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Margarita Masías, la mejor sudamericana en Sevilla: “El maratón asusta, pero ahora sé que puedo correr mucho más rápido”

Con una preparación de apenas un mes y medio, la atleta de 35 años asumió el desafío europeo de 42k con dudas y terminó confirmando que está lista para dar un salto definitivo en la distancia y acercarse a sus mejores registros.

Hace poco más de una semana, la chilena Margarita Masías volvió a competir en los 42 kilómetros en el Maratón de Sevilla. En una de las carreras más rápidas de Europa, cruzó la meta en el puesto 19 con un tiempo de 2:36:49, y se transformó en la mejor sudamericana y chilena de la competencia, firmando uno de los resultados más sólidos de su carrera.

En entrevista, la atleta de ASICS repasa con El Deportivo su camino en el alto rendimiento, los aprendizajes que le dejó esta experiencia y las metas que proyecta para el resto del año junto ASICS Chile.

¿Cómo comenzó el vínculo con el atletismo?

Mi primer recuerdo es cuando tenía cinco años, en una competencia escolar en Puerto Montt. Me gustó mucho esa sensación de correr y competir. Después, con los años, mi papá notó que disfrutaba las carreras y empezó a llevarme a eventos locales.

Ya a los 13 o 14 años entré a entrenar a un club y desde los 15 competía en el alto rendimiento. Lo bonito es que fue un proceso muy progresivo. No fui una atleta que destacara de inmediato; de hecho, muchas veces salí última. Pero como corría por gusto, eso nunca me frustro. Pasé por todas las etapas: escolar, universitaria, federada en medio fondo y fondo, ahora ya de frentón con Maratón.

Al ser especialista en 21k, ¿cómo se dio este regreso al maratón de larga distancia (42)?

Había corrido un maratón hace tres años, pero no estaba tan preparada como ahora. Estuve enfocada en el 21K, donde consolidé buenos ritmos y marcas pero en diciembre surgió la invitación para Sevilla y, aunque el tiempo de preparación era corto, sentí que era el momento.

Conversé con mi entrenador y evaluamos que tenía una base sólida. No era el escenario ideal, ya que solo tenía seis semanas. Ojalá hubiera entrenado un poco más, pero tenía un tiempo suficiente para hacer más kilómetros y un entrenamiento específico de Maratón mas largo. Entonces, así lo abordamos y salió bien.

¿Cuáles son las diferencias entre el medio maratón y el maratón?

La diferencia es enorme. En el medio maratón todo es más explosivo y rápido; en el maratón, en cambio tienes que administrar energía, emociones y expectativas durante más de dos horas y media.

En el kilómetro 34 tuve que tomar decisiones. Estaba bien al ritmo que venía, pero mi idea era apurar un poco y yo tuve que decidir que mi cuerpo no estaba en buenas condiciones para hacer un ritmo mejor al que venía. Así que ahí tuve que decidir entre llegar a bien a la meta o correr el riesgo de que iba a tener que parar.

¿Cómo se trabaja la parte mental en esos momentos?

La fortaleza mental es fundamental. Trabajo hace tiempo con una psicóloga deportiva y hemos desarrollado varias estrategias para enfrentar el dolor y la ansiedad que aparecen en los últimos kilómetros.

En la carrera pienso mucho en mi familia, en mi sobrina, en mi marido, en mis seres queridos. También recuerdo todo el proceso que hubo detrás: las madrugadas, el frío, los entrenamientos largos. Eso me ayuda a pensar que no puedo rendirme fácilmente. Siento que represento a muchas personas que han confiado en mí y eso me impulsa a seguir.

Obtuvo lugar 19° en general y fue la mejor sudamericana. ¿Qué significó este resultado?

Significa mucho, porque fue inesperado en cierta medida. Sabía que podía hacer una buena carrera, pero no tenía claro hasta dónde. Hacer 2:36:49 con una preparación relativamente corta me dejó muy conforme.

Antes veía marcas como 2:32 o 2:33 como algo muy lejano. Ahora siento que no es imposible. Con una planificación más larga y específica, creo que puedo acercarme mucho más a esos registros. Esta carrera me dio confianza, porque si bien el Maratón asusta un poco, me sorprendí de mí misma, de la marca. Entonces eso quiere decir que puedo correr mucho más rápido.

¿Qué aprendizajes le deja esta experiencia?

Primero, que debo confiar más en mi trayectoria. Llevo 20 años corriendo y eso construye una base que no desaparece. Segundo, que el maratón exige un trabajo de fuerza muy específico. Hubo un músculo en la pierna derecha, el isquiotibial, que comenzó a molestarme y eso me mostró dónde debo mejorar. Lo más curioso es que la mejor española también llegó a la meta con molestias. Había un video donde se le veía agarrándose el isquiotibial igual que yo, al parecer no era la única, se ríe.

Prefiero que eso haya pasado ahora, porque me permite ajustar detalles antes del próximo desafío. Esta fue una especie de diagnóstico que me deja información muy valiosa.

¿Cómo fue la experiencia en Sevilla y competir en Europa?

Fue mi primera vez en España y me sorprendió mucho. Es una ciudad y la gente era amorosa y tranquila. El hecho de compartir idioma y tener una cultura más cercana hizo más fácil todo.

En lo deportivo, competir en Europa tiene ventajas claras. Vas acompañada de atletas de alto nivel, lo que ayuda a sostener el ritmo y a protegerte del viento. En Sudamérica muchas veces, cuando eres fuerte hay muy pocas carreras donde vas a ser acompañado. Afuera el entorno competitivo te empuja a rendir más.

¿Cómo fue la preparación diaria para este maratón?

Es una rutina de doble jornada: trote en la mañana y fuerza en la tarde, o sesiones largas que demandan mucha recuperación. También, si no estaba con mis alumnos, me quedaba en la casa y pasaba de un lado. Por eso el descanso se vuelve tan importante como el entrenamiento.

También hice cambios importantes en la alimentación junto a mi nutricionista. Aumentamos las cargas energéticas porque el maratón exige mucho combustible. Antes comía menos por costumbre, pero entendí que para rendir en esta distancia hay que nutrirse mejor y perder el miedo a comer más cuando el cuerpo lo necesita.

¿Qué sacrificios implica este nivel de exigencia?

Los sacrificios son principalmente personales. Me gustaría ver más seguido a mi familia en Puerto Montt o Concepción, pero cada viaje implica alterar entrenamientos o recuperación. A veces coincido visitas con competencias para optimizar tiempos, pero no siempre se puede.

También está el tema de la maternidad. Yo sé que hay mujeres que les es muy difícil correr y entrenar un maratón con un bebé. Entonces es un tema que siempre estoy sacando las cuentas y evaluando tiempos. Me interesa ser madre pero ahora no podría, en este momento no podría.

¿Cuáles son los próximos objetivos?

En el corto plazo, el Santiago 21K y una competencia internacional en agosto. Pero el gran objetivo del segundo semestre es correr otro maratón en el extranjero, en una carrera rápida que me permita buscar mi mejor marca personal.

Ahora siento que estoy en una etapa distinta, más madura y consciente de mi potencial. Si logro una preparación completa, sin apuros, creo que puedo dar un salto importante en los 42 kilómetros que con buena dedicación y con todo lo que requiere un maratón para romper el record chileno que pertenece a Erika Olivera desde la década de los 90 con un tiempo de 2:32.

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