Ruth Bader Ginsburg: De pionera en la Corte Suprema de EE.UU. a ícono pop

La segunda mujer en integrar la máxima Corte de EE.UU. pasó sus últimos años en el estrado presionando a una mayoría conservadora envalentonada. Murió el viernes, a los 87 años.




La jueza Ruth Bader Ginsburg, pionera en la lucha por la igualdad legal de las mujeres y la segunda mujer en la historia en integrar la Corte Suprema, murió el viernes en su casa en Washington, a causa de un cáncer pancreático metástico, a la edad de 87 años. “Nuestra nación ha perdido una jueza de estatura histórica. Nosotros en la Corte Suprema hemos perdido a una querida colega”, dijo el juez John Roberts tras anunciarse la noticia. “Hoy lloramos su muerte, pero tenemos la confianza de que las generaciones futuras recordarán a Ruth Bader Ginsburg como la conocimos: una defensora incansable y firme de la justicia”.

Mientras, el expresidente (Bill) Clinton, que la designó en 1993, aseguró que “la vida de Ruth Bader Ginsburg y sus opiniones destacadas nos acercan a una unión más perfecta. Sus poderosas discrepancias nos recordaron que nos alejamos de la promesa de nuestra Constitución bajo nuestro propio riesgo”.

Elegida por antigüedad para liderar el bloque liberal de la Corte Suprema, la jueza Ginsburg pasó sus últimos años en el estrado oponiéndose a una mayoría conservadora envalentonada en el máximo tribunal, a veces logrando victorias sorpresivas o mitigando derrotas esperadas, arrebatando un voto a los conservadores, incluidos el presidente del Tribunal Supremo John Roberts o a los jueces Anthony Kennedy, Neil Gorsuch o Brett Kavanaugh.

Pero fue un período de frecuentes derrotas para la jurisprudencia liberal lo que dio forma a la jueza Ginsburg, quien asistió a la Facultad de Derecho y comenzó a ejercer durante la ambiciosa era de la Corte Warren (período en el que presidió la corte el liberal Earl Warren, conocido porque en su época se fallaron importantes casos relativos a libertades y derechos civiles). Luego ayudó a encaminar a la Alta Corte en su calidad de abogada de los derechos de la mujer en la década de 1970. En los últimos años demostró con más firmeza sus opiniones disidentes, a veces dando su parecer desde el estrado (práctica que no es tan usual entre los jueces), sobre decisiones que consideraba antitéticas para el progreso social, que creía que la Constitución defiende.

“La genialidad de esta Constitución es que en el transcurso de más de dos siglos, ‘nosotros, el pueblo’, hemos llegado a ser cada vez más y más inclusivos”, dijo en una entrevista de 2014 con The Wall Street Journal. “Así que incluye a las personas cuyos antepasados estuvieron sometidos a servidumbre humana, e incluye a los nativos americanos, que no formaban parte de ‘nosotros, el pueblo’” cuando se ratificó la Carta, agregó.

“Y, por fin en 1920, la mitad de la población, las mujeres”, fueron incorporadas a la política a través de la 19ª Enmienda, recordó entonces.

En los últimos años, su salud se convirtió en una preocupación creciente para sus partidarios, en especial después de la disputada y amarga confirmación del juez Brett Kavanaugh en 2018, que cimentó la mayoría conservadora de la Corte bajo el Presidente (Donald) Trump. A fines de ese año, la jueza Ginsburg se sometió a un procedimiento quirúrgico para extirpar dos tumores cancerosos en su pulmón izquierdo, que fueron descubiertos después de una caída que la dejó con las costillas rotas. Y el año pasado, completó un tratamiento de radiación de tres semanas para un tumor maligno en su páncreas.

Pero más allá de los temas legales, Ginsburg, con su característica delgadez y sus lentes, se convirtió en un fenómeno de la cultura pop en sus últimos años, con blogs y películas que la retratan como una heroína de los derechos de las mujeres y los principios liberales en un momento en que muchos activistas liberales veían esas ideas bajo ataque.

Su rostro apareció en poleras y bolsos, a menudo con el sobrenombre de “Notorious R.B.G.”, una combinación de sus iniciales y la fallecida estrella del rap Notorious B.I.G. Apareció en un documental y en el largometraje de 2018 On the Basis of Sex, que se centró en los inicios de su carrera. Fue celebrada en una ópera cómica que la colocó frente al juez conservador Antonin Scalia, “Scalia / Ginsburg”. Y su nuera, la cantante de ópera Patrice Michaels, escribió una serie de canciones que relatan episodios de su vida.

También desarrolló especialidades en áreas mucho más allá de las libertades civiles. Por ejemplo, la jueza Ginsburg fue la defensora más agresiva de los derechos de autor, un interés que dijo había adoptado de su hija, Jane, experta en propiedad intelectual en la Facultad de Derecho de la U. de Columbia.

A veces, la jueza Ginsburg estrechó la separación ideológica con el juez conservador Scalia, un compañero aficionado a la ópera con quien desarrolló una sorprendente amistad, a pesar de sus pronunciadas diferencias ideológicas que datan de sus años juntos en un tribunal inferior. Los dos se convirtieron en defensores incondicionales del derecho que da la Sexta Enmienda de que un acusado penal pueda confrontar a sus acusadores y del poder de los jurados estatales para imponer daños punitivos a quienes cometan crímenes.

Al igual que otros jueces estadounidenses, Ginsburg creó una familia extensa de colaboradores a través de los abogados asistentes que seleccionó, conocidos como clerk. Cuando alguno de ellos tenía hijos, aunque no siguieran trabajando con ella, normalmente les enviaba poleras de tamaño infantil para darle la bienvenida a su nuevo nieto “grandclerk”.

El exabogado asistente Goodwin Liu, que ahora es juez de la Corte Suprema de California, dijo que el fallecimiento de su mentora lo dejó devastado. “Su perspicacia, gracia y decencia fundamental brillaron en todo lo que hizo”, dijo el juez Liu. “Su pionera carrera es una inspiración para personas de todos los orígenes, en todo el país y en todo el mundo”.

La también exabogada asistente Elizabeth Magill recordó la idiosincrasia de la jueza, “su estilo de conversación dubitativo, su apetito de pájaro, su humor seco y su sorprendente amor por Gilbert & Sullivan (libretista y compositor de óperas en la época victoriana)”. Ginsburg era una noctámbula, y Magill, ahora profesora de Derecho y una alta autoridad de la Universidad de Virginia, dijo que una vez se quedó despierta después de las 3.30 a.m. editando una opinión con ella.

Nacida de inmigrantes judíos en Brooklyn en Nueva York en 1933, Ruth Bader asistió a la Universidad de Cornell, donde estudió Literatura con el novelista Vladimir Nabokov y conoció a su futuro esposo, Martin Ginsburg. Ella lo acompañó a Fort Sill, Oklahoma, para su servicio en el Ejército, y luego a la Facultad de Derecho de Harvard, donde fue una de nueve mujeres en una clase de unas 500 personas. Cuando su esposo aceptó un trabajo en Nueva York, se trasladó a la Escuela de Derecho de Columbia para completar su título.

El juez Felix Frankfurter la rechazó como su abogada asistente, según ella, por su género. Ginsburg fue abogada asistente para un juez de corte de distrito y luego se convirtió en profesora de Derecho, primero en la Universidad de Rutgers y luego en Columbia. Fundó el proyecto de derecho de las mujeres en la Unión Estadounidense de Libertades Civiles y comenzó a desarrollar casos de prueba para desafiar las leyes relativas a la discriminación de sexo, adoptando una progresiva estrategia de Thurgood Marshall (abogado defensor de los derechos) para combatir la segregación racial.

Para terminar con los estereotipos, a menudo se enfocaba en leyes que desfavorecían a los hombres o parejas casadas, por ejemplo, como medidas que hacían que participar en un jurado fuera obligatorio para los hombres, pero no para las mujeres, o que se impusiera una edad mayor para beber a los hombres. Usando esa estrategia, argumentó seis casos ante la Corte Suprema, ganando cinco.

En 1980, el Presidente (Jimmy) Carter la nombró miembro del Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos para el circuito del Distrito de Columbia. En 1993, el Presidente (Bill) Clinton ayudó a mitigar un predominio conservador en la Corte Suprema al seleccionar a la jueza Ginsburg para suceder al juez Byron White, que había sido designado por (John F.) Kennedy y que se había movido hacia la derecha durante su mandato.

La jueza Ginsburg no fue la primera mujer en el tribunal superior; fue precedida por la jueza Sandra Day O’Connor, nombrada por Reagan en 1981. Pero fue la primera que se identificó tan estrechamente con el movimiento por las mujeres. Las opiniones de las que estaba más orgullosa reivindicaban los derechos de la mujer.

En 1996, fue la jueza que redactó el voto de mayoría que tuvo la única disidencia del juez Scalia-que obligó al Instituto Militar público de Virginia a admitir mujeres. En 2007, al estar en desacuerdo con un fallo que limitaba drásticamente la capacidad de demandar a los empleadores por discriminación sexual, pidió al Congreso que corrigiera el voto de mayoría enmendando la ley, lo que se hizo posteriormente en el Acta de Pago Justo (conocida como Acta Lilly Ledbetter de 2009).

“Sigo siendo una feminista ferviente y trato de llamar la atención de la gente sobre los prejuicios a veces inconscientes o la irreflexión” sobre los estereotipos de género, dijo al WSJ en 2014.

La franqueza de la jueza Ginsburg a veces la metió en problemas. En 2016, llamó al entonces candidato Donald Trump un “farsante” y le dijo a The New York Times: “No puedo imaginar cómo sería el país con Donald Trump como nuestro Presidente”. Más tarde emitió un comunicado calificando esa declaración de “mal aconsejada”.

La jueza Ginsburg sufrió varios problemas de salud durante su mandato, incluidos dos episodios de cáncer y la pérdida de su esposo en 2010. Pero se resistió a los pedidos de jubilación para que el Presidente (Barack) Obama pudiera nombrar un sucesor de ideas afines, presumiblemente más joven.

Como la jueza liberal con mayor antigüedad, ella moldeó, sino todas las decisiones, al menos las disidentes.

“El disenso busca hacer evidente el error en el que ha caído el tribunal”, dijo al Journal en 2014. “Todo el sentido del disenso es que, con el tiempo, el disenso se convertirá en la doctrina prevaleciente. Y eso ha sucedido a lo largo de la historia de esta corte”.

Se inicia el debate por su sucesión

Tal como se esperaba, el Presidente Donald Trump dijo que entregaría su nominación al puesto que dejó Ruth Bader Ginsburg la próxima semana y que lo “más probable” es que fuera una mujer. El mandatario había ya presionado para que el Senado apruebe rápidamente su nominación. En ese sentido, el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, sostuvo el viernes que buscaría confirmar a cualquier candidato a la Corte Suprema que Trump presentara, pero no dijo si lo haría antes del día de las elecciones de noviembre. Los republicanos gozan de una mayoría en el Senado de 53 sobre 47, por lo que en esta legislatura el candidato de Trump sería aprobado sin problemas.

Entre los principales candidatos a suceder a Ginsburg se encuentra la jueza Amy Coney Barrett, de 48 años, nominada por Trump en 2017 a la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito (división geográfica que tienen las cortes de Apelaciones de EE.UU.). Según NBC News y The Wall Street Journal, está en el primer lugar del listado. También está el juez Thomas Hardiman, integrante del Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito. Además, aparece Barbara Lagoa, de 52 años, que se desempeña en la Corte de Apelaciones del Circuito 11 y la jueza Allison Rushin, de la Corte de Apelaciones del Cuarto Circuito.

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