Por Gonzalo ValdiviaEl retorno del horror de El Descenso: “Es increíble que 20 años después la gente siga viéndola”
Seleccionada como una de las 100 mejores películas de terror de todos los tiempos por Variety, la alabada cinta de Neil Marshall acaba de volver a las salas chilenas a propósito de su 20° aniversario. En conversación con Culto, el cineasta reflexiona sobre su legado y analiza los errores que se cometieron en la segunda parte, que no contó con su dirección. “Era narrativamente insatisfactoria”, afirma.

Neil Marshall (Newcastle, 1970) tenía alrededor de diez años en el momento en que descendió por primera vez a una cueva. Ya adulto, cuando viajaba en tren y tenía decidido dedicarse al cine, se le ocurrieron dos ideas: una película de terror y una película ambientada –era qué no– en una cueva. Ambas terminaron colisionando y convirtiéndose en solo una, El descenso (2005).
Filmado y financiado íntegramente en Reino Unido, su segundo largometraje giró en torno a seis mujeres que se juntan un año después de que una de ellas, Sarah (Shauna Macdonald), perdiera a su familia en un trágico accidente. Con el equipamiento adecuado, el grupo decide sumergirse en las profundidades de una cueva en Carolina del Norte, pero pronto, con la aparición de unas criaturas humanoides ciegas y sedientas de sangre, la expedición se convierte en una lucha por la supervivencia.

La cinta conquistó al público hace dos décadas y recientemente, en un episodio que ilustra su plena vigencia, fue nombrada por los críticos de Variety como una de las 100 mejores películas de terror de todos los tiempos. Desde esta semana, a raíz de su 20° aniversario, está de vuelta en las salas chilenas, y con una versión restaurada en 4K.
Conectado a Zoom con Culto, Marshall comenta: “Me parece increíble el sólo hecho de que 20 años después la gente siga viéndola. Nunca me lo imaginé. Es lo que uno espera como cineasta: que un filme tenga una vida más allá de su estreno. Pero no es algo que se pueda planificar. Simplemente haces el mejor filme posible”.
Lo que sí tenía planificado al detalle era cómo rodaría El descenso. El director puso particular atención a la iluminación, decidiendo tempranamente que las protagonistas portaran sus propias fuentes de luz. “Los personajes debían tener una fuente de luz o no podríamos verlos en la escena. No íbamos a tener otra luz en las cuevas. Ese era el plan”, afirma. Con esa misma determinación, optó por usar efectos prácticos en vez de descansar en los efectos generados por computador, dotando a la producción de un inquietante realismo.
Ese tipo de detalles contribuyeron a que se volviera un título clave del género y a que Marshall se transformara en un realizador confiable que luego saltaría a otros tipos de historias y proyectos (la ciencia ficción en Doomsday, la epopeya histórica en Centurion). Incluso llegó a dirigir un par de alabados episodios de Game of thrones, el gran fenómeno televisivo de los 2010.

-¿Por qué cree que El descenso se convirtió en una película tan querida?
Supongo que estas cosas se desarrollan con el tiempo. Cuando se estrenó en el Reino Unido, la crítica la recibió con entusiasmo, lo que es bastante inusual para un filme de terror. Eso me dio la sensación de que la gente la estaba tomando en serio o que veía en ella algo más que una tonta película de terror. Tras su debut en el Reino Unido, se estrenó en todo el mundo. Hubo un montón de festivales por aquel entonces. Casi un año después, se estrenó en Estados Unidos. Se proyectó en Sundance. Recibía comentarios muy positivos donde fuera que se exhibiera. Creció y creció. Salía en DVD y cosas así. Eso me pareció increíble, pero pensé que esa iba a ser toda su vida. No pensé que iba a continuar. De hecho, fue unos años después, cuando empezó a salir en la época de Halloween, y la gente la incluía en listas de las mejores películas de terror, que pensé: bueno, esto sí que es algo especial.
-Esta es una cinta independiente, sin un gran estudio detrás. ¿Cree que si hubiera escrito el guión hoy habría podido encontrar la manera de financiarla?
Posiblemente. Es difícil decirlo. El terror es popular ahora mismo, pero tiene sus olas. Fue muy popular cuando El descenso se estrenó y lo fue durante diez años, pero luego volvió a desaparecer. Ahora está en un nuevo período de popularidad, lo que es genial. Entonces, ¿un estudio la respaldaría? Posiblemente. Lionsgate la estrenó en Estados Unidos, pero no la financiaron, sólo la tomaron para su distribución. Nosotros conseguimos financiarla completamente de forma independiente en el Reino Unido. Pero hoy en día no lo sé. ¿Sería una película de A24 o algo así? ¿Quién sabe? Quizás. No me quejaría si lo fuera.

-Es común que la industria tienda a encasillar después de que una película alcanza cierto éxito y sólo le ofrezca a su director filmes del mismo género. ¿Tuvo dificultades para encontrar su camino después de El descenso?
Sí, absolutamente. Y todavía las tengo. Todavía me ven como un director de terror, cuando creo que en realidad he hecho más acción que terror. Y eso es en verdad lo que quería hacer. Incluso en mis películas de terror he intentado incluir acción. Pero la gente me ve principalmente como director de terror y estoy bien con eso. Considerándolo todo, podría ser peor. No me quejo demasiado. Pero no me gusta que me encasillen. Lamentablemente, perdimos a Rob Reiner hace poco, pero era un ejemplo perfecto de alguien que podía pasar de un género a otro y ofrecer un filme increíble en cualquier género. E hizo una película de terror fantástica, Misery. Ser visto así es el sueño.
Dos finales y una secuela
La existencia de más de un final es parte de la mitología alrededor de El descenso, una particularidad que ha motivado discusiones entre los fanáticos durante años. Eso sí, Neil Marshall es enfático: siempre imaginó un desenlace y únicamente filmó uno.
Esa historia está ligada exclusivamente a su aterrizaje en salas de Estados Unidos, a mediados de 2006. Lionsgate, la empresa a cargo de su distribución en ese país, testeó su desempeño con el público local y la respuesta fue positiva. Pero luego, como resultado de una movida orientada a intentar sacar mayores réditos, llegaron a una idea curiosa: “Se les ocurrió cortar los últimos 30 segundos de película para que pareciera que Sarah realmente salía de la cueva. Probaron ese final y funcionó incluso mejor”.

La compañía les planteó que, si aceptaban que se estrenara con esa conclusión más abreviada (y, desde su perspectiva, más esperanzadora), les garantizarían un lanzamiento en 3 mil pantallas en vez de mil. Luego de meditarlo, aceptaron la propuesta, apoyándose en que ya se había mostrado en Reino Unido en su formato original y sólo tendría un epílogo diferente en ese territorio.
“Conseguimos un estreno mucho mejor y conseguimos que el estudio lo apoyara por completo. Les fue muy bien... Les fue mucho mejor que a nosotros”, indica, soltando una risa.
-¿Se arrepiente de haber permitido que se estrenara con otro final?
No me arrepiento de nada. Supongo que, como mínimo, ha generado un interesante debate a lo largo de los años. Es fascinante la cantidad de veces que me preguntan al respecto. Pero desde luego no me arrepiento. Sé cuál es el final correcto y el mejor, pero es interesante debatir sobre por qué la gente piensa que el otro final no es mejor, sino que más feliz, porque esa era la teoría. Yo sostengo rotundamente que no es un final más feliz, y que el final más feliz era el mío.

-Años después del debut de la secuela de El descenso –lanzada en 2009–, dijo que esa película era “totalmente innecesaria”. ¿Sigue pensando lo mismo?
Me pareció que era innecesaria en ese momento. Intenté disuadir a Pathé y Celador de hacerla, pero ellos tenían los derechos y básicamente dijeron: la haremos de todos modos, quieras o no. Y así lo hicieron. Mi único pensamiento fue que si lo iban a hacer, que por favor lo hicieran bien. Primero, tenían que empezar bien. ¿Cómo ella sale de la cueva? Cosa que no me explicaron. Simplemente aparece milagrosamente. Entonces dije: si van a llevarla de vuelta a la cueva, tienen que obligarla a volver. ¿Qué razón la obligaría a volver? Y tampoco lo hicieron. Me pareció que eso era narrativamente insatisfactorio. Cometieron muchos errores.
-¿Estaría dispuesto a volver a este mundo, quizás mediante una serie o un nuevo largometraje?
Estaría totalmente dispuesto a volver a este mundo, pero no tengo los derechos del proyecto, así que no depende de mí. Si pudiera, claro que sí. Hay historias que tengo que contar.
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