Por Rodrigo Fuentealba“La Guerra Fría fue una batalla candente en la cancha”: revista turca destaca la importancia geopolítica de Chile ‘62
El medio euroasiático Fikir Turu repasó la manera en que el país consiguió la sede, la razón de las ausencias de selecciones de Asia y África, además de la influencia que ejerció el bloque de Europa del Este.

En 1956, Chile daba un verdadero golpe en el fútbol mundial. En el congreso de la FIFA celebrada ese año, el pequeño país sudamericano lograba la autorización para organizar la séptima Copa del Mundo de 1962. Tras un fuerte lobby iniciado años antes, los dirigentes chilenos convencieron a la mayoría de las asociaciones nacionales acerca de las ventajas en ambiente e infraestructura sobre su gran rival en esta carrera: Argentina.
Un Mundial competitivo que enfrentó a las grandes potencias de ese entonces en disputados encuentros, que permitió a Brasil conseguir su segundo título, mientras que el local remató tercero por única vez en su historia.
Justo en el año de una nueva competencia planetaria, la revista turca Fikir Turu realizó una serie de especiales para recordar las anteriores ediciones del evento deportivo más importante del planeta.
Respecto de la cita chilena, el medio euroasiático enfatizó en la importancia geopolítica que representó el torneo más austral de la historia. En un ambiente convulsionado y polarizado, la organización nacional fue protagonista en un mundo dividido.
“Chile ganó la candidatura para albergar el torneo de 1962, con una cultura política que, en aquel entonces, se mantenía relativamente al margen de la polarización entre ambos bloques, capaz de unir a diferentes segmentos del espectro político. Sin embargo, para 1962, año en que se celebraría el torneo, el mundo estaba claramente dividido; las tensiones ideológicas impregnaban todos los aspectos de la política global, y esta división inevitablemente se extendió al ámbito futbolístico”, concluye el medio internacional.
En la misma línea, los turcos confirmaron que “las autoridades chilenas usarían otro factor como palanca: el equilibrio de poder durante la Guerra Fría. Durante sus actividades de cabildeo, representantes de la Federación Chilena de Fútbol explicaron a los delegados del Bloque Oriental la fuerza de la izquierda y los sindicatos en su país, enfatizando que Chile era uno de los pocos países donde los partidos socialistas y comunistas podían realmente llegar al poder mediante elecciones libres; mientras que en sus presentaciones ante el Bloque Occidental, destacaron los objetivos de desarrollo económico de Chile y la estabilidad de sus instituciones democráticas. De este modo, Chile gestionó una diplomacia que manejó con destreza el delicado equilibrio de un mundo bipolar”.
Grandes ausentes
Una fiesta deportiva que no tuvo selecciones de dos grandes continentes. De acuerdo con los euroasiáticos, la ausencia de equipos de Asia y África se debió a la extrema situación política que vivían la mayoría de las naciones, en ese entonces.
“En 1960, conocido como el ‘Año de África’, 17 países del continente obtuvieron su independencia; tras ejemplos pioneros como Ghana (1957) y Guinea (1958), Nigeria, Senegal, Congo y muchos otros se unieron al sistema internacional como actores soberanos. De igual manera, en Asia, a la independencia de India y Pakistán en 1947 le siguieron las de Indonesia (1949) y Malasia (1957), acelerando la disolución de los imperios coloniales. Sin embargo, obtener soberanía política no implicó una representación equitativa en las instituciones globales”, advirtió el medio.
Asimismo, agregó que “el sistema de cuotas y la estructura de clasificación de la FIFA otorgaron una ventaja estructural a Europa y Sudamérica, al tiempo que unían a África y Asia en una única repesca intercontinental. Incluso el ganador de esta repesca no clasificaba directamente al torneo”.
Dominio del Este
Una competición que, en líneas generales, fue dominado por los países de Europa Oriental. Tras el análisis de Firki Turu, las naciones del bloque soviético fueron las grandes ganadoras, en líneas generales. Eso, en desmedro del bloque accidental.

“La Crisis de los Misiles de Cuba, que estalló exactamente cuatro meses después de la final, marcó un período en el que la Guerra Fría alcanzó el nivel de amenaza de una guerra nuclear. El Mundial de Chile se convirtió en un escenario donde la paz era imposible de preservar ni siquiera en el campo de fútbol, pero también blindó al Bloque del Este, en gran medida, lo que buscaba en la dinámica competitiva del mundo bipolar”, afirmó.
Y agregó que “la Unión Soviética alcanzó las semifinales, y la final fue arbitrada por un árbitro soviético, Nikolay Latishev, mientras que Estados Unidos, tras perder contra México en la fase de clasificación, no participó. Por otro lado, de los cinco países europeos del Bloque del Este que participaron, cuatro, excluyendo a Bulgaria, alcanzaron los cuartos de final, mientras que, de los cinco países del Bloque Occidental, solo Alemania Occidental e Inglaterra lograron este éxito, y no pasaron de cuartos de final”.
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