Acercamientos personales y un plan que empezó hace tres años: cómo se gestó el esperado retorno de Los Bunkers

La banda chilena más relevante del siglo XXI venía conversando desde hace años la opción de volver a tocar juntos. El estallido apuró los planes, pero también los condicionó: luego de sus shows gratis de fines de 2019 en Santiago y Concepción, no querían que la lectura fuera que se aprovecharon de la coyuntura para reunirse. Tuvieron que esperar toda la pandemia para materializarlo, incluso cambiándose de oficina de representantes. Esta es la historia de una vuelta que por estas horas agita la escena nacional.



Fue mucho antes del comunicado que en la mañana de este lunes 2 de mayo sacudió a gran parte de la escena local. Incluso fue antes que los dos sorpresivos conciertos que ofrecieron en el contexto de las movilizaciones ciudadanas del estallido social, en diciembre de 2019 en Santiago y Concepción.

Los Bunkers venían planeando y masticando su reunión desde hace al menos tres años, según cuentan a Culto cercanos al conjunto, la que sólo se oficializó a través del anuncio de un show para el 11 de marzo de 2023 en el Estadio Santa Laura.

Hacia principios de 2019, los cinco miembros de la banda chilena más exitosa del siglo XXI habían acercado posiciones y habían sondeado la posibilidad de un retorno, luego de un paréntesis que se inició cinco años antes, en 2014, para su último recital, en el festival Vive Latino de Ciudad de México.

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12 de Diciembre 2019/ SANTIAGO Los Bunkers refresan luedo de cinco años de receso con concierto en la "Plaza de la Dignidad". FOTO:AILEN DIAZ/AGENCIAUNO

La idea por ese entonces era volver en un recorrido tanto por Chile como por México. Pero el estallido social no sólo precipitó los planes; también los condicionó. Al ver que muchas de las letras de sus canciones eran ocupadas en diversas expresiones de la coyuntura de esos días -desde carteles hasta murales-, el quinteto decidió que sí era el momento de retornar, pero en presentaciones acotadas y específicas.

Según relatan sus cercanos, no querían aprovecharse de la agenda social para impulsar su segunda vida. No querían que se leyera como una suerte de aprovechamiento y oportunismo.

Por eso, finalmente los hombres de Miño tocaron gratias en Plaza Italia, en Santiago, y en la Universidad de Concepción. No hubo más. Ellos mismos se encargaron de asegurar, a través de sus representantes, que la resurrección era una suerte de burbuja en el tiempo y que no habría novedades extra.

Pero la idea de una operación retorno siguió dando vueltas. Sobre todo porque sus integrantes ya habían limado gran parte de sus asperezas y habían sepultado las diferencias que precipitaron su adiós. “Estaban en un momento de mucha buena onda”, detalllan cercanos: la prueba radicaba en distintas fotos e imágenes que por esos días se difundieron, donde los músicos aparecerían brindando o compartiendo juntos, en gestos de pura camaradería.

Pero llegó la pandemia y el encierro. Y los planes volvieron a una suerte de punto muerto.

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La crisis sanitaria no consiguió arruinar las ganas, pero sí giró el ánimo hacia otro lado. Como no se podía tocar, la idea era ahora ordenar la discografía del quinteto y que el futuro retorno también tuviera un relato a nivel de relanzamientos. Que no sólo empezara y terminara en los escenarios, sino que -de modo muy paulatino- también latiera en reediciones y nueva entregas.

Primero, con el rescate de su debut homónimo de 2001, publicado originalmente por sello Big Sur y reeditado en vinilo y CD a fines de 2020, con versiones remasterizadas de viejos éxitos como Fantasías animadas de ayer y hoy, Buscando cuadros y El detenido. A eso sumaron el lanzamiento de una versión alternativa del videoclip de Yo sembré mis penas de amor en tu jardín, también original de 2001.

De igual forma, el quinto álbum de estudio del conjunto, Barrio Estación, también fue remasterizado y tiene planes para salir pronto en vinilo. Por esa época también se habló de la opción de editar una suerte de antología con demos inéditos, tomas en vivo y rarezas de su pasado.

La agenda en pandemia no culmino ahí. Los Bunkers también realizaron un movimiento clave para impulsar la resurrección cuando el encierro ya hubiera terminado: cambiaron a su oficina de representación. Decidieron dejar la firma que durante años se encargó de representarlos, la productora Evolución, propiedad de Manuel Lagos, hermano del conductor Sergio Lagos. La misma que actualmente maneja las carreras de artistas como Javiera Parra y Los Imposibles, Ángel Parra y el trapero Ceaese.

La determinación, motivada por desencuentros económicos entre las partes, llevó al quinteto a conversar con la compañía de management local Outside the Box, fundada y dirigida desde 2019 por Tabaré Couto, ejecutivo uruguayo de amplia experiencia en la industria discográfica chilena, con quien habían coincidido en otros períodos de su carrera.

La firma de Couto, quien en su extenso currículum registra labores gerenciales en sellos locales como Warner Music Chile, El Escarabajo y el área de marketing y nuevos negocios del conglomerado radial Iberoamericana Radio Chile por cerca de una década, trabaja actualmente como oficina de representación de Lucybell y en el caso de Los Bunkers se había dedicado precisamente al reordenamiemto de su catálogo.

Couto fue una figura importante para darles el último impulso: la reunión en vivo, quizás la más importante de la música chilena en la última década, sucedería tras el “fin” de la pandemia, hacia 2022 o 2023. Ya estaba resuleto.

Finalmente, hace unos meses se decidió que la fecha más idónea sería marzo del próximo año, cuando ya se estima que los aforos serán completos y las restricciones sanitarias mínimas.

Los cinco miembros de Los Bunkers está juntos en México hace cerca de una semana, para poder ver en detalle todo lo que significa su segunda vida. Este domingo, de hecho -como una suerte de preludio- lanzaron en Instagram una foto de los cinco comiendo en el departamento del guitarrista Mauricio Durán en el D.F.

Según cuentan cercanos, también necesitaban una suerte de “reencuentro espiritual”, con el propósito de mirarse nuevamente las caras como seres humanos antes que como músicos.

Hasta el viernes de la semana pasada, el regreso era sólo información que sabía su círculo más cercano. Y justo ese día determinaron que el anuncio para que todo el mundo se enterara sería este lunes 2.

Uno de sus integrantes, Francisco Durán, estaba en plena promoción de su álbum en solitario, Lunar, pero decidió sólo dar entrevistas hasta la semana pasada, para evitar toparse con la gra noticia.

Por ahora no hay información relativa a nuevos shows aparte de lo que sucederá en Santa Laura. Eso sí, se estima que también habrá otras citas en regiones y también en México, donde desde su instalación en 2008 han gozado de una amplia popularidad.

Por ahora, los autores de Ven aquí tampoco han ensayado y se espera que recién a fines de año ofrezcan las primeras entrevistas para desmenuzar las razones que nuevamente los llevaron a decir: “¡Hola, somos Los Bunkers!”.

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