Cuba, golpeada por el descontento, lucha contra la mayor tasa de contagios per cápita de Covid-19 de América Latina

Ancianos esperan recibir una dosis de Abdala, la vacuna cubana contra el Covid-19, en La Habana, el 12 de mayo de 2021. Foto: AFP

Según Reuters, la isla informó cerca de 4.000 casos confirmados por millón de habitantes durante la última semana, nueve veces más que el promedio mundial y más que cualquier otro país de América por su tamaño.


“Aquí hay gente muriendo en los pasillos (…) Hay un colapso fuerte, no hay medicinas, no hay oxígeno, no hay antibióticos, estamos en medio de una crisis total y el gobierno no responde, los médicos están colapsados, no saben que van a hacer, hay miedo”. Desde Cárdenas, el pastor evangélico Karel Prado describió así a comienzos de mes en Twitter la crítica situación que vive esa ciudad de la provincia cubana de Matanzas, a 156 km al este de La Habana, producto del Covid-19.

Y es que Matanzas es el epicentro de la pandemia en Cuba. La crítica situación llevó al Presidente Miguel Díaz-Canel a visitar por segunda vez en una semana esa occidental provincia, el pasado 9 de julio. “Hoy amanecemos nuevamente con altísimas cifras de nuevos casos y fallecidos por el Covid-19, a las que no estamos acostumbrados ni nos acostumbraremos”, comentó esa jornada a través de Twitter.

Dos días después, la crisis sanitaria, especialmente en Matanzas, fue uno de los detonantes de las masivas manifestaciones antigubernamentales que movilizaron a miles de personas en Cuba, en las protestas más masivas desde el “Maleconazo” de 1994.

Pese a las movilizaciones, la situación sanitaria en la isla permanece en una situación crítica. Si bien Cuba mantuvo bajas las infecciones por coronavirus el año pasado, promocionando su compromiso de larga data con la salud, ahora tiene la tasa de contagios per cápita más alta de toda América Latina, según informó ayer Reuters.

La nación caribeña de 11 millones de habitantes informó cerca de 4.000 casos confirmados por millón de habitantes durante la última semana, nueve veces más que el promedio mundial y más que cualquier otro país de América por su tamaño, detalló la agencia.

El reporte coincide con las estadísticas entregadas ayer por el propio Ministerio de Salud Pública de Cuba. La isla sumó en las últimas 24 horas 6.505 nuevos pacientes de Covid-19 y 61 fallecidos para un acumulado de 288.392 diagnósticos positivos y 1.966 muertes desde que registró los primeros casos de la enfermedad en marzo de 2020.

En lo que va de julio se han confirmado 94.447 infecciones del coronavirus y 664 muertos en la isla, las cifras más elevadas para un mes. Hoy las provincias con mayores reportes de contagios son la occidental Matanzas, con 1.762, seguida por la central Ciego de Ávila (909), La Habana, también en la zona oeste (760), y la oriental Santiago de Cuba (462), detalló EFE.

En los hospitales y centros de aislamiento del país caribeño se encuentran internadas 59.434 personas, de ellas 34.575 pacientes activos (143 en estado crítico y 164 graves), otras 19.172 son sospechosas de estar infectadas y 5.687 permanecen en vigilancia, agregó la agencia de noticias.

Variante delta y vacunas

Las implicaciones políticas de la crisis epidemiológica son mayores en un país donde la atención médica gratuita se considera uno de los pilares de la legitimidad de su sistema “revolucionario”, destaca Reuters. Además, el brote y el posterior confinamiento están gravando una economía ya en bancarrota que depende particularmente de las fronteras abiertas para fomentar el turismo.

“El gobierno siempre ha argumentado que uno de los principales logros de la revolución es su sector médico de clase mundial”, dijo Daniel Rodríguez, autor de un libro sobre política médica en La Habana y profesor asistente de historia en la Universidad Brown. “Cuando la pandemia comenzó a descontrolarse hace un par de semanas, parecía cada vez más que el gobierno revolucionario ya no podía proteger las vidas de los cubanos, y el resultado fue un repudio extraordinario de la propia Revolución”, agregó.

La tercera ola de la pandemia, que impacta la isla desde principios de este año, se ha disparado en las últimas semanas con niveles de trasmisión y dispersión muy elevados, comportamiento que las autoridades sanitarias atribuyen principalmente al incumplimiento de las medidas de prevención y a la presencia de variantes del coronavirus más agresivas y letales como la delta.

Una enfermera visita un barrio de La Habana en medio de la campaña de vacunación contra el Covid-19, el 17 de junio de 2021. Foto: Reuters

La sobrecarga generada por la complicada situación epidemiológica actual en las instituciones sanitarias ha obligado a las autoridades a ampliar las capacidades para el ingreso de casos positivos. En el caso de Matanzas se han destinado algunas instalaciones turísticas como centros de aislamiento, además del reforzamiento del personal de salud y la aplicación de medidas más restrictivas al movimiento con el objetivo de contener el fuerte rebrote. Incluso, las autoridades enviaron a la Brigada Henry Reeve, un grupo especializado en desastres que ha apoyado la lucha contra el ébola en África y la búsqueda de sobrevivientes de terremotos en México y Ecuador.

Los discursos triunfalistas sobre el manejo de Cuba de la crisis y sus vacunas también pueden haber reducido la percepción de riesgo de los ciudadanos, dijo a Reuters el virólogo cubano Amilcar Pérez Riverol.

Hasta ahora, unos dos millones de personas, menos de una quinta parte de la población, están completamente inmunizados con las vacunas Abdala y Soberana 02, los dos preparados contra el coronavirus más avanzados de los cinco que desarrolla Cuba. Pero la disminución de la percepción de riesgo y otros factores proporcionaron un “caldo de cultivo fértil para que haya una explosión en los casos con la llegada de la variante delta”, apuntó Pérez Riverol.

En las regiones de riesgo, incluida la capital, se realiza un estudio de intervención sanitaria con Abdala y Soberana 02. La primera de ellas, que mostró una eficacia del 92,2 % en los ensayos clínicos, recibió la autorización de uso de emergencia y es la primera vacuna latinoamericana contra el coronavirus. Soberana 02 se encuentra a la espera de esa autorización tras mostrar una eficacia de 91,2 % con un esquema de dos dosis de esa fórmula más una extra del suplemento Soberana Plus, otro de los compuestos que investigan científicos de la isla.

El viernes pasado el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, aseguró que el 60% de la población de la isla estará “totalmente vacunada” en el mes de agosto. Sin embargo, para muchos, la espera sigue siendo larga.

“Sales a la calle a comprar comida y alguien te dice: ¿sabes quién más murió?”, dijo Libia Ortega, de 44 años, trabajadora de una cafetería privada en la ciudad de Matanzas cerrada debido a la pandemia y escasez de productos. “Los médicos están haciendo un gran esfuerzo para salvar vidas todos los días, pero faltan medicamentos y suministros”, añadió.

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