Por Carlos González LucayNieto de un legendario dirigente del fútbol: la historia de Izko Alonso, la nueva promesa del automovilismo chileno
Con solo 11 años, el joven piloto se abre paso en las grandes ligas del automovilismo y ya se alista para radicarse en Europa. Su relación con el deporte viene tanto por su lado materno como paterno.

Izko Alonso se abre paso en el mundo del automovilismo. Con apenas 11 años, el menor de tres hermanos (dos mujeres y él) deslumbra en el karting estadounidense e italiano y apuesta por hacer una carrera como la de su máximo ídolo Ayrton Senna.
“Nosotros fuimos a Sao Pablo a ver una carrera. Y ahí fue donde Izko nos pidió ir a la tumba de Ayrton. Le escribió una carta pidiéndole que lo cuide por el resto de las carreras que correría en su vida”, cuenta Catalina Ahumada, madre del joven corredor y diseñadora.
“Me gusta la manera en que manejaba y cómo era fuera de la pista, su manera de pensar”, dice. Mientras su madre agrega: “Ayton siempre ha sido parte de la idiosincrasia familiar, por su recorrido, que al final es el que están haciendo todos los niños hoy en día. Además, era sudamericano y tiene más cercanía que, por ejemplo, un inglés”.
Pero más allá de la leyenda brasileña, la pasión por las tuercas de Izko comienza por la familia, con su tío piloto (Emilio Ahumada) y su abuelo materno, Gonzalo Ahumada, expresidente de la Federación de Automovilsmo. Incluso, su bisbuelo también corrió. Mientras que, por su lado paterno, desciende de un ilustre nombre del fútbol chileno: el vasco Abel Alonso, fallecido expresidente del balompié nacional y de Unión Española.
“Es un orgullo ser nieto de Abel Alonso. Aunque no esté acá, siempre me cuida en todas las carreras”, dice sobre su relación con su fallecido abuelo. De él heredó su amor por Unión Española. “Aunque no me gusta tanto el fútbol, mi equipo favorito es la Unión”, confiesa.

En cuanto a su relación con los motores, a los cuatro años se subió por primera vez a un auto. “Yo siempre digo que aprendió a manejar antes que a leer y escribir”, afirma su madre.
El joven piloto compitió este año en Estados Unidos en el Florida Winter Tour, uno de los campeonatos más exigentes y reconocidos del calendario norteamericano de karting, ubicándose entre los 10 mejores del certamen.
Además, ostenta un palmarés poco habitual incluso para pilotos con mayor recorrido. Es campeón Rok Cup Micro 2024, campeón IAME Tour 2024, campeón Rok Cup Mini 2025, campeón IAME Series 2025 y campeón sudamericano IAME 2025, consolidándose como multicampeón nacional y sudamericano de karting.
A pesar de sus múltiples obligaciones deportivas, el piloto se la arregla para tener una vida más o menos normal. “Se me ha facilitado adaptarme”, comenta. “Cuando esta en Chile, va al colegio lunes, martes y miércoles, porque el jueves y viernes tiene que entrenar en Santiago. Lo bueno es que el colegio nos ha apañado un montón”, agrega Catalina, sobre los viajes que deben realizar desde su casa en Zapallar hasta la capital.
Como familia también se deben repartir los viajes. “A un viaje voy yo, a otro viaje va el papá, que es agrónomo, y nos turnamos los viajes. Acaba de llegar de un mes en Italia, que se fue con el papá, y ahora yo me lo llevo junio y julio”, complementa su madre.
Naturalmente cada viaje significa una inversión importante. “Los costos son una locura y acá en Chile no es mucho el apoyo que hay, por no decir casi nulo. A pesar de eso, estamos recorriendo el camino igual y es bien agotador para él, sobre todo, pero Izko ya este año está viviendo mitad allá y mitad acá”, complementa.
“Ha sido una experiencia increíble ya poder correr allá, ya poder medirse con los mejores del mundo”, dice el pequeño, quien se ha codeado con grandes proyectos como Jack Wolff, hijo de Toto Wolff, director ejecutivo del equipo Mercedes Benz de la Fórmula 1.

“Igual es parecido a estar con los otros niños y los otros papás, no es que sean muy diferentes ellos. Pero bueno, fue divertido estar con ellos. A Toto lo había visto antes, pero nunca a su hijo, ni a su mamá, ni a George Russell, que lo acompaña como una especie coach”, relata.
“Igual no les entendía mucho porque yo hablo un poquito de inglés, pero eran buena onda. Jugamos en el pit. Algunos juegan fútbol, a las carreras con los scooters, porque allá todos los niños andaban en scooters eléctricos o a pie”, relata.
Su futuro, dice, no solo está ligado a la Fórmula Uno. “Puedo llegar allá; es el sueño de todos, pero a veces no se puede. Pero también me gustan los autos, los Endurance, que corren carreras de 24 horas, que son pruebas de resistencia. También me gustan los GT3, los Indy Car...”.
En lo inmediato, los planes son instalarse definitivamente en Europa este año y correr todos los campeonatos en 2027. “Después la ide es pasar a las fórmulas, con un equipo italiano o uno inglés y de ahí ir escalando a la Fórmula 4, Fórmula 3 y Fórmula 2, pero ahí es mucho más difícil”.

Catalina destaca la importancia de una determinación de esta envergadura, a pesar de las complejidades: “Este es un deporte caro, no contamos con auspicios, y por lo mismo es un hito que un piloto chileno de la edad de Izko, que es la edad decisiva, ya haya tomado la decisión de radicarse en Europa y que este año esté repartiendo su tiempo entre Chile e Italia”.
Violín y flauta
Fuera de las tuerca y gracias a su educación en un colegio con pedagogía Waldorf, ha ido desarrollando diversas habilidades. “Se evalúa debido al comportamiento y madurez emocional. De primero medio para arriba hay notas. Tengo clases de violín. No es que toque violín profesionalmente, pero sé y también toco flauta. También nos enseñan a plantar, construir, y eso me ha ayudado mucho”, cuenta.
En los ratos libres, no deja su pasión de lado. “Tengo poquito tiempo, pero sigo entrenando, entreno físico, entreno en el simulador. Por ejemplo, ahora en junio me voy a Europa, y he estado entrenando en el simulador en las pistas donde voy a correr allá”, apunta.
Justamente sobre ese desafío, recalca que compite con niños más grandes. “Yo decidí pasarme antes. Hay niños que se pasan a junior a los 12 o 13, entonces al final voy más adelantado y con más experiencia”.
Eso sí, esto implica esfuerzos adicionales. “Cuidamos mucho su alimentación, horas de descanso y el foco físico, porque al pasar antes a Junior se da ventaja sobre todo en la fuerza. Entonces, todo es el doble. Si los otros entrenan una hora al día, Izko tiene que entrenar dos”, establece su madre.
Catalina cuenta que esto no ha sido fácil, ya que “el auto junior es mucho más grande y cuando empezó a correr quedaba realmente adolorido de los bracitos, porque todavía es muy chico”.
“Tengo que entrenar más para poder andar igual que los de 13 y 14, que tienen más fuerza que yo”, afirma con la ilusión de triunfar en Italia, la élite del karting, desde donde apunta a cumplir sus grandes sueños en el automovilismo.
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