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SVS inicia con aseguradoras procesos de evaluación de directorios en Chile

<P>Una circular dictada por la autoridad exige a las aseguradoras a revisar su gobierno corporativo. La superintendencia mira con buenos ojos su adopción en otros sectores. Lo mismo piensan los especialistas.</P>

LA tendencia es creciente en el mundo, dice el superintendente de valores y seguros, Fernando Coloma. Multinacionales con bases en países desarrollados han comenzado a aplicar con mayor frecuencia el hábito de evaluar, a veces con asesoría externa, sus prácticas corporativas y, sobre todo, la forma en que operan sus directorios. Más por autorregulación que por regulación de la autoridad, esos procesos ganan terreno en el mundo. En Chile, el caso La Polar podría estimular evaluaciones más constantes.

El superintendente Coloma recuerda que aunque no es obligatorio, en Estados Unidos es una práctica común, porque los mercados así lo han ido exigiendo. Luis José Garreaud y Rodrigo de Alencar, de la consultora Egon Zehnder, dicen que el 90% de las empresas S&P 500 en ese país se han sometido a evaluaciones de este tipo y que en Inglaterra se exige hoy que las empresas financieras expliciten en sus reportes anuales si han realizado análisis a sus board. Y si no lo hacen, que expliquen por qué.

En Chile, estos procedimientos prácticamente no existen, aunque la autoridad ve con buenos ojos su incorporación. Por de pronto, ya activó un proceso sistemático en una industria: las compañías de seguro. "Vamos a ser muy proactivos en todas las iniciativas que se tomen en el ámbito de autorregulación", asegura Coloma. Y no le pesa que pueda ser una consecuencia del caso La Polar. "Si estos hechos desafortunados decantan en esto, bienvenido sea", agrega. "La calidad de los gobiernos corporativos cada vez va a ser más relevante desde el punto de vista de los inversionistas institucionales para saber a quién le van a confiar sus inversiones", puntualiza.

El 20 de junio, la SVS publicó una norma de carácter general que sugiere a las compañías de seguro chilenas principios y buenas prácticas para un adecuado gobierno corporativo y sistemas de gestión de riesgos y control interno.

Entre muchos otros aspectos, la normativa propone considerar "mecanismos específicos para evaluar el desempeño del directorio", dice el texto. La SVS destaca que este tipo de mecanismos deberían aplicarse de manera periódica para identificar eventuales debilidades o vacíos en términos de conocimiento y experiencia que deberían ser corregidos. Entre sus roles y funciones, la autoridad definió cosas como establecer y vigilar la estrategia de la aseguradora y sus sistemas de información interno; aprobar un código de ética; fijar políticas de remuneraciones y procedimientos de selección y evaluación para la alta gerencia.

Las compañías de seguro deberán autoevaluar el grado de adecuación a la nueva norma y comunicar, antes del 31 de diciembre si realizarán o no, por ese análisis, cambios a su gobierno corporativo. "Es un aterrizaje más preciso respecto de lo que se espera de acuerdo con las disposiciones legales", dice Coloma.

Jorge Claude, gerente general de la Asociación de Aseguradoras de Chile (Aach), señala que la norma es una buena guía que complementa la autorregulación que la industria viene aplicando desde hace 10 años sobre la base de la supervisión basada en riesgos. "Los gobiernos corporativos son una actividad de mitigación de riesgo muy importante", añade Claude.

Egon Zehnder se ha especializado en búsqueda de ejecutivos y en temas de gobiernos corporativos. En esta última área, lo que más ha crecido en los últimos años es la evaluación de los directorios, dice Garreaud. La tendencia mundial ha sido acentuada por escándalos como los de Enron o Madoff, agrega. En el caso local, La Polar podría ser el estímulo.

Garreaud explica que aunque muchas compañías en el mundo realizan autoevaluaciones propias, la revisión realizada por empresas externas gana adeptos. "Ello otorga sistematicidad, una evaluación en el tiempo, una parametrización más completa y la posibilidad de saber cómo ranquean su compañía respecto de otras. El único que te puede dar una visión comparativa es un tercero y ese es un valor agregado", dice el especialista. Coloma coincide en que la ayuda de externos puede servir para detectar falencias y debilidades en el gobierno corporativo.

John Byrne, managing director de la consultora Boyden, dice que este tipo de prácticas van en camino a convertirse en algo tan aceptado y necesario como la responsabilidad social empresarial. "Simplemente no puedes no hacerla. Una revisión facilitada por un externo es algo que yo veo en el ámbito de lo posible en Chile", dice.

Tras el caso La Polar, muchas empresas, venciendo resquemores naturales a rendir examen frente a terceros, se han acercado voluntariamente a consultoras para pedir asesoría. "Esta coyuntura ha hecho reflexionar a muchos directorios respecto de tener alguna medición de su gestión, pero no en un contexto de cuestionamiento, sino que de verificar qué tan bien están", dice Max Vicuña, socio fundador de Amrop MV Consulting.

"En ninguna parte a los directorios les gusta ser evaluados", dice John Byrne. El socio de Egon Zehnder, Luis José Garreaud, agrega que, pese a la reticencia natural, las empresas terminan siendo las más interesadas en realizar estas revisiones. "Esto no es un mecanismo de control. No es un policía. Es un camino para mejorar la gestión del directorio y eso redunda en mejores decisiones y en mejores resultados", opina.

Las evaluaciones consideran primero una etapa para determinar si el gobierno corporativo tiene los procedimientos correctos y luego si las personas que lo integran son las adecuadas. En los análisis entra todo. Desde con qué frecuencia se reúne y qué temas aborda un directorio, hasta cuántos directores tiene o debe tener una empresa y las relaciones o interacciones que se producen en la mesa directiva. De las evaluaciones internacionales realizadas por Egon Zehnder, han concluido que las mayores falencias corresponden a la poca discusión de la estrategia de la compañía y el tiempo destinado a ejercer su rol como director. "El estándar para un director debería ser al menos 300 horas al año. O sea, casi un día a la semana, lo que significa que no puede participar en más de cuatro o cinco directorios", puntualiza Garreaud.

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