Por Pablo Retamal N.El libro que descascara las confesiones de una espía en plena Guerra Fría
La mujer que sabe guardar secretos, lanzada a través de Roca Editorial en España, cuenta en formato novela las peripecias de Elena Vavilova, una exespía soviética en Estados Unidos, donde llegó a fines de los 80 y se mantuvo hasta 2010. Su idea, asegura, es dar su testimonio para los más jóvenes. "Quería demostrar que es bueno hacer algo útil por tu patria. Hicimos algo importante y muy gratificante. No fuimos allí para hacernos millonarios o famosos, sino para servir a nuestro país".

“Es un 80% real”, asegura cuando le preguntan cuánto de lo que relata es verdadero de su novela. En rigor, una autobiografía donde relata su vida de película. Y no es una mera expresión, sus vivencias inspiraron la serie The Americans (Amazon Prime Video). Esa frase, en torno a que puedes escribir un libro sobre tu vida, Elena Vavilova (58) se la tomó en serio.
La mujer que sabe guardar secretos se titula la novela, lanzada a través de Roca Editorial, en España, que cuenta, a través de un narrador externo, sus propias vivencias como espía rusa en Estados Unidos, durante los años en que el país aún era la Unión Soviética y los siguientes. Eso sí, también contó con la ayuda del escritor ruso Andréi Bronnikov.
Bajo la fachada de un matrimonio convencional en Boston, con dos hijos, Elena Vavilova y su marido, el también espía ruso Andréi Bezrúkov simulaban ser Tracey Ann Foley y Donald Heathfield, francocanadienses, un poco para ocultar el acento extraño con que hablaban el inglés.
En rigor, eran una pareja de verdad. Se habían conocido y casado en la URSS, pero, con sus nuevas identidades tuvieron que volver a hacerlo en Montreal. “Tuvimos que construirnos una vida discreta, de ‘personas promedio’; así son los buenos espías”, describe Vavilova en declaraciones recogidas por El País. Según la biografía de su sitio web, comenzó con estas labores en el gigante del norte a fines de la década de los 80.
Vavilova asegura que se unió a la KGB siendo estudiante, y jamás tuvo dudas de lo que estaba haciendo. “La Unión Soviética era entonces un país poderoso, la lucha y la competencia con el bloque occidental estaban calientes y la decisión de unirnos a la organización para defender la patria fue en realidad extremadamente sencilla de tomar”.
Una traición
La labor de Vavilova y Bezrúkov, o más bien, de Tracey Ann Foley y Donald Heathfield, era recabar información de inteligencia. Primero, para la URSS, luego, para Rusia. Todo lo que conseguían lo enviaban a través de mensajes encriptados a sus superiores en Moscú.
Vavilova aún recuerda el momento en que a través de las pantallas observó el derrumbe de la URSS, en 1991. “Para nosotros fue como una pérdida, la de un país enorme y poderoso -señala a El País-. Pero nos mantuvimos fieles a la promesa porque nunca trabajamos para un régimen específico o para un presidente concreto; sino para nuestra tierra y las personas que vivían allí. Y seguían siendo los mismos”.
“Además, el país atravesaba un periodo difícil —los turbulentos años noventa— y eso nos dio más ganas de prevenir algunas conspiraciones, ataques. Entendimos que nuestra patria estaba enferma y que nos necesitaba”, agrega.
Sin embargo, sus labores se vieron bruscamente paralizadas. El 27 de junio de 2010, el FBI, mediante la Operación Ghost Stories, capturó a diez agentes rusos, entre ellos Vavilova y Bezrúkov, a quienes arrestaron en su casa en Boston, ante la mirada incrédula de sus hijos -Tim y Alex- que solo ahí se enteraron de la verdadera identidad de sus progenitores, y de lo que hacían.
¿Cómo fue que cayeron? No fue por errores propios, explica Vavilova en la citada entrevista. Ocurre que uno de sus superiores cambió de bando, y facilitó a los estadounidenses toda la información sobre las identidades y ubicaciones de los espías.
Pasaron dos semanas encarcelados, y aunque podrían haber sido ejecutados, lo que pasó con ellos fue otra cosa. También digna de película. Semanas después, Estados Unidos y Rusia intercambiaron espías en el aeropuerto de Viena; siendo el mayor cambio desde la Guerra Fría,
A su regreso a Rusia, los recibió el mismísimo Vladimir Putin, en esos entonces primer ministro, y quien también había sido un agente de la KGB. Por supuesto, los recibieron como una especie de nuevos héroes nacionales, y una condecoración adornó el pecho de ambos.
“[Putin] trató de animarnos, nos remarcó que aunque la misión hubiera terminado aún teníamos años por delante y podíamos hacer algo interesante y útil en el país”, rememora Vavilova en El País. Y así fue, el gobierno ruso les buscó buenos empleos a ambos. La mujer quedó laborando en Nornickel, una gran compañía minera rusa que tiene los mayores depósitos de níquel y paladio de mundo, y su esposo es profesor en una universidad.

“No hay tanta acción ni asesinatos”
Fue después del boom causado por la serie The Americans, en 2019, cuando a Vavilova se le ocurrió contar su historia por ella misma. Su intención, dice, es relatar la “realidad” del oficio, el cual, según ella tiene menos sangre y balas de lo que aparece en las películas.
“La serie capta muy bien el ambiente y el trasfondo psicológico, los dilemas emocionales y familiares, pero en esta profesión no hay tanta acción. Y no hay asesinatos -asegura-. Un agente encubierto debe pasar desapercibido. El trabajo requiere mucha paciencia, mucha fuerza intelectual y, a veces, cuando te traicionan, como nos sucedió a nosotros, puede ser un poco frustrante”, señala a El País.
Vavilova indica que tuvo otra motivación. “También quise escribir para dar ejemplo a los jóvenes. No significa que tengan que ser todos espías, aunque quizá alguien se sienta inspirado. Quería demostrar que es bueno hacer algo útil por tu patria. Hicimos algo importante y muy gratificante. No fuimos allí para hacernos millonarios o famosos, sino para servir a nuestro país. Esa era la misión; mi misión”, remarca.
Actualmente, como indica en su página web, Elena vive en Moscú, está trabajando en su segunda novela y realiza seminarios sobre el desarrollo de redes personales.
La mujer que sabe guardar secretos está disponible en nuestro país de manera digital, a través de la plataforma 24symbols.com.

COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE














