Dialogar con la derecha en medio de esta crisis: Cómo el virus le cambió la cancha al Frente Amplio

Ayer la mesa nacional del bloque pidió a los jefes de los partidos de Chile Vamos una reunión para debatir medidas sanitarias y ecónomicas en el marco de un "diálogo político y social". ¿Una tregua después de los meses que siguieron al 18 de octubre? No exactamente: en el FA sinceran que en vez de seguir planteando propuestas y acciones por separado que resultan inocuas frente a un Estado con amplias atribuciones, es más efectivo sentarse con sus adversarios.




Esto lo discutieron en la sesión por videoconferencia de la mesa nacional del sábado 4, el último fin de semana, que usualmente continúa en sus chats por celular. Además de las presidentas y presidentes de los cuatro partidos (Comunes, Convergencia Social, Revolución Democrática y Liberal), en el proceso también participó la ex candidata presidencial Beatriz Sánchez, que integra dicha plana mayor. De ahí salió la decisión de enviarle ayer una carta -que acompañaron con mensajes de Whatsapp- a sus contrapartes, sus adversarios, de la UDI y RN: “Solicitamos a ustedes una reunión para analizar el estado de la crisis desatada por la pandemia mundial del COVID-19 en nuestro país, y buscar soluciones sanitarias, económicas y laborales para enfrentarla, en beneficio de la gran mayoría de la población”.

El texto remarca la necesidad de un “esfuerzo colectivo urgente” y de “trabajar en la producción de un diálogo político y social” que apunte a reforzar “la política sanitaria y la garantía de la estabilidad económica de todas las familias chilenas mediante la creación de una renta básica de emergencia y el aseguramiento de servicios básicos mínimos”. Y hace presente que la crisis derivada de la propagación del COVID-19 “exige un accionar decidido del Estado por la salvaguarda de empleos, mipymes y pymes”.

La carta también fue despachada a los mandamases de los otros partidos, a la CUT, a organizaciones gremiales (Conupia, Unapyme, Asech, Conapyme y Multigremial), a los Trabajadores a Honorarios del Estado (UNTHE), y a la Coordinadora No Más AFP. En la plana mayor del FA cuentan que en Chile Vamos acusaron recibo y aunque aún no han concordado fecha para este tele encuentro que habría sido dudoso en aquellos lejanos tiempos de reuniones presenciales, esperan que ocurra esta semana. Algunas versiones agregan que la decisión no pasó por mayores contratiempos.

Así, la pandemia que anota ya 5.116 casos oficiales y 43 fallecidos podría reunir pronto a dos bandos antagónicos que no han desaprovechado ocasión para enfrentarse, con el único precedente del acuerdo del 15 de noviembre de 2019 que dio origen al proceso constituyente. Con este último pospuesto al menos hasta octubre, con las calles a medio vaciar, y con nulo espacio para retomar el hambre de acusaciones constitucionales o interpelaciones por culpa del COVID-19 (la que tenían preparada contra el ministro del Interior la pusieron en el freezer hace menos de un mes), el Frente Amplio enfrenta así lo que queda de este incierto año en un territorio ignoto.

Uno que no estaba en sus planes, que en los hechos opacó sus prioridades y les ha llevado a replanteárselas o plantearse otras, aunque para algunos de sus dirigentes son matices y para otros son las mismas urgencias durante el estallido social, pero con otra expresión. Y una de cuyas primeras expresiones es esta petición a la derecha para que se sienten a conversar.

Parte de las razones detrás de la mentada carta abarcan este cambio de cancha. Durante marzo, ya sin manifestaciones ni protestas, parlamentarios y partidos del sector han tratado de mantener presencia -mas no influencia- ante las controversias de la crisis. Algunos han ido planteando propuestas que buscan ir en ayuda de trabajadores a honorarios y otros segmentos flagelados por el cese de actividades y despidos, así como pedir más medidas sanitarias, y también han protestado ante acciones como el dictamen de la Dirección del Trabajo que permitió a varias empresas dejar de pagar sueldos.

Algunos diputados citan varios ejemplos más e indican que eso muestra que el sector no está dormido ni silente. Pero en la plana mayor del FA y entre sus dirigentes también sinceran que eso sirve de poco si el nuevo norte del bloque es priorizar medidas que eviten un descalabro social a consecuencia de la debacle económica, porque mayores y más enérgicas medidas económicas -como la renta básica de emergencia- dependen del Estado. Del mismo gobierno con el que estaban enfrentados, pero que tiene el monopolio absoluto en iniciativas legales de gasto fiscal.

Algo ya había dicho esta semana el diputado Gabriel Boric (Convergencia Social) ante lo poco eficaz de proponer ideas. "Un error que se ha cometido es el exceso de iniciativas individuales y tener poca capacidad de coordinación, no sólo con el gobierno, sino con la sociedad en el momento que estamos viviendo”, dijo en La Tercera, donde admitió que si no hay una articulación más amplia “es difícil incidir”.

En la mesa nacional del FA algunos creen que el objetivo es mantener puentes colgantes con algunos sectores de derecha que consideran “más dialogantes” y más proclives a que el Estado aumente su gasto -algunos piden que se aumente la deuda pública- en pos de los más perjudicados por esta crisis. Y que así, hipotéticamente, se genere presión sobre el gobierno.

Una voz agrega que no están las circunstancias para que cada partido o sector se siga mirando a sí mismo, y que es momento de “construir”.

Ruiz y la “salvación nacional”

“El cambio de tablero para el FA es bastante cierto, agudo y radical”, sostiene -desde otra óptica, como es costumbre- el sociólogo Carlos Ruiz, académico de la Universidad de Chile, presidente Fundación Nodo XXI y otrora ideólogo del FA. Cree que la pandemia “hace imposible sostener la agenda previa a estas situaciones", aunque “con esto no valido que muchos sectores de derecha quieran poner en riesgo los acuerdos del proceso constituyente".

Hace ver que esto “no es desfigurar, sino posponer” las prioridades que tenía el bloque, porque “en este momento, lo que hay es un enfrentamiento, una lucha por la vida, estamos enfrentados a algo que como especia humana desconocemos y hay que subordinar la política, las agendas y no dudo que cualquier mezquindad será duramente condenada por la población”.

Para Ruiz el FA “debería ser capaz de encabezar una política de salvación nacional” en esta nueva lógica de diálogo, pero “primero tiene que unificarse como un solo cuerpo ante esta crisis, con unidad de discurso. Y centrarse exclusivamente en un accionar de emergencia donde no caben dispersiones de ningún tipo en otros horizontes de acumulación, incluso de transformación mayor”. Pero en ningún caso, dice, echarle cal al proceso constituyente, aunque haya que postergarlo.

Los matices y advertencias

Pero mientras se desenrolla este proceso, en el FA hay matices de visiones sobre si estas nuevas prioridades se superponen, postergar o conviven con las que tenían durante el estallido social. Gael Yeomans, diputada y presidente de Convergencia Social, no cree que el virus implique cambiar totalmente de cancha. “La agenda de fiscalización se hace más prioritaria en casos como el dictamen de la DT, y por eso en la comisión de Trabajo pedimos la renuncia de la directora. Estas acciones deben seguir, porque están pasando cosas que dejan desprotegida a la población”, cuenta, precisando que este frente -si bien ya no tiene al tope de lista acusaciones-, “tiene por principal preocupación que las autoridades velen por proteger a la población”.

¿Y la nueva constitución? Yeomans sostiene que “creemos que lo pasa tiene todo el vínculo con el debate constituyente porque refleja un estado de desprotección, en una salud pública muy mermada, en el modelo de pensiones. Está muy relacionado con el modelo económico y por eso se requieren cambios profundos”. También piensa que con la derecha “las diferencias de mantienen, pero debemos llegar a puntos comunes, tenemos responsabilidades y llegar a entendimientos para medidas que vayan en favor de la población”.

Su par Catalina Pérez (RD) hace ver que “nunca hemos tenido problemas en cruzar fronteras cuando ha sido necesario; el 15 de noviembre fuimos capaces de articular un acuerdo con el oficialismo y la oposición, pero al mismo tiempo no dudamos en acusar a un ministro de Estado cuando vulneraba los derechos de las personas”. Explica que el FA “nunca duda de sus convicciones opositoras decididas, pero ha entendido también que debe construir acuerdos y mayorías; nunca hemos tenido vocación testimonial y no la vamos a tener ahora".

Por las dudas, subraya que “no hemos abandonado el proceso constituyente y no lo vamos a hacer nunca tampoco la defensa de los derechos humanos”.

Luis Felipe Ramos (presidente del PL) recalca que “nos encontramos ante una situación extraordinaria donde todos los actores políticos buscamos lo mismo”, y hace ver que en ese mapa, la demanda del FA se centra en “las urgencias de las medidas, porque da la impresión que el gobierno va atrasado con las medidas económica. También queremos que sean más profundas". Sobre las otras prioridades, dice que “la nueva constitución y las eventuales responsabilidades políticas quedan en segundo plano, pero no quiere decir que las hayamos desestimado”.

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