Cristián Dettoni, el profesor de historia que le ganó al número uno del mundo en Tokio 2020

Christian Dettoni celebra tras su triunfo contra el español Alvero Valera, número uno del mundo en su categoría paratenis de mesa. (AFP)

El deportista, que también es antropólogo social, lleva varios años ejerciendo la docencia en un colegio Montessori. De hecho, durante su preparación para los Juegos Paralímpicos, se las arregló para hacer sus clases a distancia.


“La felicidad no es estar en el jolgorio. Ni en que todas las cosas que uno hace le resulten bien. No es cierto eso. La mayor parte de las cosas que uno hace andan más o menos. Algunas resultan bien y otras mal. La infelicidad es el apego a que resulten bien”. La frase pertenece a Humberto Maturana y fue compartida hace un tiempo por Cristián Dettoni, uno de los deportistas más experimentados del movimiento paralímpico chileno. Hoy esas palabras cobran especial sentido, luego de que el chileno derrotara al número uno del mundo, el español Álvaro Valera, en Tokio.

Con casi 47 años, en Japón está viviendo sus terceros Juegos Paralímpicos, como paratenimesista, donde participa en la categoría M6, debido a la artrogriposis múltiple congénita que padece y que le provoca rigidez en las articulaciones inferiores del cuerpo, por lo que debe desplazarse con muletas. Así y todo se las ha arreglado para competir y destacar en esta disciplina, donde luce como mejor logro un oro en singles y un bronce por equipos, en los Parapanamericanos de Guadalajara 2011.

El ser abanderado en Londres 2012 había sido su mayor emoción en la cita de los anillos, una experiencia que desde hoy no está sola en los recuerdos que atesorará para el futuro, ya que la victoria sobre Valera es el triunfo más importante de su dilatada carrera. Una carrera que ha tenido que ir combinando con su vocación de profesor de historia.

Cristián Dettoni, en una exhibición en el colegio Barrie Montessori.

Desde 2010 se desempeña en el Colegio Barrie Montessori, ubicado en Peñalolén. Está a cargo del taller Deneb, que es como se denomina al séptimo básico, donde ejerce como tutor, una especie de profesor jefe. “Él, además, es antropólogo social y entremedio sacó la carrera de pedagogía. Gracias a él, hemos sacado hasta puntajes nacionales en historia. Es un ser humano espectacular y muy reflexivo”, señala María Rosa Becker, la directora del establecimiento.

La máxima autoridad comenta que apenas se concretó este gran triunfo se contactó con el deportista. “Tempranito le mandé un WhatsApp, felicitándolo y él me agradeció y contaba que estaba muy feliz por lo que consiguió. Es el triunfo de su vida y el colegio está de fiesta y muy orgulloso de él. Estamos todos con la boca abierta y el corazón llenito”, apunta.

Durante su preparación, Dettoni no dejó de hacer clases, principalmente beneficiado por la modalidad online. “Amo enseñar historia”, les expresó a algunos apoderados, para explicarles su vocación. “Durante toda la pandemia, todo el cuerpo docente estuvo en clases en línea, y él, que estaba entrenando en Portugal y Eslovenia, siempre se conectó y nunca dejó de hacer clases. Ahora en los últimos días no pudo hacer clases, porque volvimos a la modalidad presencial. Pero, para esos casos y hace mucho tiempo, nosotros tenemos a Felipe Cayumán, quien reemplaza a Cristián cada vez que compite”.

“Los Juegos no deberían haberse realizado”

Una de las imágenes icónicas de la institución educativa es ver una mesa en el patio techado. “Se llena siempre, porque muchos niños quieren ser como él. También es frecuente verlo luchando contra las lesiones. De repente, aparece con el codo vendado, con todo lo que conlleva resentir su parte física”, cuenta la directora, quien hace una confesión: “A mí se me olvida que tiene limitaciones físicas, y de repente me dan ganas de sacarlo a bailar. En definitiva, creo que, para los alumnos, pasar por las manos de él, te marca de por vida”.

Asimismo, Dettoni es parte del centro de perfeccionamiento docente del colegio, donde imparte un seminario sobre inclusión. De hecho, está terminando un magíster en inclusión y multiculturalidad educativa en la Universidad San Sebastián. En el colegio lo describen como un profundo lector. También, en los informes que redacta para sus alumnos, siempre comparte alguna frase filosófica y les recalca a sus alumnos que todo es posible. Una reflexión, que al igual que las palabras de Maturana, cobran absoluta validez.

Paradojalmente, el deportista vive su mayor alegría en un certamen que a su juicio debió suspenderse. “Sigo sosteniendo que los Juegos Olímpicos y Paralímpicos no se deberían haber realizado; creo que la pandemia nos puso en jaque como sociedad, como mundo, a todas las personas. Debemos volver a centrarnos en lo esencial, que tiene que ver con vernos a las caras, valorar al que está al lado, no seguir en esta sociedad de consumo tan extrema. Hay muchas cosas que hay que revisar y las condiciones todavía no son las adecuadas, hay que tomar demasiadas precauciones y medidas para evitar los contagios; por lo tanto, creo que los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos deberían haberse suspendido”, expresó en una reciente entrevista a la USS.

Pero Dettoni está en Tokio y ya dio un batacazo en su disciplina. ¿Qué vendrá después de Tokio? Ni él lo sabe con seguridad. Hace un tiempo reconoció que a su edad ya tenía ganas de dejar el alto rendimiento, para dedicarse a la familia, los amigos y sus alumnos. El único rival que asusta a este deportista es la falta de tiempo para hacer todo lo que sueña.

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