Alex Saab: Los secretos del “chacal financiero” de Venezuela que complican a Maduro

El empresario colombiano Alex Saab, presunto testaferro de Nicolás Maduro, será juzgado en EE.UU. por blanqueo de dinero. Foto: Europa Press

Luego de una semana tras las rejas en EE.UU., el empresario colombiano y caja de Pandora del dinero chavista acusa torturas, mientras Caracas lo alza como un mártir de la revolución.




Vestido con el típico traje naranjo de los imputados, con un rostro cansado y alejado del glamour millonario que lo destacó en los últimos años, el empresario colombiano y brazo derecho de la cúpula del chavismo, Alex Saab, compareció el lunes ante un juzgado en Florida, Estados Unidos. En el primer frente a frente con los tribunales tras su extradición desde Cabo Verde, donde permaneció 16 meses detenido, el hombre clave para dar con la lista de secretos del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, escuchó con atención el listado de ocho cargos en su contra, entre ellos lavado de activos. Aunque hasta ahora ha rechazado traicionar al Palacio de Miraflores para lograr un acuerdo judicial que lo beneficie, su estadía en la cárcel sin posibilidad de libertad bajo fianza podría ser la puerta para conocer información del entramado de corrupción venezolana.

Los negocios corren por las venas de Alex Saab. Su padre, tras instalarse en Colombia proveniente de Líbano, se casó con una colombiana de raíces palestinas, con la que estableció una empresa de pantalones y luego importaban toallas. En un país consumido por la lucha contra el narcotráfico y la persecución a Pablo Escobar, Saab, con 24 años, armó su primera empresa, que se vio mermada después de que Aduanas confiscó su cargamento por hallazgo de “cocaína en solución líquida”, lo que le cerró las puertas para volver a ingresar a EE.UU. hasta su extradición, el fin de semana pasado.

Manifestantes con carteles pidiendo la liberación de Alex Saab en un mitin de solidaridad con el empresario colombiano luego de su extradición a Estados Unidos, en Caracas. Foto: Reuters

“Definiría a Alex Saab como el chacal financiero del gobierno de Venezuela. Un empresario que empieza modestamente y que comienza a tener problemas legales en Colombia, siendo investigado por exportaciones ficticias y una supuesta estafa a un banco. Sus amigos lo describen como alguien con una inteligencia superior y muy dedicado a su familia. En un negocio bastante turbio llega a la Comisión Nacional de Administración de Divisas (Cadivi), creado por el gobierno de Venezuela para concederles a los importadores y exportadores dólares más rápido y a una tasa de cambio preferencial. De esta manera, si el exportador recibía US$ 100, al día siguiente lo podía cambiar en el mercado negro por US$ 300, lo que era un gran negocio, porque en los contenedores mandaban chatarra o ropa vieja para tratar de justificar el envío. Saab se involucra en este negocio, pero después Hugo Chávez cierra esta opción, porque está convencido de que están haciendo trampas. Ahí, el empresario colombiano enfrenta varias demandas por embargos, y su primera esposa tiene que empezar a preparar tortas de chocolate para venderlas en Barranquilla”, señala en conversación con La Tercera Gerardo Reyes, periodista colombiano y autor del libro Alex Saab: la verdad sobre el empresario que se hizo multimillonario a la sombra de Nicolás Maduro.

Portada del libro "Alex Saab: la verdad sobre el empresario que se hizo multimillonario a la sombra de Nicolás Maduro", de Gerardo Reyes.

En medio de la debacle económica, la vida del abogado colombiano, que cuenta con nacionalidad otorgada por Venezuela y Antigua y Barbuda, comienza a parecerse a una película después de conocer a la senadora colombiana Piedad Córdoba, por quien el chavismo apuesta que se convertirá en mandataria de Colombia. Así, ella se transforma en la pieza clave que le abre la puerta a Saab para llegar a la interna chavista.

Tras recuperar su fortuna inicial de US$ 30 millones perdidos en Cadivi, Alex Saab retorna a su ciudad natal, pero distinto. Se había divorciado de su primera esposa, Cynthia Certain Ospina, con quien tuvo tres de sus cinco hijos: Shadi Nain, Isham Ali y Jad. Contrajo nupcias con la modelo italiana Camilla Fabri, una unión de la que nació Mariam Rose y Charlotte. Volvió a Barranquilla como un triunfador respaldado por autos de lujo y la adquisición de un jet privado, que le permitía ir y venir a Europa a su antojo.

A diferencia de las figuras del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), la tarea de Alex Nain Saab Morán, de 49 años, era permanecer de incógnito, bordeando en lo misterioso. Una de las escasas, sino la única vez que se le vio en público fue el 28 de noviembre de 2011, cuando Hugo Chávez y Juan Manuel Santos firmaron un acuerdo bilateral, mucho antes de la escalada de tensiones que llevaron a Venezuela y Colombia a romper relaciones diplomáticas, en febrero de 2019.

La iniciativa entre los países vecinos establecía un proyecto para construir viviendas sociales denominada Misión Vivienda. Saab sería el encargado del proyecto por el que recibiría US$ 530 millones. Según el diario El País, el estratega colombiano llegó vestido de traje, con su cabello amarrado y sin parecer intimidado por los reflectores. Tiempo después, el expresidente Santos reveló que en ese momento preguntó a su canciller: “¿Este señor quién es?”.

Camilla Fabri, esposa de Alex Saab, habla con los medios de comunicación en Caracas, el 17 de octubre de 2021. Foto: Reuters

En pleno auge económico respaldado por la revolución bolivariana, Alex Saab logró objetivos clave, como ser el enlace entre Irán y Venezuela para intercambiar petróleo por bencina, llegando a vincularse con el ayatola Ali Jamenei. También trasladó oro a Turquía y ante el bloqueo económico internacional, creó empresas fantasmas para vender medicamentos y alimentos. Justamente, el colombiano era una pieza clave de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), programa con el que el chavismo entrega una canasta básica a los venezolanos para intentar paliar la hiperinflación y escasez de productos de primera necesidad y cuyos contratos recayeron sobre los hombros de Saab.

En 2018, y ante múltiples denuncias por la mala calidad de la leche en polvo recibida en las cajas Clap de las que eran beneficiarios directos los niños -según Oxfam un 30% de los menores de cinco años sufre desnutrición en Venezuela-, se abre una investigación que determinó que los productos mexicanos enviados a Caracas no cumplían con los estándares internacionales y, además, tenían un sobreprecio de 112%, por lo que la empresa pagó una abultada multa ante Naciones Unidas.

“Hay un punto en que los funcionarios venezolanos del alto gobierno, incluyendo al Presidente Maduro y la primera dama, Cilia Flores, se dan cuenta de que Alex Saab es un empresario muy audaz, dispuesto a correr riesgos para burlar las medidas económicas impuestas por Estados Unidos para sancionar a Venezuela. Ellos se dan cuenta de que es un operador muy efectivo y además con el aliciente de que cada negocio en que se va metiendo en nombre de la revolución va dando millones de dólares a su propio bolsillo. Entonces se da una simbiosis de intereses personales y del gobierno. Después del lío por la exportación de alimentos de mala calidad, trata de hacer un negocio de petróleo que fracasó y finalmente le encargan la monetarización de los lingotes de oro de la reserva de Venezuela”, explica Reyes.

Una mujer camina junto a un mural en apoyo a la liberación del empresario Alex Saab, en Caracas, el 9 de septiembre de 2021. Foto: Reuters

Su influencia al interior de las filas chavistas seguía creciendo, a la par de las ganancias que llegaban a sus diversas cuentas instaladas en paraísos fiscales. Pero el comienzo del fin para Saab llegó en junio de 2020. El empresario iba en un avión a Irán, pero cuando sobrevolaba las costas de África se quedó sin combustible, por lo que debió aterrizar de emergencia en Cabo Verde, lugar donde fue detenido.

¿Traición a Maduro?

“Señor Presidente Biden, si ustedes realmente creen en el diálogo que se está llevando a cabo en México, ¿qué pretenden presionando a Cabo Verde con extraditarme? Realmente creen que voy a llegar allá a contar según ustedes ‘secretos’ para derrocar a mi gobierno. Si eso piensan, déjenme decirles que eso no pasará”. Con estas palabras enviadas en una carta, Alex Saab hizo eco de su inmunidad diplomática y puso sobre el tablero una de las últimas medidas de presión del Palacio de Miraflores: la suspensión de la mesa de negociación en México con la oposición venezolana, uno de los pocos focos de esperanza tras años sin avances, sumando así incertidumbre a las elecciones regionales del próximo 21 de noviembre.

A dos meses de su cumpleaños número 50, el colombiano acusa “secuestro y torturas” por parte de Washington, y Caracas lo eleva como un mártir de la revolución. “Estamos indignados, protestando y enfrentando la injusticia. La gasolina que tenemos para enfrentar el bloqueo la ha conseguido Alex Saab, la comida para los sectores populares, las medicinas”, defendió Maduro, que ha encabezado mítines en defensa del colombiano.

Un hombre pasa junto a un grafiti que pide la libertad de Alex Saab, en Caracas, el 23 de febrero de 2021. Foto: AFP

El próximo 1 de noviembre, Saab volverá a presentarse en una corte, lo que será el inicio de un largo proceso judicial. “Antes de ser arrestado, Saab tuvo conversaciones con agentes del FBI y la DEA, hubo reuniones con los fiscales de su caso, él asistió en Bogotá, aunque hubo otras en Bahamas y en Italia, pero después decidió no acogerse a un arreglo por temor a represalias del gobierno venezolano. Me parece más compatible con su carácter que se declare culpable a que insista en un juicio. Entre los secretos que puede entregar aparecen tres aspectos: cómo opera la corrupción en América Latina, los casos del círculo de poder en Venezuela con datos de las inversiones de la familia de Maduro y lo último es la posibilidad de conocer información de los envíos que hablan de equipos militares sofisticados de Irán a Venezuela”, detalla Gerardo Reyes.

La tensión se ha elevado para Maduro en los últimos días debido a que a la llegada de Saab a EE.UU. se suman ahora las inminentes extradiciones a ese país desde España del exjefe de inteligencia de Chávez, Hugo “El Pollo” Carvajal, y de Claudia Díaz, la exenfermera del presidente fallecido en 2013.

“Ha sido una seguidilla de malas noticias para el régimen chavista, porque son tres personas que manejan información muy importante y, a diferente escala, son piezas de un mismo rompecabezas que EE.UU. está intentando armar, piezas cruciales para conocer el entramado de corrupción y negocios chavistas. El proceso de negociación de México buscaba, entre otras cosas, el levantamiento de sanciones y la liberación de Saab, ambas parecen no ser demandas realistas, por lo que no existen incentivos importantes para seguir participando del proceso”, comenta a este diario el analista político venezolano Miguel Velarde.

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