Zeta Bosio: "La partida de Gustavo me impulsó para el punto final a mi autobiografía"
<P>El ex Soda Stereo habla con <B>La Tercera</B> de <I>Yo conozco ese lugar</I>, libro que llega esta semana. </P>

Faltaba el empujón definitivo, ese episodio inesperado que gira para siempre el guión y agiliza las decisiones. Aunque Héctor Pedro Juan Bosio Bertolotti figuraba desde 2013 embarcado en su autobiografía, el fallecimiento de Gustavo Cerati casi un año después completó el cuadro y lo hizo culminar lo que hoy asoma como el primer testimonio en primera persona publicado por uno de los ex miembros de Soda Stereo.
"Todo lo que pasó con Gustavo nos modificó a todos y nos puso en otro plano, mucho más espiritual. Me cuestioné mucho lo que estaba escribiendo y tardé mucho en avanzar, porque con esta situación era muy difícil terminar el libro. Pero, en un momento, la partida de Gustavo me dio el impulso para poder darle el punto final. Fue como: 'ya está, este proyecto tiene que terminarse sí o sí, no se puede seguir esperando que ocurra el milagro'", relata el músico a La Tercera en torno al contexto que antecedió Yo conozco ese lugar, el texto que a partir de esta semana llega a librerías locales y donde, en casi 350 páginas, relata desde la vida de sus padres en Italia y su llegada a Buenos Aires, hasta la Sodamanía y un presente agitado por sus planes solistas y por la muerte de su ex camarada.
Eso sí, la larga y silenciosa batalla que emprendió Cerati para torcer su tragedia sólo se remite a una alusión concisa, sobre el cierre del libro y en un solo párrafo donde, según esas líneas, asume que su deceso "me dio una nueva perspectiva de su dimensión como artista. Su partida se llevó ese lugar único que generamos los tres a un lugar mágico e inalcanzable, en esa escalera en espiral hacia la cúpula".
¿Fue muy distinto revisar su vida y la de Soda Stereo tras lo que pasó con Cerati, había otra carga?
Sí, porque su persona tomó otra relevancia en mi vida. Me costó mucho escribir acerca de eso y no quería entrar en esos detalles, porque incluso me parece morboso. No quería que el libro tuviera esos golpes bajos, porque son cosas de las que uno tiene pudor y prefiero guardármelas para mí.
¿Hoy se puede entender el libro como una suerte de tributo a su ex compañero?
Hay parte de eso. Si bien lo de los homenajes muchas veces está ligado a lo afectivo, también gran parte de las veces está conectado con lo comercial. Por el lado del amor de amigo, me recordó muchas cosas que soñamos juntos y que pude volcar en la historia. Entonces, bajo ese punto de vista, sí hay un homenaje.
¿Cómo nace la idea de escribir acerca de su vida?
Surgió espontáneamente, porque mis amigos me escuchan contar anécdotas todo el tiempo y recordar muchas historias con Soda, por lo que hay gente que decía 'tenés que escribir de esto o si no se va a perder'. Cuando lo empecé a concretar, me pareció fascinante, muy lindo y revitalizador, y en muchos aspectos también sanador. Había muchas cosas que no recordaba y verlas dentro del contexto de la historia hacen que las mires de otra manera.
Tomando en cuenta la cantidad de material que se ha escrito de Soda, ¿hay algo de ese momento que hoy le parezca llamativo?
Es una responsabilidad meterse a contar eso, pero traté de hacerlo en función de lo que me acordaba, sobre todo en lo que remite a los conciertos, los que marcaron mucho nuestras épocas. Pero también fue sanador revisar algunas discusiones y distanciamientos que tuvimos en algún momento, los que había olvidado por toda la vorágine que atravesábamos. Por ejemplo, quedé sorprendido al darme cuenta que entre Nada Personal y Signos pasaron sólo seis meses, siempre me pareció que había transcurrido casi un año y medio.
Exito y tragedia
Es fácil prever que las páginas consagradas al furor ochentero por el trío guardan gran espacio para Chile. Ahí, Bosio despliega aquellos consabidos relatos de fanáticas arrojándose bajo los autos y periodistas que se hicieron pasar por mucamas de hotel, aunque indaga otros rincones.
Por ejemplo, dice que la banda se cuestionó mucho su participación en el Festival de Viña de 1987 ("su público no tenía nada que ver con Soda. Pero pensamos: 'si vino The Police, nosotros también podemos tocar'") y que les costó caro haber dejado la Antorcha de Plata olvidada sobre uno de los amplificadores, lo que les valió las críticas de la prensa.
El artista escribe: "La prensa chilena se manejaba de esa manera y todo tenía que ser espectacular y escandaloso; eso nos alteraba un poco". Ahora, en plena entrevista, el argentino agrega: "Eso lo cuento como una anécdota casi simpática. Nosotros éramos niños y todo lo que nos pasaba era parte de una historia que era como un juego. Hoy lo cuento más relajado, pero muchas cosas de las que sucedían con los fans eran una incomodidad muy grande, era una dualidad que se nos escapaba de las manos".
En contraparte, la publicación también profundiza en la mayor tristeza en el historial del instrumentista. En julio de 1994, uno de sus hijos, Tobías, falleció en un accidente automovilístico, donde también quedó gravemente herido otro de sus niños, Simón.
¿Fue esa tragedia lo más difícil al escribir este texto?
Fue el capítulo más desafiante. Me costó mucho, incluso en las correcciones fue difícil pasar de vuelta por eso, por un momento tan duro. Fue fuerte revivir eso, porque fue volver a pasar un poco por las sensaciones de esos años. No estaba muy seguro de dejar esa parte del libro, pero también lo pensé como una forma de compartir todo con la gente que va a leer esta historia. Era el único momento donde podía relatar esto, además con la seguridad de que lo iba a hacer bien. Fue una forma de contrastar nuestra historia de éxitos.
¿Cómo fue escribir del retorno de Soda en 2007? Usted destaca que se sintió mucho más valorado.
Cuando nos separamos, diez años antes, sucedió que a Gustavo le tenía muy molesto la presión que existía y su carrera necesitó librarse de todo eso que habíamos generado. Y volver nos dio la oportunidad de experimentar una relación más adulta, sin la expectativa de los 20 años. Traté de reflejar eso: la vuelta fue muy buena y fue una lástima que no hayamos podido avanzar más en esa relación, porque la muerte de Gustavo sucedió al poco tiempo. En realidad, se venía una nueva etapa donde nos estábamos aprendiendo a conocer desde otro lado y a respetarnos mucho más.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
CYBER 50% Plan Digital+$5.990 al mes SUSCRÍBETE












