Manuel Colo Colo Muñoz: “Hubiera sido una vergüenza llevar mi apodo a la B”

Manuel Colo Colo Muñoz, de 93 años de edad, repasó con El Deportivo su extensa y exitosa carrera.

El ex delantero, símbolo histórico de los albos, cumplió 93 años. Desde Arica, donde vive hace décadas, el primer tocopillano famoso de la Roja repasa su exitosa carrera con El Deportivo. El origen de su sobrenombre y sus recuerdos en el Mundial de Brasil ‘50, que lo ponen como el jugador más longevo en la historia de la selección nacional que jugó una Copa del Mundo.


A sus 93 años, Manuel Colo Colo Muñoz tiene la memoria que muchos, con menos de la mitad de edad, ya quisieran. Uno de los jugadores vivos que actuaron por Chile en Brasil ’50 repasa su exitosa carrera, a dos días de su cumpleaños. Con extrema lucidez, escarba en sus recuerdos para comparar el fútbol de sus orígenes en los albos, con la época. Aunque reconoce, como millones de hinchas, que vivió con angustia la paupérrima campaña del equipo popular durante 2020.

-¿Cómo ha estado durante esa pandemia?

Bien, estamos muy bien. Me he cuidado bastante, me lavo las manos con harto jabón, voy al baño a cada rato… Descanso mucho, pero duermo poco. No paso muy buenas noches, despierto a cada rato. Estoy un poco triste, porque hace algunas semanas murió mi señora, María Inés Espíndola que estuvo cerca de tres años en cama. Yo la cuidaba. Hace años que no puedo ir a mariscar o la playa por lo mismo. Fuera de eso me cerraron el negocio con la pandemia. Así que ahora no tengo trabajo. Me han nombrado como tres veces Hijo Ilustre de Arica, pero la situación está mala por acá con el tema de la pandemia.

-Usted ha tenido una carrera muy extensa…

Así es, yo soy uno de los jugadores vivos que quedan del Mundial del ’50, el otro es Andrés Prieto. A veces, cuando iba a Santiago nos juntábamos, pero hace tiempo que no viajo.

-Son muchos recuerdos…

Muchos. Todavía guardo una entrevista que me hizo Julio Martínez, donde él dice que yo soy el símbolo de Colo Colo. Ni Caszely, ni Chamaco, ni Vasconcelos, ni Beiruth, ni nadie más. Decía que yo soy el ídolo de todos esos jugadores.

-¿Quién le puso el apodo de Colo Colo?

Sergio Silva y Darío Verdugo me pusieron ese apodo. Los fanáticos me gritaban así en el estadio. Es un orgullo.

-¿El club lo saludó por su cumpleaños?

No, el club no me saludó, que se van a acordar de este viejo. Parece que la juventud de ahora no se preocupa de esas cosas ya.

-Pero usted tenía muy buena relación con Aníbal Mosa ¿No?

Con Aníbal Mosa hablo siempre, me dice que cuando yo quiera me manda los pasajes para ir a Santiago. Dice que quiere conversar conmigo para saber cómo era Colo Colo cuando yo llegué, el año 1949. Qué tenía. En ese tiempo el club no tenía cancha, ni estadio, ni sede… En ese tiempo, cuando yo llegué desde el norte tenían una casa en Bandera con San Pablo, ahí nos arrendaban una pieza. Nosotros corríamos con el Enrique Cua Cua Hormazábal y sonaban todas las tablas viejas. Entrenábamos en una cancha de tierra que había Balmaceda y cuando pasaba el tren que iba a La Calera teníamos que parar el entrenamiento.

-Eran otros tiempos…

Si, ahora los cabros ganan millones de pesos, hacen un gol y les compran casas, les compran autos, todo. A nosotros nos pagaban seis mil pesos mensuales y con letras. Y después las letras salían sin fondo… (ríe). Imagínese que a mí sólo me hicieron contrato el año ’54, por cuatro años. Cuando estuvieron de presidentes Antonio Labán y Pedro Foncea. Todo eso quiere conocer Aníbal Mosa.

-¿Y antes de ese contrato, cómo le pagaban?

A lo amigo no más. Con el contrato de cuatro años me pagaron 15 mil pesos y con eso me compré una casa en La Cisterna. En el paradero 22 de Gran Avenida.

-¿Cómo lo pasó con la campaña del club en el torneo pasado, cerca de bajar a la segunda categoría?

Hubiera sido muy triste que hubiera ocurrido. Colo Colo no puede descender. Hubiera sido una vergüenza llevar mi apodo a la B, a la segunda división. Yo creo que la gente que ahora está en el club no siente tanto la camiseta. Nosotros antes ganábamos un montón de partidos en los últimos minutos, sacábamos la garra con el Chico Cremaschi. Pero también debo reconocer que a mí me castigaban mucho. Tuve como seis peleas en mi carrera deportiva. En realidad, era bueno para los combos (ríe)… Con el primer combo caían al suelo al tiro. Me peleé con el argentino Ledesma, con el Huaso Romero de Rangers. A mí me llevaban hasta preso (ríe).

-¿Usted es de Tocopilla, como Alexis Sánchez?

Nos criamos en las mismas canchas, en la del Matadero, en el estadio Municipal. Cuando chico me vino a ver una vez por acá, pero nunca más supe de Alexis, nunca me ha llamado por teléfono, por ejemplo. Pero esto es así.

-¿Qué recuerda del Mundial de Brasil ’50?

Yo debuté por Colo Colo contra la U y marqué dos goles. Ahí me llamaron a la selección. Tengo un cuadro con una foto de los 23 jugadores que fuimos a ese mundial. Los únicos que estamos vivos somos Andrés Prieto y yo. Era la primera vez que yo salía de Chile. Me llamó mucho la atención la cantidad de gente que había en esa Copa del Mundo. Pero al final la selección chilena tampoco se ha acordado mucho de mí. Soy parte de la historia de nuestro fútbol.

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