero no lo hice por temor a ser incluida en la lista negra”, apunta, indicando que ahora que trabaja en Netflix “formo parte de un equipo donde mis opiniones son respetadas y bienvenidas, no tengo ningún problema en hablar sobre Scott. Todo el mundo sabe que es un absoluto monstruo”.

Monstruo o no, Rudin es uno de los hombres más poderosos del Hollywood reciente. Registra una carrera en que sus películas han totalizado 151 nominaciones y 23 triunfos en los Oscar, además de tener un 2021 plagado de estrenos. Se incluyen lo nuevo de The tragedy of Macbeth, de Joel Coen, y Red, white and water, con Jennifer Lawrence. Su filme más inmediato es la postergada La mujer en la ventana, con Amy Adams y programado para el 14 de mayo en Netflix.

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