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Tom Hanks llega a los 70 años: los secretos y la crisis tras Forrest Gump, un clásico del cine

A propósito del cumpleaños de Tom Hanks, revelamos los misterios de Forrest Gump: de las dudas del actor y Robert Zemeckis a la millonaria escena que debieron pagar ellos mismos para salvar la película ganadora del Óscar.

Tom Hanks llega a los 70 años: los secretos y la crisis tras Forrest Gump, un clásico del cine

Fue directo al grano. Tras leer el guión de un nuevo proyecto que le acercó, Forrest Gump, en la cabeza de Tom Hanks solo cabía una pregunta y se la hizo sin anestesia a Robert Zemeckis: “Escúchame, tengo una pregunta para hacerte: ¿A alguien le va a importar esta película?’”.

De buenas a primeras, a Hanks la idea no lo convencía del todo. “Este tipo sentado en un banco con estos zapatos ridículos y un traje ridículo con una maleta llena de libros de Curious George y cosas así...¿Estamos haciendo algo que vaya a entender alguien?”, le agregó. Incluso el mismo Zemeckis tenía algunas dudas. “Es un campo de minas, Tom. Es un puñetero campo de minas. Puede que estemos sembrando las semillas de nuestra autodestrucción. Cualquier paso que demos podría dar con una bomba que vuele nuestras pelotas”. Incluso, años después, Zemeckis confesó: “Honestamente, yo no creía en la película Forrest Gump. Al principio pensé que sería un fracaso".

Riesgos más o menos, Hanks terminó aceptando el papel y Zemeckis dirigiendo el barco hacia adelante. Había una película que filmar, se trataba de la adaptación de la novela del mismo nombre escrita por Winston Groom en las que un hombre con coeficiente intelectual limitado avanza a trompicones por su tiempo y se convierte en testigo de hechos relevantes de la historia de los Estados Unidos de la segunda mitad del siglo XX.

Gump, entonces, es un hombre cándido que conoce, por ejemplo, a los presidentes John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson y Richard Nixon (ayudando sin querer a destapar el escándalo Watergate), a los músicos Elvis Presley y John Lennon, presencia el incidente segregacionista Parada en la Puerta de la Escuela de la Universidad de Alabama, combate en la guerra de Vietnam, presencia la contracultura de los 60, el verano del amor y el movimiento Hippie. Junto a él, aparecen Jenny Curran (Robin Wright), el amor de su vida; y su gran amigo, el teniente Dan Taylor (Gary Sinise).

Por entonces, Tom Hanks era el actor del momento en Hollywood. Había sido nominado al Óscar como Mejor Actor en 1989 por Big, y dio el golpe a la cátedra ganándolo en la edición de 1994 por su rol del abogado Andrew Beckett en la dramática Philadelphia. Zemeckis también consideró para el rol a John Travolta, incluso más. El hombre de Pulp Fiction fue el primer escogido y se le ofreció formalmente el papel. Según Forbes, Travolta no lo aceptó, y ha admitido que rechazarlo fue un error. Bill Murray también fue considerado. Hanks terminó aceptando tras repasar el guión.

En una entrevista en el pódcast Happy Sad Confused, Tom Hanks reveló que durante el segundo día del rodaje de Forrest Gump pensó que Zemeckis lo despediría. “El segundo día de rodaje, estábamos en Carolina del Sur y yo estaba en mi tráiler. Me dijeron: ‘Oye, Bob va a venir a hablar contigo’. Y si el director, va a venir a hablar el segundo día, eso podría significar cualquier cosa. Resultó que vino y tuvimos una gran conversación: ‘Veo lo que estás tratando de hacer. Sé que estás nervioso. Estás presionando demasiado y no puedes hacer eso’”.

“Entonces le dije: ¡¿Puedo volver mañana?¡. Se rio y dijo: ‘Sí’, porque había incorporado esta zona de amortiguación, una escena que podría o no terminar en la película, y lo que tenía que hacer era relajarme y meterme en los zapatos en lugar de venderlos”.

Una ayuda inesperada que tuvo Hanks fue la de Michael Conner Humphreys, el niño que interpreta a la versión infantil de Forrest Gump. Gracias a él, Hanks dio con la particular voz que tiene el personaje. Así lo comentó en el The Graham Norton Show. “Bob Zemeckis vino a mí y me dijo: ‘Bien, tenemos un problema aquí. Vas a tener que enseñarle a este niño a hablar de la forma en que tú quieres hablar’. Y yo pensé: ‘¿Y por qué no hablo yo de la forma en que él habla ahora mismo?’”.

“Así que empezamos a pasar tiempo juntos. Él era de Mississippi, del profundo Mississippi, y pronunciaba una ‘g’ muy marcada al final de las palabras. Por ejemplo, no decía 'thinking’ (pensando), decía ‘think-ING’. No decía 'making’ (haciendo), decía 'mak-ING’”.

“Le pregunté: ‘¿A qué se dedica tu padre, Michael?’. Y me dice: 'My daddy makes grease’ (Mi papá hace grasa). Eso fue lo que dijo. Y yo no entendía... ¿la grasa es algo que se fabrica? ‘Sí’, me dice. ‘¿Y qué se hace con la grasa?’. ‘Bueno, la grasa va en muchos tipos de productos diferentes’. Le pregunté: ‘¿Como qué productos?’. ‘Oh, la grasa va en los lápices de labiales’. Y yo me quedé como: ‘¡Bueno, es esto!’ Es exactamente esto. Así que en algún lugar tengo casetes, horas y horas de grabaciones mías simplemente charlando con un jovencísimo Michael Conner Humphreys".

Pero faltaba más. Hanks pasó de no estar convencido a financiar incluso parte de la película. Ello ocurrió en una de las secuencias más memorables, cuando Forrest Gump -con una barba larga que le daba un aire de profeta del Antiguo Testamento- se pone a correr por todo Estados Unidos y sin querer, se convierte en una celebridad, una especie de gurú del bienestar que acumula una legión de apóstoles corriendo tras él esperando obtener una palabra revelada para mejorar sus miserables vidas, pero pasa todo lo contrario. Filmar eso, fue un problema, porque la única forma de hacerla...era recorrer el país de costa a costa filmando en diferentes lugares la corrida de Forrest, lo cual significaba un desafío de organización y presupuesto elevado, por ello Paramount Pictures se negó a costear esta escena por los altos gastos.

“Siempre aparece algún ejecutivo del estudio y dice: ‘No va a funcionar. No se puede hacer, no va a funcionar. No le vemos el sentido. ¿Para qué rodar eso?’. Querían eliminarlo”, confirmó Hanks al late de Stephen Colbert.

Pero entre director de la película, Robert Zemeckis, y Hanks idearon un plan. No iban a dejar que la película no tuviese esa parte. Así, Zemeckis sugirió que pagaran la secuencia ellos mismos. Hanks contó que Zemeckis le dijo: “Bueno, lo descontaremos de nuestro salario, pero haremos que nos lo devuelvan con puntos al final”.

La escena terminó siendo difícil de rodar, porque fue muy agotadora. “Estaba tan cansado porque tuvimos que rodar 27 días seguidos. ¿Recuerdas cómo Forrest corre a través de todo el país? Bueno, solo hay una forma de conseguir esas escenas en esos días: tienes que volar al maldito lugar, ponerte el traje, correr durante una hora y media, después volver, meterse en el avión y volar a, digamos, Nueva Hampshire, y hacerlo otra vez. Así que estaba agotado. Las escenas en el banco del parque tienen océanos de diálogos y las rodamos en día y medio”, contó Hanks.

El problema fue que el cansancio comenzó a hacer mella en Hanks, a quien se le dificultó memorizar los diálogos con la multiplicidad de personajes que aparecen, y lo hizo saber a Zemeckis. “Le dije a Bob: ‘Bob, mi cabeza es frágil. Estoy muerto. Estamos haciendo todos estos escenarios con gente diferente y cada uno de ellos tiene una página y medio de diálogo. Nunca seré capaz de guardar esto en mi cabeza”.

Al cineasta se le ocurrió la solución, el actor recuerda que el cineasta le dijo: “Lo rodamos como I Love Lucy. Tendremos cuatro cámaras. Pondremos las palabras en tarjetas si lo necesitas”.

Forrest Gump se estrenó el 6 de julio de 1994, y al contrario de sus reticencias iniciales, fue todo un éxito de crítica y de taquilla. Recaudó 677 millones de dólares en todo el mundo. La película se hizo acreedora de los premios Óscar a mejor película, mejor director (Robert Zemeckis), mejor actor (Tom Hanks),mejor guion adaptado, mejores efectos especiales y mejor montaje. Obtuvo, asimismo, los Globo de Oro a Mejor Película, Mejor director y Mejor actor de drama.

Una pregunta que siempre ronda a Hanks, es la posibilidad de una segunda parte de Forrest Gump. Más aún, hubo un primer intento, con guión terminado, el año 2001. Fue el guionista del filme original, Eric Roth, quien se encargó de la eventual segunda parte. Sin embargo, contó en una entrevista a Yahoo que los atentados a las torres gemelas del 11-S frenaron la iniciativa.

“Literalmente, entregué un borrador del guion el día antes del 11-S. Tom Hanks, Bob (Robert Zemeckis) y yo nos reunimos el día del 11-S para compadecernos de cómo era la vida en Estados Unidos y lo trágico que fue. Nos miramos los unos a los otros y dijimos ‘esta película ya no tiene sentido’”.

El mismo actor ha admitido que esas conversaciones han existido, así lo contó en una entrevista con Happy Sad Confused.

“Una cosa inteligente que hago es no firmar nunca un contrato que tenga una obligación contractual a hacer una secuela. Siempre he dicho: ‘Chicos, si hay una razón para hacerla, hagámosla. Pero no podéis forzarme’. Hay una inclinación natural puramente comercial que dice: ‘Eh, tuviste un éxito, así que hagámoslo otra vez, y tendrás otro”, comenzó explicando.

Sin embargo, Hanks añadió que la idea nunca convenció a nadie: “Hubo un intento de hablar sobre otra Forrest Gump que duró unos 40 minutos. Y luego nunca dijimos: ‘Eh, hagámosla’“.

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