El mentor escénico de Roger Waters detalla su regreso

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Así es la fábrica que alude al disco Animals (1977) y el cerdo volador -con la imagen de Donald Trump- que incluye el cantante en su actual montaje.

Jeremy Lloyd es el hombre detrás de algunas de las escenografías más colosales del último tiempo, como las de U2, The Rolling Stones y Genesis. Desde 2016 está a cargo del tour US+Them de Roger Waters, el mismo que ya tiene entradas casi agotadas para su show de noviembre en el Nacional. Aquí, cuenta a La Tercera cómo es trabajar con la leyenda del rock inglés: "Es muy directo y entiende todo".


La carrera de Jeremy Lloyd, codirector de Wonder Works, es sorprendente. Desde hace 25 años que se ha especializado en diseño de producción de grandes espectáculos alrededor del mundo, con un interés particular en la música en vivo. Colaboró con el influyente diseñador de escenarios Mark Fisher, el hombre detrás de las giras Animals y The Wall, de Pink Floyd; Zoo TV, de U2; Steel Wheels, de The Rolling Stones; y la producción de The Wall en Berlín hecha por Waters, en 1990, entre muchas otras. Junto a Fisher, Lloyd trabajó en el Turn it on again tour de Genesis en 2007, en el 360° world tour de U2 y en el apoteósico The Wall Live que trajo a Roger Waters por tercera vez a Chile hace seis años.

De todos los proyectos en los que ha estado involucrado -incluyendo los Juegos Olímpicos de Londres-, el icónico escenario con forma de garra gigante, creado para la banda de Bono y The Edge en su tour 360°, es el que considera su mayor logro: "Nada de esa escala se había hecho nunca, y no estábamos muy seguros de cómo íbamos a conseguir eso", dice al teléfono desde Inglaterra.

Para aquella gira, que pasó por Santiago en 2011, Lloyd siguió su esquema usual de trabajo: asistió solamente a un par de fechas en Europa para cerciorarse de que todo marchaba a la perfección y luego volvió a casa para continuar con las siguientes propuestas. Sin embargo, para el concierto de la gira Us+Them de Roger Waters, programado para el 14 de noviembre en el Estadio Nacional, debió viajar a comienzos de año a Santiago -así como también a Brasil y Argentina- para supervisar en terreno la labor.

"Desde un comienzo todo está diseñado para que pueda encajar en un estadio y en otros tipos de recintos también. Llevamos este show a muchas partes y hay cientos de estadios, de diversas formas, así que tenemos que idear una propuesta que pueda materializarse en cualquier parte. En Sudamérica hay un reto, porque muchos elementos que necesitamos para trabajar deben conseguirse a nivel local y mucho de la estructura se hace con esos materiales. Todo es diferente en cada ciudad y país, pero este desafío es en realidad parte de lo que hacemos, y de lo que disfrutamos".

Tras el fallecimiento de Mark Fisher, en 2013, el equipo de Waters se acercó a Lloyd para invitarlo a hacerse cargo de los shows de 2016 en México y en el festival Desert Trip, en California y, eventualmente de la actual gira Us+Them, la que tiene una escenografía inspirada en el arte del disco Animals, editado por Pink Floyd en 1977 y basado en Rebelión en la granja, la novela satírica de George Orwell. Para la cubierta de aquella entrega, Storm Thorgerson -creador del arte de la banda desde sus inicios- fotografió a Algie, un cerdo inflable, mientras sobrevolaba la Estación de Energía de Battersea.

Por ello, se hacía necesario incorporar sus instalaciones, señala Lloyd: "Todos estos conceptos llegan de Roger y su director creativo, Sean Evans. Ellos tienen muchas conversaciones respecto a las ideas, y vienen a mí para ver cómo llevarlas a cabo. Para el caso de la estación de de Battersea, se me ocurrió la idea de usar unas chimeneas inflables, para darle escala y, a partir de eso, delinear la forma. Hicimos a Battersea mucho más larga de lo que es, ya que en realidad es cuadrada. Pero incluso así es muy convincente".

Con un talante político y una crítica al capitalismo, el núcleo del clásico Animals consta de tres composiciones, cada una dedicada a un animal, siguiendo la alegoría de Orwell, representando así tres tipos de seres humanos, metáforas que en la era Trump y Brexit siguen sonando potentes: Sheep -las ovejas, el rebaño-; Dogs -los perros, agresivos-; y Pigs -los cerdos, opresores-. Estas últimas canciones son parte central del show: "Es como una gira de grandes éxitos de Pink Floyd, y a eso se le suma el reciente material en solitario de Roger. Hay una gran porción de Animals y ese segmento es bien político", aclara Lloyd.

"Lo interesante es que Animals podría fácilmente haberse escrito este año, y seguiría siendo 100% relevante. En cierta forma, es algo triste, porque nos dice que el mundo parece no haber cambiado mucho políticamente desde entonces. Pones la canción Pigs y podría haberse escrito ahora. Alguna gente, que no esté muy familiarizada con Pink Floyd, podría pensar que las letras se cambiaron para hacerlas más actuales, pero lo cierto es que han tenido relevancia desde 1977. Es algo sorprendente".

No es solo ladrillo en la pared

Entre 1962 y 1966, los fundadores de Floyd, Nick Mason, Roger Waters y Richard Wright, se conocieron en la Escuela de Arquitectura del Regent Street Polytechnic, en Londres. Para el 66, cuando el cuarteto comenzaba a despegar con Syd Barrett al frente, Waters estaba trabajando como arquitecto en la prestigiosa firma Fitzroy Robinson & Partners, labor a la que debió renunciar.

¿Cree que los estudios de arquitectura de Waters hacen más fácil trabajar junto a él?

Muchísimo. La mayoría de la gente con la que trabajamos prefiere ver presentaciones donde se vea el resultado casi como una fotografía real del diseño, pero Roger prefiere ver los dibujos técnicos, o arquitectónicos, revisarlos y leerlos, y sabe qué es lo que ocurre cuando observa una sección o una elevación, lo comprende. Pero la mayoría no entiende exactamente los dibujos ni lo que están observando. Roger es bien directo, entiende todo.

¿Era usted fan de Pink Floyd antes de trabajar con él?

Siempre me gustó. Es bueno trabajar en cualquier show que tenga un buen proyecto, salir con buenos diseños, pero cuando se trata de una banda que te gusta, por supuesto que es algo que se disfruta más. Pink Floyd es una de esas bandas con las que uno sueña hacer algo.

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