Por Lucas MujicaEntre el deporte y la educación: cuando correr en Huilo Huilo también financia el futuro
En plena Región de los Ríos, entre las localidades de Neltume y Puerto Fuy, cerca de mil corredores participaron del Huilo Huilo Outdoor Experience, una carrera concebida para financiar la educación de cerca de 500 niños y potenciar la Reserva Biológica.

A las ocho de la mañana, el bosque todavía está húmedo. Hay bicicletas apoyadas contra los árboles, zapatillas embarradas y corredores estirando en silencio. No es una largada cualquiera. En la Reserva Biológica Huilo Huilo, cada competidor que ajusta su casco o amarra sus zapatillas está entrando a un territorio que no suele estar lleno de deportistas y que, por diseño, tampoco quiere masificarse tanto.
Ese equilibrio, entre exhibir la naturaleza y protegerla, es la base del Huilo Huilo Outdoor Experience, un evento que este sábado cerró su quinta edición y que se posiciona como algo más que una carrera. Es una fuente de financiamiento educativo y una herramienta de vinculación comunitaria en uno de los ecosistemas más sensibles del sur de Chile.
Durante tres jornadas, cerca de mil participantes compitieron en cross country, enduro y trail running, recorriendo senderos técnicos, zonas de bosque cerrado y circuitos que atraviesan parte de la reserva. Es un número alto, pero deliberadamente contenido. La organización decidió que no crezca más.
“Vamos a tener no más de mil corredores. Uno porque es un evento muy complejo y el segundo motivo es la carga ecológica. Esto es una reserva y empezar a meter más gente no es razonable”, explica Juan Pablo Leria, director de la Fundación Huilo Huilo y uno de los principales impulsores del proyecto.
La razón no es solo operativa. Parte de los recorridos pasa por sectores de conservación activa, donde la fundación desarrolla proyectos como el Centro de Conservación del Huemul del Sur. “Hay días en que andamos en la zona sur de la reserva, donde tenemos huemules libres, guanacos. Meter más corredores ahí es peligroso”, agrega.
No se queda en la meta
A diferencia de otros eventos deportivos, el Outdoor Experience no se agota en el cronómetro. El 100% de las inscripciones financia la Escuela de Montaña Líderes del Bosque, un programa educativo de la Fundación Huilo Huilo que trabaja durante todo el año con niños y jóvenes de Neltume y Puerto Fuy.
“Para nosotros es mucho más que una competencia. Todos los fondos recaudados van directamente a potenciar la escuela de montaña”, explica Carolina Hernández, directora de comunidades de la fundación. “Eso se traduce en equipamiento, infraestructura, monitores y talleres acordes al nivel que hoy tiene la carrera”, añade.
El impacto es concreto. Hoy el proyecto llega a cerca de 500 niños y niñas, con talleres deportivos y culturales completamente gratuitos. Mountain bike, enduro, trail running, kayak, esquí y deportes de nieve conviven con música, ballet, teatro, pintura y guitarra.
“Partimos pensando en 20 niños haciendo mountain bike y hoy tenemos más de 500, en muchas disciplinas. Es un proyecto que creció de manera espontánea”, recuerda Leria, quien comenzó colaborando en la estructuración del programa hace siete años.
Rodolfo Menichetti, director ejecutivo de la fundación, pone los números en perspectiva. “Gracias al Outdoor Experience pasamos de dos programas estables a tener hoy 16. De trabajar con unos 40 niños, a casi 500”, da a conocer.
El deporte como excusa
El foco del proyecto no es la competencia temprana ni el alto rendimiento. La lógica es formativa. “Buscamos entregar herramientas socioemocionales y fortalecer capacidades técnicas a través del deporte outdoor y la cultura. Hay habilidades que no siempre están en el currículum tradicional y que aquí se desarrollan de manera muy natural”, señala Hernández.
Menichetti lo explica desde la conservación: “Un niño que esquía entiende que la nieve y el glaciar se protegen. Un niño que hace kayak entiende que el agua no se ensucia. Un niño que anda en bicicleta valora el bosque”.
La fundación trabaja bajo una premisa clara. La conservación no se logra aislando, sino vinculando. “Si dejamos los lugares cerrados, se degradan. La única forma de cuidarlos es que las personas estén comprometidas con ellos”, sostiene.
Competir con sentido
En lo deportivo, el nivel es alto. En cross country, Patricio Farías se quedó con el primer lugar masculino tras tres días exigentes. “Que sean tres días hace más grande el desafío. No te puedes matar el primer día, son circuitos duros y técnicos”, comentó tras su triunfo. “El apoyo a la fundación es increíble, también vengo por esa causa”, sumó.
En la categoría femenina, Catalina Salata volvió a imponerse. “Es segunda vez que compito acá. Los circuitos están muy buenos. Es muy rico tener la oportunidad de venir a esta carrera”, señaló.
El enduro tuvo como ganador a Pedro Errazuriz, quien destacó el entorno: “El ambiente estaba al máximo. El calor no pegó tanto por el bosque”.
El trail running fue una de las disciplinas más masivas. En los 30 kilómetros, Daniel Vásquez ganó la general masculina (2:50:52), mientras que María José Saavedra se impuso en mujeres (3:18:54). “La carrera estuvo muy buena. Estoy muy feliz con el resultado”, dijo.
En los 15K, Víctor Maldonado combinó experiencia y motivación solidaria. “Me motivó la idea de cooperar, porque sé que es para recaudar fondos para los niños. Es una bonita ocasión para colaborar”, comentó. En los 7K, Alonso Hevia valoró el acceso a un evento de este nivel: “Estaba todo bien marcado. No la encontré tan difícil”.
La comunidad dentro de la carrera
El Outdoor Experience también moviliza a quienes viven y trabajan en la reserva. Nelly Leal, trabajadora del Hotel Nothofagus, compitió por primera vez. “Es maravilloso recibir tanta gente. Yo suelo pedalear sola durante todo el año, así que ver esto me da orgullo”, comenta. “Es bonito ver cómo los jóvenes del sector se desarrollan a través del deporte”.
Desde la administración del destino, la carrera encaja en una estrategia mayor. “Esto está totalmente alineado con nuestros pilares: conservación, turismo sustentable e integración de comunidades”, explica Paulina Steffen, gerente de Outdoor y Destino de la reserva.
“Hemos crecido de 200 a casi mil participantes en cinco años, preparando rutas y servicios para que la experiencia sea mejor y con sentido”, agrega.
Crecer sin desbordar
El desafío hacia adelante no es aumentar el número de corredores. Es sostener el modelo. Mantener el estándar deportivo, proteger el entorno y asegurar que la carrera siga financiando un proyecto educativo que hoy permite que cientos de niños accedan a experiencias que, en otro contexto, serían inaccesibles.
“Queremos que la gente venga a competir, pero sobre todo a vivir una experiencia”, resume Leria. En Huilo Huilo, correr, pedalear o escalar no es solo deporte: es una forma concreta de financiar educación, fortalecer comunidad. De justificar que el bosque siga vivo y habitado.
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