Por Pablo Retamal V.“Ese chico es muy malo”: Andy Roddick recuerda el día en que Marcelo Ríos lo despreció tras felicitarlo solo horas antes
Ambos tenistas se encontraron en el torneo estadounidense en 2001. El norteamericano no pudo dar crédito a las declaraciones del chileno posteriores al duelo.

El extenista Andy Roddick, una de las leyendas estadounidenses del deporte, volvió a recordar a Marcelo Ríos en el podcast Served en compañía de Larry Stefanki, quien fuera uno de los técnicos del Chino durante su etapa de actividad.
En medio del análisis de lo que vendrá en el próximo ATP de Miami, Roddick recordó un especial episodio que vivió con el chileno en aquella competencia.
“Jugué contra Ríos en Miami 2001, yo era 130 del Mundo, él 20. Lo vencí las dos veces que jugamos, pero en esa ocasión nos dimos la mano y él me dice ‘oye realmente justamente bien hoy’”, comenzó narrando.
“Quedé como ‘oh gracias’. Salgo y pienso ‘bueno eso sí que fue inesperado’, en base a su reputación. Más tarde ese día les fui contando a mis amigos que ‘él fue muy amable, podrán decir lo que quieran de él, pero tuve una buena experiencia’”, continuó relatando.
Sin embargo, aquello quedó rápido en el olvido tras revisar la prensa local. “Luego, al día siguiente, veo los diarios. Estoy en la portada, reviso los artículos y leo sus declaraciones: ‘Este chico es muy malo, solo tiene el servicio, es el peor’”, afirmó en medio de una desatada carcajada junto a Stefanki.
El estilo de juego del Chino Ríos
En ese mismo podcast, hace algunos días fue Stefanki quien sacó a relucir algunas características deportivas, y otras no tanto, de su expupilo.
“Ríos fue el jugador más talentoso, después de McEnroe, al que entrené. Venía con un don natural. Sus manos, su sensibilidad para la pelota, la forma en que podía cambiar la dirección... eso no se enseña”, comentó de entrada sobre el chileno que en 1998 llegó al número uno del planeta.
“Su mente funcionaba como la de un artista. Tenía todos los golpes del libro. Y a veces, cuando tienes todos los golpes, lo más difícil es decidir cuál no usar”, continuó.
Claro que esta capacidad también se transformó en una dificultad a la hora de disputar los encuentros, pues era necesario definir cuál golpe era el mejor de acuerdo al rival que tenía al otro lado de la red.
“Tienes que darles estructura sin matar su creatividad. Si intentas convertir a un jugador así en un robot, pierdes lo que lo hace especial. Pero si no le das algo de disciplina en cómo usa esos golpes, el partido se vuelve un caos”, expuso.
“En algún momento no puedes jugar como si fuera un acto de circo ahí afuera. Tienes que decidir qué gana el partido. Los mejores jugadores descubren cómo simplificar las cosas en los momentos adecuados”, enfatizó.
Además, dio a conocer uno de los puntos que le jugaron en contra y que acabó marcando el declive de la carrera deportiva del zurdo. “A Marcelo Ríos no le gustaba competir. La gente no sabe eso. Él no era un competidor. Él amaba avergonzar a las personas con tenis”, aseguró.
“Es por eso que pasó del número uno al olvido tan rápido, porque él consiguió su meta y, literalmente, cayó en picada. Nunca vi a alguien así, pero de alguna manera lo sabía, porque él no podía mantenerse a punto”, concluyó.
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