A un mes del aluvión, gobierno estima que reconstrucción de San Alfonso tomaría dos años

Daños tras deslizamientos de tierras en el sector de San Alfonso. Foto: Agencia Uno

Son 197 las viviendas siniestradas en la localidad ubicada en el Cajón del Maipo. Con el apoyo de maquinaria ya concluyó la primera fase de remoción de lodo y escombros. Y mientras se asignan los subsidios de emergencia, se proyecta la etapa de edificación de las viviendas. Pero no todas mantendrán su ubicación original. Algunos terrenos, dicen desde el Minvu, serán descartados por el riesgo de que la emergencia pueda repetirse.




Tres semanas han transcurrido desde el aluvión que afectó a la comuna de San José de Maipo. Fue el sábado 30 de enero, tras las intensas lluvias que amenazaron, incluso, un corte total de agua en la Región Metropolitana. Ese día, la zona precordillerana sufrió una embestida de rocas, troncos y barro, con una fuerza que sepultó todo lo que encontró a su paso.

De acuerdo al catastro elaborado por la Subsecretaría de Servicios Sociales del Ministerio de Desarrollo Social (Mindeso), son 197 los hogares que resultaron afectados a causa de la emergencia. De esos, 35 fueron declarados como completamente destruidos y otros 51 terminaron seriamente dañados. El resto sufrió diversos deterioros. Y el balance también acotó la cifra más compleja: 599 personas damnificadas.

“Nos hemos dedicado por completo a intentar limpiar el barro que está en las casas. Al principio vinieron amigos y voluntarios, pero ya con los días terminamos quedándonos nosotros no más. Es duro, mi tío no deja de trabajar en las casas, porque no soporta ver la destrucción que quedó”, cuenta Verónica Olivos, parte de las familias cuyas viviendas fueron sepultadas.

En el terreno donde vive existían cuatro casas y una en construcción, pero el alud enterró casi todo, dejándolos prácticamente con lo puesto. “Y nos han ayudado bastante poco, aunque el Ejército nos ha apoyado en limpiar”, sostiene la residente, que vive al final de la Calle O’Higgins, en la localidad de San Alfonso, una de las más afectadas.

Patricio Olivos, tío de Verónica, sentado en el techo de su casa, que quedó sepultada por el barro. Foto: Luis Sevilla.

El escenario es complejo. Un 39% de los hogares afectados por la emergencia está integrado por adultos mayores, en un 42% de ellos viven niños y en un 15% habitan personas con algún tipo de discapacidad. Además, para 49 familias la destrucción de sus viviendas representó también la pérdida de la fuente laboral. “Esto nos permite ahora llegar en tiempo y urgencia con la ayuda que requieren las familias, articulando el apoyo estatal en torno a las características particulares de cada hogar”, dice Sebastián Villarreal, subsecretario de Servicios Sociales del Ministerio de Desarrollo Social y Familia.

Desde la Intendencia Metropolitana se están gestionando ayudas. “A través del Minvu entregamos un bono para materiales (…) y también daremos un bono de enseres que se depositará a las cuentas RUT de los jefes familiares y será de libre gasto”, comenta el intendente Felipe Guevara.

El tráfico vehicular es otro problema. Con el desastre natural, las rutas de San José de Maipo se vieron seriamente afectadas, aunque ya han recuperado parte de su conectividad. El ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno, adelanta los trabajos que se realizarán: “Primero, recuperaremos el puente El Ingenio, que hoy está con una restricción de hasta dos toneladas. Ahí vamos a colocar un puente mecano que permitirá un mejor tráfico. Además, procederemos a la verificación de daños de puentes y socavones que se han producido, pues en total hemos observado 14 lugares afectados”.

Guevara detalla que para despejar la zona “se ha movido una cantidad enorme de maquinaria, 45 en total. Ya acabamos esa primera fase de limpieza y ahora comenzamos con el espacio privado”, añade Guevara. “Lo que queda es el despeje. Los canales de regadío colapsaron y hay que rehacerlos. Algunos tienen rocas enormes, por lo que desde este martes el Ejército comienza a trabajar en el despeje de esos canales, que riegan muchas hectáreas agrícolas”.

Este fin de semana, además, se espera que el MOP revise el estado del puente San Alfonso, afectado por el aluvión y en desuso momentáneo para prevenir algún accidente.

Desde el Minvu, además, aseguran que el pasado 12 de febrero se asignaron las primeras cuatro Tarjetas de Banco de Materiales, mientras que el jueves se entregaron nueve más. Dentro de las próximas dos semanas se asignarán todas las restantes asociadas a daños leves y moderados. “La Tarjeta Banco de Materiales del Minvu es una herramienta para ser utilizada en el corto plazo, que aporta entre un millón y un millón 600 mil pesos a cada familia, según los daños de la vivienda, de forma que vayan a una ferretería de las que están registradas en la página del ministerio”, cuenta el ministro de Vivienda y Urbanismo, Felipe Ward.

“Adicionalmente, entregamos 12 subsidios para los casos en que los daños son graves o no reparables, totalizando 88 las familias que recibirán ayuda”, añade el jefe ministerial.

Así lucía San Alfonso tras el aluvión que lo afectó a finales de enero. Foto: Luis Sevilla

Desde la cartera aseguran que el listado de los beneficiarios se irá dando a conocer a la municipalidad y a la gobernación, en la medida en que se asignen. Y pese a la celeridad del proceso, no será sencillo. Con todos los trabajos que se deben realizar, se estima que el proceso de reconstrucción de viviendas concluya en 2023. Quienes más deberán esperar son las familias con viviendas con daño mayor, que requieren asistencia técnica para construir una nueva vivienda.

Pero no todas se mantendrán en su ubicación original. Algunos terrenos, dicen desde el Minvu, serán descartados por el riesgo de aluvión, mientras que otros podrán ser factibilizados con obras de mitigación, siendo el Ministerio del Interior y Seguridad Pública el que se encargue de entregar una solución temporal a las familias, ya sea con viviendas de emergencia, bonos de arriendo o de acogida. En total, serán 342 millones de pesos los destinados a toda la reparación.

La familia Olivos, como el resto de los afectados, espera impaciente por la ayuda. San José de Maipo por ahora se levanta lentamente, aunque su gente asegura que no dejará de luchar. “No sé cómo lo haremos, pero vamos a salir adelante”, confía Verónica.

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