Amalá Saint-Pierre
16 AGOSTO
En septiembre se cumplen 80 años de la llegada del Winnipeg. Allí, junto a 2.200 españoles que huían de la Guerra Civil, llegó Roser Bru. Hoy, la conocida pintora apenas lo recuerda. Con 96 años y las secuelas de un infarto cerebrovascular, su memoria se ha ido esfumando. Su nieta menor, Amalá Saint-Pierre, tomó el desafío de reconstruir esos recuerdos y salvarlos del olvido. Ese trabajo, que tomó una década, se transformó en una obra de teatro que se estrenará el próximo mes en el GAM.
Reconstruyendo a Roser Bru, mi abuela
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