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De los días de la Peña al cruce con Silvio Rodríguez: al rescate de los discos perdidos de Isabel Parra

Por empeño de la discográfica Aula Records de la USACH, se reeditan seis de los primeros discos de la célebre cantautora publicados entre 1966 y 1972. Un período clave que permite apreciar su tránsito artístico y la colaboración de gente como Silvio Rodríguez. El trabajo no estuvo exento de dificultades, pero incluye fotos inéditas y hasta grabaciones perdidas. Junto a la misma artista y al director del sello, repasamos las claves de un lanzamiento que además inaugura un nuevo subsello dedicado al rescate del cantar popular.

Isabel Parra Foto: Mario Tellez/La Tercera MARIO TELLEZ

Fue una idea que surgió al calor de la conversación. El lunes 11 de septiembre de 2023, Isabel Parra llegó hasta la USACH para participar en el acto de conmemoración de los 50 años del golpe de estado cívico-militar. En la ocasión se reinauguró la exposición Por la vida siempre, que se iba a abrir originalmente aquel día, con la presencia del presidente Salvador Allende y la música de Víctor Jara. Por eso, desde la universidad se convocó a los artistas que iban a participar en la apertura original. Eso permitió el encuentro entre Isabel, la hija de Violeta, y Andrés Zúñiga, el director Aula Records, sello discográfico de la casa de estudios.

A Zúñiga le daba vueltas la idea de rescatar en formato físico parte de la discografía de Isabel Parra. Se lo comentó apenas pudo cruzar palabra con ella en esa inauguración. “Ahí la conocí y estuvimos hablando de sus discos, de lo bonito que sería reeditarlos -dice al teléfono con Culto-. Pero fue una conversación muy del momento. Luego de eso, otro día me llamó y hablamos de este proyecto más seriamente”.

Henchido de entusiasmo, Zúñiga le planteó a la cantautora su idea; reeditar su obra en formato vinilo, partiendo con sus primeros seis trabajos publicados en el país, entre 1966 y 1972, antes de salir al exilio. “Algunos de esos discos todavía son relativamente fáciles de encontrar en los persas, en los mercados de vinilos, como el Cantando por Amor, pero hay otros que son muy difíciles de conseguir, como el disco cubano”, dice el director de Aula Records.

Isabel Parra Foto: Mario Tellez/La Tercera MARIO TELLEZ

A la artista, la idea le hizo total sentido. “Una parte importante de mi quehacer ha sido guardar, guardar materiales, guardar los papeles de mi mamá, los discos, los cassettes, todo lo que tenga que ver con nuestra historia y con lo que hemos hecho”, dice a Culto. “Este es un trabajo riguroso que tiene que ver básicamente con entender la historia que hemos vivido. Porque este canto que nosotros hacemos, que hizo mi madre, que ha hecho mi hermano, que ha hecho Víctor, está contando la historia de Chile y de otros pueblos”.

Para la reedición, Zúñiga contactó al equipo de Antonio y Vicente Larrea, cuyo trabajo se plasmó en la estética que cruzó afiches y carátulas de discos entre fines de los sesenta y los primeros años setenta, y por cierto en algunas de las carátulas de los discos de Isabel Parra. “A mí me tocó la reedición de los discos en vinilo de Víctor Jara hace unos atrás, y trabajé ahí mucho con Antonio Larrea. Entonces, inmediatamente lo llamé y le dije que íbamos a reeditar los primeros discos de Isabel. Me dijo que se sumaba, contactó a su hermano Vicente y a Lucho Albornoz, que también trabajaba con ellos. Entonces, rearmamos un poquito la oficina de ellos, no trabajaban juntos hace bastante rato. Eso fue bastante emocionante”.

Reeditar los discos no fue fácil. Isabel Parra publicó con varios sellos, entre Damon y Dicap, y habitualmente mantenía el control de su obra. Incluso, con su hermano Ángel levantó la etiqueta Peña de los Parra, siendo una precursora de los sellos independientes. Como muchos de los masters originales están perdidos, se impuso una búsqueda de distintas fuentes. “La idea es que estos discos pudieran reeditarse con la mayor calidad posible en el audio, no solamente con la imagen que rescatábamos”, apunta Andrés Zúñiga. “Lo que hicimos fue conseguir distintas fuentes, entre discos que tenía yo, compramos discos nuevos de Isabel en estado sellado o prácticamente nuevo de época. Todo este material fue digitalizado y va a ser pasado a cinta para que así estos másters quedan resguardados para la posteridad en material análogo”.

Isabel Parra Archivo Histórico / Cedoc Copesa

La búsqueda se extendió a ferias persas, sitios especializados de internet y colecciones particulares, pero hubo dos que fueron más complejos de rastrear. “Yo diría que el disco Volumen 2 y el disco que grabó en Cuba, Isabel Parra y parte del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, fueron los más difíciles de encontrar. Puedes encontrar algunas copias en internet, pero tenían que ser copias buenas como para hacer un rescate”, dice Zúñiga. Como una invocación, la fortuna también les tendió una mano. “Isabel encontró una pequeña cinta de siete pulgadas en casa y me dijo: Mira, tengo esto, revisemos qué es. Revisamos y era una copia del máster original del disco cubano. No completo, pero al menos recatamos cuatro o cinco canciones de este esa cinta”. La sorpresa fue mayor al notar un detalle. “Hay una canción inédita que no había estado publicada en ninguna parte, que es una pieza instrumental llamada Deme su voz, deme su mano, con arreglos de Pablo Milanes. Entonces, Isabel nos dijo: quiero que esta vaya en el disco. Y así tomamos decisiones”.

Otra decisión pasó literalmente por una ventana. La portada original del disco De aquí y de allá (1971), mostraba la imagen de una ventana tomada por Antonio Larrea en el antiguo taller familiar. Parecía que se mantenía en esta reedición, pero sucedió que mientras revisaba los negativos de las fotos tomadas para el arte de ese álbum, Larrea encontró una imagen de Isabel Parra que no se había visto hasta ahora; la cantautora, luciendo el mismo vestido con el que figuró en la contraportada, está parada frente a un muro, en las cercanías a la iglesia de los Dominicos, sosteniendo una guitarra.

Para la artista aquella foto resultó toda una sorpresa, pues no la recordaba. “Esa foto es del mismo día donde se hizo la foto original del disco, con la diferencia que aquí yo estoy con una guitarra. Ese día yo estaba con mi cuatro y también llevé mi guitarra. Es muy bueno eso, porque yo en ese tiempo tocaba mal la guitarra, mas bien usaba la guitarra, ya no la uso. Simplemente esa foto yo no la conocía, la tenía el Toño. Entonces, él la rescató, la resucitó y yo preferí ponerla ahí. Y la ventana, ponerla como ventana, no como puerta”, recuerda.

Lo de las fotos inéditas es otra clave de la reedición, pues surgieron sorpresas. Sucedió que en la búsqueda de fotos para el insert del álbum Isabel Parra y parte del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (1972), la artista halló una fotografía que le tomó a un jovencísimo Silvio Rodríguez intentando sacarle sonido a un charango que ella misma le había regalado. “Lo que pasa es que uno le regala charangos a los amigos -bromea la artista-. Esa foto yo la tomé en La Habana, con una cámara de la RDA que andaba trayendo”. La imagen hoy vuelve a lucir en la contraportada de la reedición del disco.

Asimismo, la reedición incluye nuevas notas del director del Instituto de Historia de la PUC, Claudio Rolle, además de la critica literaria y doctora en literatura, Soledad Bianchi y la destacada escritora Diamela Eltit. “Isabel quería mucho involucrar a personas que reflexionaran sobre los discos”, agrega Zúñiga.

Isabel Parra Foto: Mario Tellez/La Tercera MARIO TELLEZ

Todo el proceso de digitalización, restauración y mezcla de los discos se hizo en Santiago, con el apoyo de Ignacio “Nes” Rodríguez, fundador de la discográfica BYM Records. Luego, los vinilos se elaboraron en la fábrica nacional Selknam. “La verdad es que ellos han sido unos aliados también importantes, nos han ayudado mucho en el proceso”, dice Zúñiga.

Este lanzamiento además inaugura una nueva colección de Aula Records, un subsello llamado Amerindia. “Lo que se busca con eso es rescatar registros de música de tradición más popular, más folclórica, de artistas que hayan estado vinculados a la Universidad Técnica del Estado, como Isabel Parra, Víctor Jara, los Quilapayún, Inti Illimani, gente que eran artistas contratados por la Universidad. Vamos a empezar todo un trabajo con eso”, agrega.

El tránsito de una artista

La reedición de los seis primeros discos de Isabel Parra, permite apreciar su evolución artística y cómo alcanzó una altura ambiciosa antes del corte abrupto que supuso el golpe de estado. Su primer álbum homónimo, de 1966, la presenta esencialmente como una intérprete. Ya tenía experiencia grabando con su madre Violeta y a duo con su hermano, Ángel. Eran los días de la Peña de los Parra, cuando una nueva fuerza estaba emergiendo. “Siempre hacíamos discos grupales con mi mamá, éramos nosotros su conjunto. Pero esto era otra historia. Era el primer acercamiento que yo tenía a hacer un disco sola, con un repertorio que yo elegí, con canciones de mi madre que yo elegí y con el atrevimiento naciente de una mujer que empieza a hacer unos textos”, recuerda. “Ese era un disco sencillo, nada de complicaciones y con nuestros amigos músicos que iban a tocar conmigo”.

Dos años después, publicó Isabel Parra. Volumen 2, un trabajo en que exploró un repertorio muy distinto al del debut, con textos de Federico García Lorca. “Era un repertorio con música de Paco Ibañez -recuerda-. Él había hecho esa música y había grabado ese disco en Europa con textos de poesía universal. Cayó en mis manos un disco de esos y de ahí sacamos las canciones. Ya conocíamos a Paco Ibáñez de antes, de nuestro segundo viaje a Europa, entonces, era como cantar la música de un amigo y de estos grandes poetas. Ahí ya nos estábamos saliendo de la línea folclórica o latinoamericana, ya estábamos en otra esfera”, recuerda. También firma un par de canciones propias, Domingo por la mañana y Amores bailando. “Ya estaba como lanzada a componer algunas cancioncitas con esos ritmos que yo había aprendido de mi mamá, me atrevía a empezar a hablar por mí misma”. La foto de la portada, en que se ve a Isabel tocando la guitarra, fue tomada por Sergio Larraín en su casa de Ñuñoa. “Él era muy amigo de mi mamá”, recuerda.

En 1969, el mismo año en que el hombre llegó a la luna, Isabel Parra publicó Cantando por amor, su primer álbum para Dicap, la casa discográfica de las Juventudes Comunistas. Un trabajo en que se aprecia un mayor ambición en la portada, diseñada por Vicente Larrea; el rostro pensativo de la artista rodeado de un arreglo de flores. “El dibujo de la corona de flores estaba en la cajita de un perfume -recuerda-. Yo le llevé una diapositiva del dibujo, con la cajita, a Vicho Larrea. Después me encontré con que sacó de ahí la portada, me pareció fantástico. Era la época hippie”. El disco reúne un repertorio que mezcla canciones populares, canciones españolas, temas de Violeta y composiciones propias. “Aquí grabo la primera cueca que hice yo, El Desconfiado -recuerda-. Son los primeros pasos en la composición de canciones, letra y música”.

Isabel Parra abrió la década de los 70 con el disco Violeta Parra, en que la artista revisa la obra de su madre y aporta su toque personal. “Aquí están los textos que yo encontré de mi mamá después que ella decide ponerle fin a su vida. Deja unos papeles en la carpa de La Reina, yo los recojo, me los llevo a mi casa y les empiezo a poner música. Eran textos de ella, pero también voy metiendo canciones mías”, recuerda. La foto de la portada, en que se le ve tocando la guitarra, fue tomada en la casa de Nicanor Parra en La Reina.

Luego viene uno de sus discos claves, De aquí y de allá (1971), uno de los más importantes en la historia de la música popular chilena. Marca la entrada de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés al país, tras el encuentro con Ángel e Isabel en la isla. Así comenzaron un vínculo que los llevó a grabar en La Habana y en Santiago, de allí el nombre. Incluye versiones de Isabel para temas de Silvio que luego tomaron altura de clásicos como Al final de este viaje y El rey de las flores. “Ellos se interesan, adoran a la Violeta Parra, les gusta como yo canto, quieren mucho al Ángel. Entonces, se van produciendo situaciones afectivas muy fuertes, muy difíciles de ignorar. Es muy difícil de pensar que eso no es productivo culturalmente, porque de ahí sale trabajo, sale poesía, sale música, sale la amistad”.

El mismo día en que Antonio Larrea le tomaba las fotos para ese disco, Isabel trazó una melodía. “Yo estaba con mi cuatro y mientras el Toño tomaba fotos hice la música de una canción que se llama Solitario Solo. Esa pieza la incluyó en el repertorio del disco Isabel Parra y parte del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, grabado en La Habana junto a un selecto grupo de artistas locales, que incluyó a Silvio Rodríguez tocando la guitarra y escribiendo arreglos, por ejemplo, para La compañera rescatable. “Ese disco fue hecho con este grupo de músicos que tocaron conmigo en conciertos en homenaje a la Violeta. Nosotros podíamos proyectar nuestro trabajo en la Casa de las Américas y en este caso teníamos la Orquesta del ICAI, ni más ni menos. Era muy estimulante toda esa época, entonces, ahí están los resultados”.

La colección ya se puede escuchar en plataformas de streaming, mientras que las ediciones en vinilo estarán disponibles desde la próxima semana en el stand de Aula Records en la Feria Pulsar, además de los conciertos del Teatro Aula Magna Usach y en el correo aula.records@usach. La presentación oficial está agendada para el el domingo 7 de diciembre a las 16:30 horas, con un conversatorio entre Isabel Parra y el periodista David Ponce, en la Sala Acario Cotapos de la Estación Mapocho, en el marco de la Feria Pulsar.

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