Diario Impreso

Ñublense logra la mejor racha invicta en 29 años

<P>Chillanejos vencieron 3-2 a Curicó y sumaron 18 partidos sin perder.</P>

A Ñublense no hay quién lo detenga. Desde el 11 de marzo que los "Diablos Rojos" no saben de derrotas, cuando golearon por 4-0 a Unión Temuco, en Chillán.

De ahí en adelante los números son claros a favor del equipo de Carlos Rojas: 12 triunfos y 6 empates, que confirman el excelente momento por el que atraviesa la escuadra de la Séptima Región y que tiene a toda la ciudad con la ilusión de retornar a Primera, luego de su descenso el año pasado.

Y ayer, los chillanejos, que llegaron en el bus de Carabineros, volvieron a demostrar su poderío en la Primera B. ¿La víctima?, Curicó Unido, al cual debieron doblegar con más de algún problema.

Wilson Méndez abrió la cuenta para el local a los 34', pero un minuto más tarde Matías Riquero puso la paridad. A los 57', nuevamente los curicanos se pusieron arriba en el marcador, pero la reacción de la visita no se hizo esperar y José Rojas volvió a igualar la cuenta a los 60'. Sin embargo, faltaba el gol de Nicolás Altamirano (69') para quedarse con la victoria y estirar a 18 los encuentros en condición de invictos, superando la campaña de 17 partidos sin derrotas que alcanzó Deportes Temuco el 2001.

Un registro no menor, que ya superó las buenas campañas conseguidas por otros elencos, como los de Unión La Calera, 2010 (16 partidos), y Antofagasta, 2011 (16).

"El invicto me parece muy bien, pero nosotros vamos partido a partido. Quedamos conformes con el rendimiento, porque ganamos el clásico a un buen rival y eso nos deja tranquilos. Nuestro objetivo final es el ascenso", dijo el técnico Carlos Rojas.

Si los chillanejos no caen en la próxima fecha ante Naval, igualarán la marca de 19 partidos invictos que consiguió O'Higgins en 1976 y quedarán a cuatro cotejos de equiparar la actuación de Santiago Wanderers, en 1978.

El récord en la divisional lo tiene Cobresal, que en 1983, y con Manuel Rodríguez Araneda en la banca, alcanzó la histórica cifra de 30 encuentros sin sumar derrotas. Ese año, los nortinos disputaron 33 partidos, de los cuales ganó 23, empató 9 y perdió sólo uno, campaña que le valió el campeonato y su retorno a la Primera.

"Recuerdo que teníamos un gran equipo. La clave para lograr esa marca sin duda fue el trabajo, pero más allá de los invictos, lo importante son los objetivos, y me imagino que el de Ñublense es subir de categoría", señaló Gustavo Huerta, central de los mineros en aquella época.

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