Cirugía con bypass nervioso devuelve movilidad en manos a tetrapléjico
<P>Por primera vez técnica logra que cerebro y nervios se comuniquen, pese a lesión en la médula. </P>

Hace casi dos años, un accidente automovilístico lo dejó al borde de la muerte y con un diagnóstico lapidario: tetraplejia por una lesión en su vértebra (C7) que lo dejaría postrado en cama, sin posibilidad de caminar ni mover ninguna de sus cuatro extremidades. Su único punto a favor: tendría una muy leve sensibilidad en hombros y en parte del brazo (hasta el codo), pero que no le entregaría ningún tipo de movilidad. La ciencia diría otra cosa: hoy es capaz de comer por sí solo y de escribir rudimentariamente gracias a una cirugía inédita, realizada por especialistas de la División de Cirugía Plástica y Reconstructiva de la Facultad de Medicina de la U. de Washington (EE.UU.), que logró instalarle un bypass nervioso, que le devolvió la movilidad de sus manos a ocho meses del procedimiento médico. ¿Cómo? Uniendo los nervios de la parte "sana" de su médula (antes de la lesión) con los músculos de su codo, lo que permitió que el cerebro volviera a conectarse con esa parte del cuerpo.
Esta no es la primera vez que se logra revertir parcialmente en un humano la movilidad perdida por una lesión en la médula espinal. En 2011, Rob Summers logró pararse unos minutos y dar unos pasos con ayuda, tras recibir un implante de electrodos en su médula ósea. Mientras que Timothy Atchison recibió una inyección con células madre embrionarias en su espina, lo que lo convirtió en el primer humano en ser tratado con esta terapia en el mundo. El mismo procedimiento hizo que ratones con igual lesión volvieran a caminar en 2009. Sin embargo, hasta ahora, el caso de Atchison no ha reportado resultados (ver datos).
Antes de la lesión
La tetraplejia es una condición que se produce por una lesión o corte en la médula espinal a la altura de las vértebras cervicales, y que impide la movilidad y sensibilidad de las extremidades superiores e inferiores. Sólo cuando la lesión se ubica en las últimas vértebras cervicales (C6 o C7), los pacientes tienen algún grado de sensibilidad en hombros o hasta el codo.
Este fue el caso del paciente tratado por los especialista del hospital Barnes-Jewish de St. Louis (Estados Unidos).
Con una técnica conocida como transferencia nerviosa, los médicos lograron reconectar los nervios de su médula espinal (antes de la lesión, es decir, desde su vértebra C6) con los músculos del antebrazo, para que, de esta forma, el cerebro pudiera comunicarse con las manos del paciente.
Para lograrlo, los cirujanos tomaron el nervio de uno de los dos músculos que permiten flexionar el codo y lo redirigieron hacia la mano.
Según publica el Journal of Neurosurgery, el paciente primero movió la mano izquierda. Dos meses después pudo hacerlo con la derecha.
Aunque la movilidad que logró el paciente no es total (usa los dedos pulgar e índice como pinza) y lo hace con cierta dificultad, los expertos dicen que le da un grado de independencia que era impensada antes de esta cirugía. "La médula espinal es el centro de control de los nervios, que viajan como espaguetis hacia fuera, hasta alcanzar las puntas de los dedos de manos y pies", dijo Susan Mackinnon, jefa de la División de Cirugía Plástica de la U. de Washington. Según explicó, los nervios que están inmediatamente antes de la lesión siguen funcionando y transmitiendo información. "El problema es que ya no hablan con el cerebro, porque la lesión bloquea sus señales", dijo. Con la técnica de transferencia nerviosa, los nervios que todavía son útiles se pueden unir a los músculos y devolver la movilidad a las extremidades superiores.
Reeducar
Para que el paciente lograra mover sus manos y usarlas para cosas prácticas y útiles en su vida cotidiana, los especialistas debieron enseñarle a controlar los músculos de ambas manos, es decir, a reeducarlos.
Según la doctora Mackinnon, la cirugía no es complicada, como podría serlo un trasplante de mano o de cara. De hecho, "es algo que nos gustaría que hicieran otros cirujanos alrededor del mundo", señaló.
A juicio de Ida Fox, cirujana del hospital Barnes-Jewish, el éxito de este procedimiento es que "no intenta volver a entrar en la médula espinal, donde está la lesión", sino que trabaja "donde sabemos que las cosas funcionan -en este caso el codo-, para que podamos pedir prestado allí los nervios y redirigirlos, para que den función a la mano".
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