¿Cómo nos desplazamos dentro de un museo?

Un estudiante de Física de Smithsonian decidió aceptar el reto de uno de sus profesores y se dedicó a investigar la forma en que las personas se comportan al interior de los museos, en busca de patrones. Como se detalla en la revista de este instituto, por más esfuerzo que pongan los artistas al distribuir sus obras dentro de una exposición, sus visitantes jamás seguirán el recorrido sugerido, ya que es completamente aleatorio. Sin embargo, el universitario logró identificar ciertas características en los movimientos de la gente:
1 De un lado a otro: Si siempre han dicho que perderse en el museo es fácil, probablemente no lo sea debido a su distribución, sino a que apenas ingresamos al recinto nuestros pasos oscilan de una dirección a otra. A diferencia de lo que podría pensarse, al interior de las exposiciones nos movemos en zig-zag y no en línea recta.
2 Sólo una mirada: Si al salir de la exposición cree que apreció las obras detenidamente, se equivoca. En promedio, a cada cuadro u obra se le dedican dos a tres segundos. En caso de que cause extrañeza o agrado, podemos disponer de 45 segundos, pero nunca más que eso.
3 Ellos: Los hombres no mantienen un ritmo constante en su desplazamiento, por lo que tampoco se detienen en todas las obras mostradas, sino que sólo en aquellas que llaman su atención. Además, cuando un cuadro les gusta, prefieren tomar distancia y observarlo desde lejos.
4 Ellas: A pesar de que también se mueven en zig-zag, su recorrido es más constante y pausado. Se detienen en todas las obras, aunque no les dedican más de unos segundos. Generalmente, ocupan más tiempo en obras relacionadas con su género y con niños.
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