Orson Welles en dibujos: el documental que llega a Sanfic

Orson Welles, de joven, en una de sus obras en el formato de la radio.

El director británico Mark Cousins se refiere a The Eyes of Orson Welles, la cinta sobre la faceta pictórica del autor de Ciudadano Kane, que se dará en la muestra.


Ciento sesenta dólares. Eso le costó un par de botas de Orson Welles al cineasta Mark Cousins (1965). Las muestra como trofeo de guerra mientras concede las entrevistas por su documental The eyes of Orson Welles. Dice que no es un mal precio. Su compulsivo apetito por saber, ver y tocar todo lo que tenga que ver con el director de Ciudadano Kane le hizo adquirir esta prenda, pero además lo llevó a realizar el filme que en mayo se estrenó en el Festival de Cannes.

“Hice el documental a partir de una invitación de Beatrice Welles, una de las hijas de Orson Welles, quien creyó que yo podía conectar bien con el mundo de su padre”, comenta el británico Mark Cousins, sentado en una de las terrazas de Le Grand Hôtel, en Cannes. “Tanto Welles como yo comenzamos estudiando arte, no cine”, agrega.

La película será parte de la programación del 14 Santiago Film Festival (Sanfic), que se extiende desde el 19 al 26 de agosto. En el encuentro organizado por CorpArtes y producido por Story Board Media, The Eyes of Orson Welles será una de las muchas cintas que este año provienen de la cosecha 2018 del Festival de Cannes.

Responsable de Ciudadano Kane (1941) y Sed de mal (1959) entre otras películas capitales, Welles siempre imprimió un gran sello visual a sus creaciones. Es más, para muchos, sus mayores aportes provienen de su esplendorosa imaginación pictórica. Para el norirlandés Mark Cousins aquel portento creativo se origina en su pasión paralela: la pintura y los dibujos. Nunca paró de esbozar trazados, paisajes y retratos en su vida. Tampoco le importaban los formatos y era habitual que una servilleta le bastara como lienzo.

Cousins hace la siguiente relación: “Las primeras películas que vi de Orson Welles cuando era niño me llamaron la atención por su visualidad. Ahora que me tocó ver sus dibujos y pinturas a propósito de mi documental volví a estudiar sus filmes y a fascinarme por sus poderosas imágenes, particularmente por su composición, por sus líneas y por sus diagonales. Creo que el cine es el arte de la imagen y a veces pasamos demasiado tiempo preocupados del guión. Para Orson Welles, creo que lo más importante era la imagen”.

Influido por el cine de los años 20 y 30, Welles se transformó en un mago de las luces y sombras en sus propias películas. Gran explorador de la profundidad de campo, el autor de Campanadas de medianoche mostró este trazo en sus propios dibujos. Van desde autorretratos caracterizado como Macbeth o Enrique V hasta artistas de circo, paisajes de Arizona, borrachines de bar o hasta un singular demonio azul.

Así los describe Cousins: “Los dibujos y las pinturas de Welles se pueden inscribir en el expresionismo, sobre todo en la utilización de las sombras y en la dinámica de sus líneas. No olvidemos que el cine expresionista fue una de sus grandes influencias y que fue amigo de Pablo Picasso y Jean Cocteau, entre otros. También hay algo de expresionismo abstracto, con toques de Jackson Pollock”.

Algunas de las obras de Welles también retratan los paisajes de sus destinos viajeros. “Los países que Orson Welles visitó más a menudo o en los que estuvo durante más temporadas fueron Italia, España y Marruecos, naciones con una cultura fundamentalmente visual. De alguna manera se sentía en su casa ahí. La imaginería católica de España o los mercados de Marruecos le fascinaban”, dice Cousins, mientras sostiene un dibujo del cineasta.

Y se explaya sobre él: “Observa el gris. Un gris más bien melancólico. Hay unos tipos bebiendo y se ven sus narices chocando contra los vasos. Creo que a Welles le tomó apenas un minuto hacer este dibujo, una especie de tarjeta de Navidad donde se observa al mismo tiempo un trazo feliz y triste”.

Finalmente Mark Cousins también juega a la ficción temporal, a propósito de los problemas que el cineasta siempre encontró para desarrollar sus películas: “Creo que hubiera encajado perfectamente con nuestra época. Internet hubiera sido el medio ideal para él: se trata de un ‘multiverso’, en oposición a un universo, y Welles es un artista ‘multiversal’, interesado en muchas cosas al mismo tiempo. No le hubiera tenido miedo a las redes ni a las herramientas digitales, sino que las habría hecho suyas”.

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