Muere Angela Lansbury, leyenda de la televisión y el cine

La actriz en 2018. Foto: REUTERS/Mario Anzuoni/File Photo

La actriz de La Reportera del Crimen falleció a los 96 años en su casa en Los Angeles. Deja una carrera variada y contundente, además de seis premios Tony y un récord de 12 nominaciones a los Emmy.



Durante las últimas horas Hollywood perdió a una de sus mayores leyendas. Según informó el periódico The New York Times, la actriz Angela Lansbury falleció este martes a los 96 años mientras se encontraba en su hogar.

“A los hijos de Angela Lansbury les entristece anunciar que su madre ha muerto pacíficamente mientras dormía en su casa en Los Angeles a la 1:30, hora local, sólo cinco días antes de cumplir 97 años”, consignó el comunicado compartido por su familia.

Lansbury en 1990 tras ganar en los Globos de Oro. Foto: AP Photo/Douglas C. Pizac, File

Nacida en Londres el 16 de octubre de 1925, la intérprete fue responsable de una carrera variada y contundente en tierras estadounidenses, donde aterrizó junto a su madre y hermanos en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial.

Primero vivió en Nueva York y luego en Los Angeles, pero terminaría reinando en ambas costas de Estados Unidos. Tras ser descubierta por el guionista John van Druten, se adueñó de un memorable rol secundario en Gaslight (1944), película de George Cukor que le reportó una nominación a Mejor actriz de reparto en los Oscar.

Repetiría candidatura al año siguiente por The picture of Dorian Gray (1945), de Albert Lewin, y luego por The Manchurian candidate (1962), de John Frankenheimer, hasta ganar una estatuilla honorífica en 2014, instancia en que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas la celebró como “un ícono del entretenimiento que ha creado algunos de los personajes más memorables del cine, inspirando a generaciones de actores”.

Una fama que cultivó gracias a títulos como Un largo y ardiente verano (1958); Blue Hawaii (1961), junto a Elvis Presley; Travesuras de una bruja (1971) y Nanny McPhee, la nana mágica (2005).

La actriz en 2016. Foto: REUTERS/Mario Anzuoni/File Photo

Querida por el público y la crítica, Lansbury también tuvo un recorrido brillante en Broadway, donde sumó experiencia desde fines de los 50 y se alzó con cinco premios Tony, por títulos como Mame, Gypsy y Sweeney Todd, además de una distinción a la trayectoria que se adjudicó en la ceremonia de este año.

Pero probablemente el rol que le entregó mayor popularidad y reconocimiento fue al centro de una producción televisiva: la escritora de novelas Jessica Fletcher, protagonista excluyente de La reportera del crimen, la serie que se extendió durante 12 años y le hizo obtener igual número de nominaciones a los Emmy (ningún galardón), cifra récord en la historia de la premiación, y cuatro triunfos en los Globos de Oro.

“De repente me convertí en un personaje mundialmente conocido como Jessica Fletcher y realmente logré una audiencia enorme, que tengo hasta el día de hoy. Eso fue lo que realmente me convirtió en una estrella en la mente de todos”, dijo en 2013, cuando mostró sus discrepancias con que la cadena NBC le diera el mismo nombre a un proyecto de reinicio con Octavia Spencer. Una idea que finalmente no prosperó.

La intérprete en 1966. Foto: AP Photo, File

En otra faceta de su trayectoria, Lansbury prestó su voz en La bella y la bestia (1991) –como la señora Potts– y Anastasia (1991), y se reencontró con Disney en El regreso de Mary Poppins (2018). Un epílogo de su carrera en que también participó en una versión televisiva de tres episodios de Mujercitas (2017), donde interpretó a la Tía March.

“Me gustaría ser recordada como alguien que entretuvo”, afirmó en una entrevista de 1998. “Que te transportó a un lugar diferente, te dio alivio, te dio entretenimiento, te dio alegría y risas, lágrimas, todas esas cosas. Me gustaría ser recordada como alguien que fue capaz de hacer eso”.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.


El estrés puede generar efectos negativos en el organismo como envejecimiento prematuro y enfermedades crónicas, fomentando una mala calidad de vida.