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Mandrill, la película de los duros que lloran, es gran éxito en Valdivia

<P>El nuevo filme de Ernesto Díaz y Marko Zaror, estrenado en el festival austral, se permite dar una mirada más sentimental y a la chilena a este James Bond local. El público celebró con risas y aplausos.</P>

El director Ernesto Díaz es un hombre de acción. Sus películas caminan en la carretera rápida de los géneros, su actor favorito es un cultor de las artes marciales y él mismo dice que escribir guiones lo aburre y prefiere las imágenes a las palabras. "Además, soy medio obsesionado con el montaje. Ahí está todo: una película puede cambiar en más de un 50 por ciento en la edición", explica quien es además montajista de sus propios filmes.

Díaz y el actor Marko Zaror estrenaron el viernes a sala llena la película Mandrill en la Universidad Austral, con un público bastante cómplice de su cine mestizo de múltiples géneros. El realizador y su protagonista y productor no temen mezclar los filmes de espionaje o las citas directas a Por unos dólares más de Sergio Leone o Vértigo de Hitchcock. En el cine de Díaz todas las formas de lucha valen con tal de que siempre se tenga como norte la entretención pura y dura.

Tal como sucedió con Mirageman en 2007, el Festival de Cine de Valdivia es un aliado de siempre para el realizador a la hora de los estrenos de sus filmes. En esta ocasión, el público nuevamente celebró, aplaudió y rió con la película, durante y después de la función.

La cinta es la historia de un agente secreto (Marko Zaror) al que llaman Mandrill y que bajo un manto de hombre de hielo aloja a un tipo de sentimientos encontrados, sediento de vengar la muerte de sus padres a manos de un criminal de peso. La película realiza habituales saltos temporales hacia los viejos tiempos, mostrando la niñez del protagonista alimentada por los consejos de un tío sabio y canchero (Alejandro Castillo).

Tarde o temprano, el agente secreto deberá enfrentar a quien liquidó a sus padres, pero en el intertanto se le aparece Dominic (Celine Reymond), atractiva mujer que tienta su corazón. En términos formales, Mandrill es la más acabada de las cintas de Díaz, exhibiendo un manejo de las escenas de acción con una marca propia y no solamente como una perfecta réplica del género marcial. Su protagonista es además un hombre con debilidades emotivas más evidentes, más que el enmascarado superhéroe de Mirageman o el luchador todoterreno de Kiltro. A Mandrill le salen lágrimas en escenas definitivas, algo que jamás se habrían permitido ni Sean Connery ni Pierce Brosnan en las series de James Bond

"Evidentemete hay una evolución como actor de Marko Zaror. No es el mismo de Kiltro. Yo también he cambiado. Es decir, Kiltro fue el gran aprendizaje", dice Díaz, que actualmente baraja dos proyectos. "Uno es una secuela de Mandrill y el otro es una nueva cinta de género. En este último caso también con Zaror. Veremos cuál sale mejor", agrega, y anuncia el estreno de Mandrill para el primer semestre del 2010.

El director no descarta trabajar a futuro sin Zaror y entre sus intereses está incursionar en el horror, género que parece motivarlo tanto como la acción.

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