Culto

Candelabro defiende su show en Lollapalooza: “No dijimos ninguna mentira, hacemos música en torno a lo que vivimos”

Matías Ávila, María Lobos y Nahuel Alavia, parte del grupo chileno en ascenso, detallan cómo se armó su celebrado show en Lollapalooza Chile, la reinterpretación de canciones de Los Prisioneros, la influencia de Jorge González, las reacciones que provocó su gesto político en el escenario y sus planes a futuro. "Se vienen hartas cosas para Latinoamérica este año".

No estaba en los planes del grupo Candelabro un retorno a Lollapalooza. La banda debutó en el evento el año pasado, pero en esta temporada fueron unos de los grupos que sorprendieron en el regreso del evento al Parque O’Higgins, su casa habitual. Pero desde ese debut, hasta ahora, el grupo vivió una explosión de popularidad. Su buen segundo disco, Deseo, carne y voluntad fue destacado por el público y la crítica, de hecho, Culto lo reconoció como el mejor álbum chileno de 2025.

Por ello, la invitación a volver al Festival esta temporada los encontró en un momento de ascenso. “La verdad fue muy rápido todo -dice el cantante y guitarrista Matías Ávila en charla con Culto, junto a los saxofonistas María Lobos y Nahuel Alavia-. Pero intentamos tocar canciones de acuerdo a los cambios que han pasado últimamente y también a las canciones más queridas del segundo disco”.

La situación, definitivamente era distinta respecto al debut. “Ese show nos dejó bien en claro que podíamos tocar en lugares como este, pero el segundo disco nos dejó bien en claro que podemos llenar mucho más gente”, acota el saxofonista Nahuel Alavia. Por ello, la banda trabajó con un equipo que incluyó a profesionales probados y de larga trayectoria, como Gonzalo “Chalo” González, en el sonido, y la artista María José Tapia para el trabajo de las visuales. Ademas, el rodaje de la carretera aportó lo suyo. “La musicalización es quizá un poco más madura a comparación al año pasado”, dice Alavia.

Candelabro en Lollapalooza

Antes, en la previa a Lolla la banda sorprendió con nuevo material; el 11 de marzo, coincidiendo con el cambio de mando lanzaron sendos covers de Los Prisioneros; Ultraderecha, original del disco homónimo de 2003 -que tuvo a Chalo González entre el personal que trabajó- y Latinoamérica es un pueblo al sur de EE.UU., publicada por primera vez en el imprescindible La Voz de los ’80 (1984).

Se trata de dos versiones que destilan la ambición musical que ha llamado la atención de Candelabro; la primera es más similar a la original aunque con sus características armonías de saxofón, mientras la segunda es una reinvención total, incluyendo cortes rítmicos que remiten a la música latina, algún piano salsero y hasta quenas. “En Candelabro tenemos gustos latinoamericanos muy distintos y en nuestra versión se nota caleta eso”, acota Nahuel Alavia.

El grupo primero trabajó la estructura de las versiones en la sala de ensayo antes de pasar a la grabación en el Estudio La Salitrera. En realidad todo salió de una sugerencia. “Fue una idea de Chalo González, un productor muy renombrado y querido por nosotros -dice Alavia-. A nosotros nos encanta la música chilena, en especial Los Prisioneros. Nuestra música igual habla sobre las cosas que vemos, y creo que Los Prisioneros no son excepción de eso. Creo que fueron canciones que hablan acorde a las cosas que están pasando ahora nuevamente, pero más que nada lo hicimos porque son canciones que nos fascinan”.

Sobre todo en Latinoamérica..., el grupo se permitió explorar y darle una lectura a la canción, que la vuelve más una interpretación personal. “Tuvimos tiempo de experimentar, de jugar con algunas cosas y sobre todo en Latinoamérica es un pueblo al sur de EE.UU. nos tomamos algunas licencias creativas también, así que felices. Nosotros somos fanáticos desde la cuna hasta el cajón de Los Prisioneros y por tanto del maestro Jorge González”.

Candelabro en Lollapalooza.

Respecto a las dos versiones, fuentes confirmaron a Culto que el músico sanmiguelino las escuchó y le gustaron. También tuvo una buena apreciación del conjunto, el que le pareció interesante en su trabajo instrumental, en particular en el uso de los bronces.

-¿Qué significa para ustedes la figura de Jorge González?¿en alguna forma recogen su legado?

Nahuel Alavia: Yo creo que un padre para cada uno de nosotros. Y del lado musical es una inspiración completa, no solo en el mensaje y en la música, sino en la forma de hacer la música, de dónde venimos, de lo que vemos, de lo que hacemos. Yo creo que es un ejemplo para cada artista chileno que debe mínimo, escuchar sus canciones.

María Lobos: Hablar de Jorge González de Los Prisioneros es hablar de nuestra patria, hablar de las voces más comunes que tenemos, entonces estamos muy contentos de poder abarcar esto.

Matías Ávila: Para mí está mi papá y Jorge González. Jorge González es mi papá. Estoy muy contento de poder haber hecho esto con mis amigos, de poder haber dejado materializado, además con gente involucrada con la obra de Los Prisioneros. Estas dos obras que, por cierto, siguen más vigentes que nunca, aún siendo escritas hace tanto tiempo atrás. Estamos felices de estarlo logrando.

Ese cruce con la obra de Los Prisioneros dejó flotando la posibilidad de sumar los temas en su show en Lollapalooza, el sábado 14, esta vez en un escenario principal, el Cenco Malls Stage. Así sumaron Ultraderecha al repertorio, la que dedicaron al presidente José Antonio Kast y “para todos sus amiguitos que se creen chilenos”. La canción fue acompañada por unas visuales de María José Tapia en que se veía al recién asumido mandatario, al premier israelí Benjamin Netanyahu, el presidente argentino Javier Milei y al presidente de EE.UU., Donald Trump, con sus rostros luciendo las características esvásticas del nazismo.

Aquel fue un momento muy comentado y dejó una de las postales del Festival. Además generó una fuerte reacción hacia el grupo en las redes sociales. También críticas incluso desde la Comunidad judía de Chile. De todas formas, en el momento mismo, en el evento, la mayoría de gente aplaudió a rabiar.

“Las cosas generan reacción en cuanto a que la realidad está así, ¿no? -dice Ávila-. Nosotros no estamos diciendo nada que sea mentira, no hemos mostrado nada que sea mentira, no hemos cantado nada que sea mentira, en cuanto a que son cosas que nosotros vemos, que están rayadas en las paredes de Santiago, que están en las redes sociales, cosas que ha mostrado la prensa. No hemos puesto palabras en la boca de nadie. Nos gusta hacer música en torno a los momentos que vivimos y ahora nos tocó vivir esto, entonces tenemos que hacernos responsables. En ese sentido agradecemos, por cierto, a este festival que nos lo permite además mostrarlo, no solamente a Chile y a las personas presentes, sino también al mundo”.

Candelabro en Lollapalooza.

En el grupo remarcan que la propuesta estética, sus letras y articulación artística se anclan en la cotidianeidad; en sus temas subyacen los ghettos verticales, los incendios de Valparaíso, el fracaso de una idea. De allí a que en su puesta en escena no haya impostura alguna. “Los temas cotidianos han hecho que nosotros podamos hablar de temas que abarcan lo que está pasando ahora -dice María Lobos-. Así que creo que estar en la contingencia, estar hablando de los temas actuales siempre genera un debate y estamos muy agradecidos de que siempre podamos identificar a la gente que nos rodea y también llegar a más gente”.

Hacia el final del show, cuando caían los aplausos, Ávila lanzó una breve alocución, muy aplaudida por el público. “Recuerden que la cultura es importante, cultura por ejemplo es no juntarse con pedófilos en Estados Unidos; cultura, por ejemplo, es tener un mínimo de responsabilidad para asumir una cargo ministerial; cultura, por ejemplo, es no dejar botado a Cuba cuando tuviste familiares de tu sector que se atendieron ahí. Chao Chile, nos vemos”.

Una intervención que coronó una actuación intensa y que estuvo entre las mejores del festival. El músico revela cómo llegó a esa intervención final. “Lo tenía medianamente pensado. Afortunadamente salió bien, pero eso siempre se lo debo a Dios y a mi familia. Así que contento, contento”.

Como sea, en el grupo destacan todo el apoyo que recibieron tras bajar del escenario. “Un escenario más grande hizo que la gente que estuviera pasando le llamara la atención. Así que estamos muy contentos de toda la gente que nos apoyó y que nos estaba mandando mensajes de apoyo”, complementa la saxofonista María Lobos. Además fueron apoyados en sus respectivas presentaciones por sus compañeros de generación, las bandas Hesse Kassel y Anttonias.

Para la banda, el show en un escenario estelar del festival fue un reconocimiento generacional. “Para todos nosotros la primera vez que vinimos al Lollapalooza fue tocando -dice Ávila-. Entonces creo que de alguna u otra forma es un lugar al que no hubiéramos accedido de otra forma. Nos permite decirle a nuestra familia: vamos que se puede, porque ninguno de nosotros tiene una familia ligada al mundo de la pequeña burguesía cultural chilena, así que para nuestra familia representa una tranquilidad. Nahuel va a volver a Calama con su familia recibiéndolo, abrazándolo. María también va a volver a San Miguel con su familia muy emocionada, y yo también vuelvo a mi casa con mis padres en Peñalolén, que también deben estar muy emocionados. Así que feliz de estar haciendo esto”.

Tras la presentación, el futuro esplendor de Candelabro asoma en el horizonte. Alistan el lanzamiento oficial de Deseo, carne y voluntad para el 20 de mayo en la Cúpula del Parque O’Higgins. “Y luego tenemos una gira por España. Previo a eso tenemos una visita a Perú y se vienen hartas cosas para Latinoamérica este año”, cierran. Un salto adelante para un proyecto que asoma como un puntal del nuevo rock chileno.

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