Por Felipe RetamalLa trastienda del regreso de Stefan Kramer a Viña: un retraso de media hora y una íntima celebración posterior
El comediante salió a escena con un retraso generado por el trajín propio de la jornada. Tuvo un público receptivo, pero sorprendió con una rutina más reflexiva, más pausada, con más música. Ya la había probado en festivales de verano. Arriesgó con las imitaciones a políticos, pero salió airoso. Triunfó, sin descollar, aunque él ha señalado a su equipo que se siente conforme. Tras bajar del escenario, celebró con toda su familia en Valparaíso.

Apenas un rato antes del inicio de la transmisión oficial de la primera noche del Festival de Viña, la temperatura del público auguraba una noche gloriosa para Stefan Kramer. El periodista de Mega, César Antonio Campos, salió a animar al respetable que llegaba a la Quinta Vergara y cada vez que mencionaba al comediante, sonaba una fuerte y decidida ovación.
El comediante e imitador volvía por cuarta vez al Festival. Según cuentan fuentes conocedoras del show, la performance de Kramer estaba pactada para empezar a la medianoche, pero se terminó atrasando media hora -se inició a las 00.30- debido al trajín propio del evento: la obertura, la presentación de los jurados, las tandas comerciales y el triunfante espectáculo de Gloria Estefan.
Eso hizo que todo lo que vino después casi rasguñara la madrugada, con Matteo Bocelli apareciendo cerca de las tres de la mañana, un incidente altamente criticado por el público que se quedó en la Quinta Vergara a esperar al intérprete italiano. Su presentación culminó cerca de las 4 am.

Pese a que el público había quedado con ganas tras la memorable presentación de Gloria Estefan, era notoria la disposición a escuchar a Kramer. De hecho, durante la tanda comercial previa no pocos se apuraron para ir a los renovados baños de la Quinta Vergara o a comprar alguna cosa para comer, como quien se prepara para ver una serie un viernes por la noche.
En general, predominaba el público adulto. La mayoría era más bien gente que pasaba los 40-50 años. De allí a que la energía fuese distinta. Y desde los primeros momentos, Kramer efectivamente logró arrancar risas; su propuesta que se basó en una historia más personal en que jugó con la idea de estar “obsoleto”.
Una dinámica distinta a la que se le conoció en sus anteriores pasos por el Festival, con rutinas de alto ritmo, donde pasaba sin pausas de una imitación a otra. La situación se mencionaba en las redes sociales. El humor de Kramer hoy es distinto. Más pausado, más reflexivo, menos intenso en ritmo y con mucha inclusión de música, con imitaciones a cantantes como Bad Bunny, Fito Páez, Axl Rose, entre otros.
Mientras, en la Quinta Vergara la gente se involucró en el show. Cantó las canciones de iglesia con las que Kramer bromeó en su show. Incluso le “corearon” algunas frases de sus personajes más célebres, como Horacio de la Peña, Marcelo Salas y Sebastián “Lindorfo” Jiménez. Probablemente, algo que se añoraba.
El momento más complejo, como podía anticiparse, fue la inclusión de personajes vinculados a la política. La pifiadera en la Quinta sonó fuerte cuando mencionó al dictador venezolano Nicolás Maduro, pero la más bullada fue a su imitación del presidente Gabriel Boric. El segmento cerró con una revisión a su imitaciones a los candidatos de la pasada elección presidencial; risas cuando pasó su divertida imitación de MEO (de las mejores que tiene) y Franco Parisi, pero las pifias arreciaron cuando imitó a Johannes Kaiser.

También recreó la interacción entre Jeannette Jara y José Antonio Kast en uno de los debates televisados. A pesar de lo que de su autocrítica sobre su presentación de 2020, la mención al presidente electo dividió las aguas; hubo fuertes aplausos, también pifias más aisladas. De alguna forma, ese bloque le restó impulso a la rutina.
Fue el momento en que entraron los animadores Karen Doggenweiler y Rafael Araneda (quien fue acompañado por su familia en el palco) para la habitual entrega de premios. El “Monstruo” pidió las Gaviotas de plata y oro, sí, pero no fue una locura como sí había sucedido rato antes con Gloria Estefan. Triunfó, pero no arrasó.
Donde Kramer sí se impuso con total autoridad fue en la pantalla. Su rutina de 90 minutos logró un histórico rating online, de 2.003.380, muy superior a la competencia (lo más cercano fue CHV con el Festival del Humor con 212.281). Incluso el peak tuvo una marca histórica de 2.289.383. Nuevamente, el humor muestra que es el momento fuerte del rating.

La propuesta de Kramer fue ciertamente distinta y no todos la asimilaron bien. En la posterior rueda de prensa se le preguntó si consideraba que esta fue su rutina más débil de las que ha presentado en la Quinta Vergara. “No sé, yo creo que eso es algo que ustedes tienen que evaluar -respondió-. Todas las rutinas son distintas, distintas épocas, distintos momentos y yo estoy muy conforme con el show”.
El periodista Felipe Rodríguez -que ha escrito columnas de humor para Culto- marca algunos matices de la presentación. “La rutina de Kramer me dejó una sensación de agotamiento, sin chispa ni frescura -dice a Culto-. Algo así como los guiones de sus películas, muy dispares respecto al humor agudo y punzante de sus primeros dos shows en Viña. Cuando los comediantes empiezan a hablar de su familia, por lo general el show decae".
Asimismo, destaca los ejes más fuertes y débiles. “En fortalezas, creo que tuvo chispazos. En lo que mejor hace, las imitaciones a Bad Bunny, muy bien lograda, y a la de los políticos que quisieron ser presidentes, también sacó risas. La debilidad era un guión gastado, con esas incrustaciones de canciones a lo Jappenning con Ja fueron bajando el interés. Creo que las canciones de Ricardo Arjona, por ejemplo, ya cumplieron su ciclo. Lo de Bad Bunny fue un caso de renovación humorística aprovechando su gran talento como imitador".
El show que presentó Kramer es el mismo que venía probando en festivales de verano, como Empedrado, Villa Alegre, Quilicura y Putaendo. Por tanto, a la organización de Viña 2026 siempre se le presentó ese esquema. Es decir, estaba muy aceitado.
En la interna, tal como señaló ante los medios, el comediante ha confesado sentirse conforme y satisfecho con los resultados del show, sobre todo porque pudo presentar otro acento y una performance más masticada y de carácter reflexiva, distinto al torbellino que significan los espectáculos de sus inicios.

Como tal, fue a celebrar con toda su familia, incluyendo su esposa Paloma Soto y su hijo Santiago -parte de su banda- al restaurante Portofino de Valparaiso, al que como cábala siempre va tras sus pasos por Viña, tal como ha sido en 2008, 2018 y 2020.
Para Kramer, es algo así como el inicio de algo nuevo. Y en el propio show bromeó con su antecedente más reciente: su fallido paso por la Teletón imitando al cantante mexicano Cristian Castro.
Según pudo saber este medio, en el propio equipo del imitador reconocen que no fue una performance acertada y que, de hecho, fue reacomodada a última hora: en un principio se pensaba que hasta podían contar con la presencia del propio Castro en el escenario del Estadio Nacional para la Teletón, pero eso finalmente no pasó.
Ello obligó a articular de nuevo la rutina de ese día. Kramer ahí vivió un momento incómodo, pero, a la luz de los resultados de este domingo 22, se tomó revancha de forma reciente en la Ciudad Jardín.
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