César Cortés: “No podría estar conforme con mi carrera; siento que me faltó elevar mi nivel antes”

El volante de Palestino se sincera. Habla del presente con los árabes, pero también de las deudas que dejó en su paso por la U. Se proyecta como entrenador y explica la vigencia de los veteranos en el fútbol chileno.




César Cortés (36) habla pausado. Gesticula poco y no eleva demasiado la voz. Sin embargo, a medida de que transcurre la conversación, va dejando reflexiones que sintetizan las experiencias que ha extraído en su carrera. El volante, protagonista del nuevo capítulo de El Diván del Kily, de El Deportivo de La Tercera, parte por analizar la campaña de Palestino en la pospandemia. “Nos ha costado sostener en resultados el rendimiento que hemos tenido en la cancha. En el partido con la U manejamos mucho el balón, tuvimos las mejores ocasiones y no pudimos hacer un gol más que la U. Lo mismo nos pasó en el partido con Cobresal, en el que tuvimos muchas ocasiones, sobre todo en el segundo tiempo y terminamos perdiendo ese partido. Con Coquimbo debe ser el partido más bajo que tuvimos y terminamos perdiendo 1-0. Son esos partidos los que deberíamos ganar para pensar en serio en estar en la parte alta de la tabla de posiciones”, dice del retorno competitivo de la escuadra de Ivo Basay. Más tarde, profundizará en esa materia y hablará con soltura de los pasos que ha dado en su trayectoria. De errores y aciertos. Y con un alto nivel de autocrítica.

¿Qué elementos son los que más le gustan de la propuesta de Ivo Basay y cuáles mejoraría para que el equipo adquiera la regularidad que le permita escalar en la tabla?

Lo más rescatable es la autonomía que uno puede tener dentro de la cancha en el partido. Si bien entrenamos ciertas cosas y hay algunas correcciones que se nos hacen de parte del cuerpo técnico, nos sentimos súper libres de cambiar de posiciones, de añadir una característica más del jugador a ciertos esquemas que presentamos durante el partido. Tenemos esa libertad y eso nos hace que nos sintamos muy cómodos en la cancha. Lo que debemos mejorar mucho más en el colectivo es la definición y recuperar más rápido la pelota.

¿Hay que aguantar a Basay al borde de la cancha? Es un técnico que tiene una personalidad bastante fuerte, como jugador también la tuvo, ¿cómo es la relación con él? ¿Cómo es el Basay técnico y líder?

Él tiene muchos años en el fútbol como jugador y como técnico y uno tiene que ir aprendiendo de las cosas que va corrigiendo. Es una persona de carácter fuerte, pero que saber ir conociéndolo y tomando los mensajes que él quiere dar en esos momentos. No solamente quedarse con el reto, también escuchar lo que está diciendo y mejorarlo. Es bastante exigente también y eso hace que nos lleve al límite de nuestro rendimiento. Es lo más positivo que le puedo encontrar.

¿A rato lo puede sacar de quicio, es un técnico que desespera? ¿Cómo recibe el futbolista estando dentro de la cancha?

Depende mucho de cada uno. Uno tiene que tratar de abstraerse de lo que pasa afuera. Por eso digo que tenemos bastante autonomía, si bien hay algunas correcciones que siempre está haciendo. Dentro de la cancha somos libres de hacer lo que mejor nos parezca precisamente en esa jugada. Lo que sí exige es que hay que hacerlo bien. Si lo haces mal, te llega el reto. Hay que intentar hacerlo bien.

¿Y el Basay íntimo es más accesible, más acogedor, más simpático de lo que refleja?

Tiene buena relación. Es muy estricto en sus entrenamientos, le gusta que se haga todo al máximo. En ese sentido no hay problemas. Tenemos una relación, con todos, cordial. Pero la exigencia la hace saber siempre.

A ustedes, los más experimentados, como el Mago Jiménez, Agustín Farías y tú, ¿les cabe también la responsabilidad de conducir a un grupo mayoritariamente joven? ¿Basay les pide cosas más específicas?

Es un grupo bien joven. Con Agustín llevamos bastantes años en el club, Lucho ya lleva dos por lo menos y nos toca un poco manejar ciertas situaciones. Es un buen grupo. Palestino se ha caracterizado por eso y se ha visto reflejado en los rendimientos. Ivo se acerca más a nosotros. Agustín empezó a hacer el curso de entrenador nos va explicando un poco algunas situaciones que suceden para, más adelante, aprender de ellas también. Lucho y yo ya lo terminamos.

¿Y los más jóvenes los escuchan? Hoy, en todo orden de cosas, suelen ser indiferentes y hasta irrespetuosos con los más experimentados.

Son bien receptivos. A veces se enojan o uno mismo explica ciertas cosas en caliente y después hay que explicarlas un poco mejor. A esa edad uno también cometía errores y le gustaba que lo apoyaran, pero también que le explicaran por qué van pasando las cosas. Hay una muy buena mezcla en el plantel. Quiero remarcar que la tónica de los últimos años es que los grupos son súper abiertos a conversar o a recibir ciertos retos. O uno mismo puede recibir uno de alguien más joven si no está haciendo las cosas como se debe.

¿De qué habla con los más jóvenes? ¿Qué les aconsejas considerando que ya tienes 36 años y ya has pasado gran parte de lo que ellos van a vivir?

Cuando volvimos a entrenar nos juntamos con los más jóvenes. Encontramos que hay talentos. Nos dimos cuenta de que hay jóvenes que seguramente más adelante van a estar jugando y disputando minutos en el plantel principal, pero que no se queden en eso. Porque suben, se ve una baja en el rendimiento físico o futbolístico y después les va costando seguir en el ritmo que tiene el plantel profesional. Ahí es cuando hay que estar hablando con ellos, ayudándolos, mostrándoles que la única forma de estar en equipos como estos y disputar un lugar es entrenar como se entrena la mayoría, al máximo. Ellos vienen en un ritmo un poco más bajo lo que hace que la transición los afecte un poco.

En Palestino uno se entusiasma, por ejemplo, con Guillermo Soto. ¿Hay algún otro al que ponerle atención?

Sí. Del club, el que lo hizo bien y rápido fue el Nico Díaz. Y hay más jugadores que están a préstamo. Ahora está (Felipe) Chamorro, que juega en el mediocampo y algunos más, pero les va costando esa transición. Aparte, Palestino tiene un plantel competitivo.

Este año es particular. Palestino cumple 100 años, ¿el club les ha traspasado la responsabilidad de cumplirle a este registro? ¿Qué objetivos se plantearon para esta accidentada temporada?

El aniversario ha estado este mes muy presente en las redes sociales. Hay una camiseta centenario, pudimos celebrar en la medida de lo posible, con una ceremonia en la cancha. Hablamos de la importancia que ha tenido para Palestino y para Palestina. La meta para nosotros siempre ha sido estar en torneos internacionales. El club ha invertido para que eso ocurra y está la responsabilidad en nosotros en hacer reales esas metas. Estamos en una posición expectante. El año pasado terminamos a dos puntos del segundo, que nos permitía clasificar directo a la Copa Libertadores. Quedaban seis fechas. Queda ese gusto de clasificar directo y es la meta que nos hemos planteado. Esperamos que la podamos cumplir.

El club ha hecho cosas importantes a nivel institucional. El estadio de La Cisterna, por ejemplo, luce butacas nuevas, pero también hay un contexto histórico que va de la mano con el club, ¿Defender a Palestino es especial por todo esa conexión que hay con el Medio Oriente?

Obvio. Esta es mi segunda etapa en el club. En la primera estuve solo un año y siempre nos están explicando la labor que tiene esta institución. Por qué se fundó, quién la fundó. Que es para mantener vivo el nombre de Palestina en el mundo. Sabemos que es un pueblo que ha sido violentado y siempre está en períodos de conflicto donde hay mucha gente sufre. Esa misma gente es la que nos ve en los partidos, en las copas internacionales y es cuando más felices se ponen, porque el nombre de Palestina está en toda Sudamérica cuando estamos en copas internacionales. Incluso hacen llegar videos, saludos, incluso del presidente, que también visitó La Cisterna. Hay una relación muy estrecha, muy bonita con el pueblo de Palestina. Es un honor para nosotros vestir esta camiseta por la historia que hay detrás de ella.

Con 36 años, ¿se ve de otra forma el fútbol? ¿Se disfruta más?

Todavía no me cuesta tanto levantarme a entrenar. Hoy disfruto del fútbol. Siento que es súper importante y lo vivo así. Cuando uno es más joven deja pasar ciertas situaciones o descansa menos, pero ahora tengo que estar al 100 por ciento, porque no puedo menos, porque no me va a dar. Tengo que prepararme mejor para los partidos, no dar ventajas. Ya los jóvenes están a otro ritmo. También tiene que ver con el juego, tratar de anticiparse a la jugada. Ya no se puede correr linealmente con Soto, por ejemplo, que me va a sacar tres vueltas.

¿Se movió un poco la línea de la duración de los jugadores? Hoy vemos a Paredes marcando con 40, está el caso del Mago Jiménez y a nivel internacional los ejemplos también sobran. Zlatan brilla en el Milan con 38. ¿Está durando más la carrera? ¿Por qué razón?

Sí. Cuando empecé, a los 17 o 18 años, decía que iba a jugar hasta los 30. Tengo 36 y todavía tengo ganas de continuar. Era la duración que había antes. La manera de entrenar hoy es distinta. La tecnología que hay para complementar descanso, nutrición, preparación física, es otra. Todo casi está medido y eso te ayuda a rendir mejor, a prolongar la carrera, a recuperarte de un partido a otro. Hay varios factores que van ayudando. También la comprensión del juego. Más allá de que uno se pueda cuidar mucho, si no se logra una comprensión avanzada del juego, se hace difícil competir con 36 años con jugadores que tienen 28 o 29.

Hay quienes que ocupan el parámetro de la veteranía de las figuras para criticar el nivel del fútbol chileno, ¿está de acuerdo? ¿le molesta que se hable despectivamente del nivel del torneo?

No me molesta. Lo tomo como que puede ser un factor por el que el ritmo, el nivel de juego no sea el de otros países, pero había que comprobarlo y es difícil comprobar una situación así. Estos mismos equipos compiten a nivel internacional y no creo que los fracasos sean porque los jugadores tengan mucha edad. Hay otros factores. No es solo uno, deben ser muchísimos. Sí hay una realidad, nos están permitiendo jugar más años. Hay que ver cuáles son esos factores. Quizás los jóvenes no tienen esa capacidad tan pronta y tampoco a lo mejor la tuve yo cuando tenía esa edad. No estoy hablando de los jóvenes sin incluirme cuando lo fui. Quizás con este conocimiento, este nivel de cuidados y con esta alegría que siento al jugar fútbol, me podría haber ido mejor.

A ver, para entenderlo bien ¿son muy buenos los viejos del fútbol chileno o los jóvenes todavía no dan el ancho?

Un poco de las dos. Lo que sí veo es que salen pocos jugadores jóvenes. De eso me doy cuenta. Hoy hay una normativa que obliga a los clubes a poner en la cancha a los jugadores jóvenes y ojalá cada club lo pudiera hacer de forma natural, pero hay que rebuscárselas. No todos los clubes tienen la misma posibilidad de alinear a jugadores con esta edad y seguramente los que lo hacen son los que trabajan mejor en divisiones menores. Ahí hay un punto que se debería mejorar y ver a las divisiones menores como el futuro de los clubes.

En el balance de su carrera, ¿está conforme con la que ha desarrollado?

No podría estar conforme con mi carrera, porque siento que me faltó elevar mi nivel antes. Mi carrera pudo haber sido distinta. Haber ido convocado a la Selección. Debí haber hecho los méritos para ir convocado. Mi estadía en Universidad de Chile pudo haber sido mejor. Mi paso por Europa también no fue bueno. Esas cosas no me pueden dejar satisfecho a estas alturas de mi carrera, aunque hoy me siento pleno y feliz.

Rodrigo Díaz, uno de nuestros televidentes, comenta: “Cortés pintaba para bueno, pero no se la creyó” ¿Compartes que pudiste llegar incluso más lejos?

Es muy difícil tener solo un parámetro para medir el que no haya conseguido las cosas que pude conseguir. Son distintas cosas en diferentes situaciones que llevaron a que no lo hiciera.

Hace un tiempo declaró que cumplió un sueño al haber jugado por la U. Jugó 69 partidos ahí y marcó ocho goles, pero quedó la sensación de que le faltó un poco para convertirse en indiscutible. ¿Por qué le pasó?

Un poquito harto, me faltó. No fue el mejor de mis momentos en Universidad de Chile. No tuve continuidad, no jugué mucho. Ganamos campeonatos, pero tampoco participé. Puede haber varios factores. A nivel individual, mi rendimiento no fue de los mejores. Me hice cargo y traté de mejorar. No hay que echarse a morir por estas situaciones. Es duro, pero la carrera de un jugador va más allá de uno o dos años.

Se dice coloquialmente que la camiseta de los grandes pesa más, ¿a usted le pesó más la camiseta de la U?

Hay mayor presión, pero son rendimientos y momentos. Creo que no estuve en mi mejor momento. No pude rendir de acuerdo a lo que se esperaba de mí e incluso de acuerdo a lo que esperaba yo.

¿Qué pudo haber manejado de otra forma?

La presión. Cada vez que entraba en una cancha lo hacía con bastante presión de hacerlo bien. Creía que en un partido podía remediar lo mal que había estado antes. Nunca fue así. Debí habérmelo tomado como un proceso y nunca me lo tomé de esa forma. Quería demostrar en una aparición lo que no había demostrado antes y eso, al final, me jugaba en contra y no

Hace un tiempo declaró que se está preparando para llegar a ser el técnico de la U en el futuro…

Me lo preguntaron y dije que sí, pero que me tenía que preparar. Ya terminé la carrera. Hice un curso en el Barcelona, sobre su metodología de entrenamiento. Me he ido preparando para cuando cuelgue los botines y si sigo siendo entrenador. No lo he decidido, pero me gusta. Cada vez a uno le van interesando aspectos que antes no consideraba mucho.

O sea, hay que desprender que de esa formación en el Barcelona surgirá un poco de su estilo como técnico…

Me encantaría, pero más allá de la idea de juego del Barcelona, me gusta mucho la metodología de entrenamiento. Cómo a los jugadores se les empodera para que tomen las mejores decisiones, no siendo tan estructurados ni diciéndoles cada pase que tienen que dar, sino que de forma autónoma vayan decidiendo y decidan en cada jugada la mejor opción. Esa apertura de cabeza para los jugadores para que no se tengan que encasillar o que nos les tengan que dar tantas instrucciones para que puedan jugar. A veces se les llena de información y eso no los deja hacer lo que saben.

De los técnicos que ha tenido, ¿cuáles tomará como base para tu propuesta de juego?

A mí me ha ayudado mucho Pablo Guede. Percibí mucho más el juego. Disfruté mucho. Con Nicolás Córdova también. Y con Pellicer, que es un poco parecido en la autonomía que da Ivo. No es tan estructurado. Cuando digo eso me refiero al estilo de Bielsa y de los que siguieron ese modelo, pero que no son Bielsa. Es lo mismo que pasa con Guardiola, con Klopp. Para mí lo fundamental es la mejora de los jugadores en función del colectivo. Es lo que se plasma en Palestino.

¿Cuál es el principal recuerdo, primero futbolístico, de su paso por el Albacete?

Ahí percibí el fútbol como debía percibirlo. Tenía 22 años y todavía me veía joven, pero ahí ya no me veían tan joven. Tuve que aprender a ser profesional. A golpes. De experiencia me refiero. De ahí en adelante me acostumbré a entrenar al máximo. Antes pensaba que lo hacía bien, pero no era así. En Albacete me acostumbre.

Un poco para dimensionarlo, ¿era muy fuerte el recuerdo de Mark González cuando llegaron ahí junto con Nicolás Núñez?

Mark hizo una buena temporada ahí cuando el equipo estaba en Primera. Dejó una huella, pero en ningún momento nos comparaban. En estas experiencias uno tiene que aprender lo que más pueda.

Ahí conoció a su esposa, Emilia Pacheco, quien además es periodista.

Es un de las cosas que también te regala la vida. Fue toda una coincidiencia. Mi mejor amiga chilena, quien había viajado a un magíster en Periodismo, me la presentó. Ya fue en el último período, cuando me venía a Huachipato. Me costó la distancia. Terminó los estudios, vino a acompañarme, llevamos 10 años juntos, tenemos una hija. Ha hecho programas, hoy trabaja en Magallanes. Es parte de lo bonito que me dejó España.

¿En su casa está prohibido despotricar contra el periodismo?

Nunca se ha hecho y nunca se va a hacer.

Estar casado y haber compartido gran parte de tu vida con Emilia, ¿le ha ayudado a entender al periodismo?

Sí, obvio. En Concepción le tocó cubrir Huachipato y me tenía que hacer entrevistas. O a mis compañeros. A veces los medios no tienen toda la logística. Llegan apurados, andan para arriba y para abajo. No todos tienen tantos periodistas para cubrir todas las noticias. Yo le explico la parte del futbolista y vamos entendiendo cada parte.

También jugó en Polonia, en el Warszawa, ¿cómo se hacía entender ahí?

Fue un paso muy complejo. Fui con mucha ilusión a un club que estaba en puestos de descenso. Jugué dos partidos y el presidente decidió no pagar más sueldos, después me separó del plantel. Llevaba dos meses en el club. Decidí volver a los cinco o seis meses. Fue difícil, porque había firmado por dos años, quería quedarme. Pensaba en que se abrieran otras posibilidades. El fútbol polaco es muy duro, muy aguerrido. Lewandowski era el que más llamaba la atención. Estaba en el Postdam y era el goleador de la liga. Pero conocí Varsovia. Mucho frío, mucha nieve, pero es una ciudad hermosa. A mí me gusta la historia y pude aprender otra cosa. El idioma, complicadísimo.

¿Cuánto le queda a César Cortés en la cancha?

Mi idea es competir al máximo nivel. Cuando no lo esté, me retiraré. Decidí jugar un año más y lo veré año a año. Pero si no estoy al máximo nivel, no tiene sentido. Espero mantener este nivel para retirarme

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