Ignacio Cruz (RD), presidente de la federación U. Los Andes: “Tenemos la misión de cerrar bocas como nuevo proyecto que somos"

Cruz

El 2 de diciembre, en plena crisis y luego de una campaña dura contra el gremialismo, el militante de RD logró asumir la federación de estudiantes. Un escenario para muchos impensado. "El Frente Amplio no puede encerrarse en la política parlamentaria, que la gente no sigue”, dice.


Ignacio Cruz tiene 22 años y es estudiante de quinto año de Medicina de la Universidad de Los Andes. Militante de Revolución Democrática, fue parte de la campaña de los diputados Giorgio Jackson y Natalia Castillo en 2017. A mediados del año pasado formó, junto con otros estudiantes de esa casa de estudios, Renovación Universitaria. Se trata de alumnos independientes que decidieron apostar por algo más transversal a los movimientos de derecha que eran fuertes dentro de la Los Andes.

El 2 de diciembre, en plena crisis y luego de una campaña dura contra el gremialismo cuyos miembros -según acusa- los tildaron de "comunistas" y de querer "acabar con la universidad", lograron asumir la federación de estudiantes. Un escenario para muchos impensado por el entorno y el tipo de estudiantes que ahí predomina. Hoy el desafío es mayor de cara al 2020. En esta entrevista, Cruz evalúa el rol del Frente Amplio y del movimiento estudiantil. También explica cuáles son los objetivos para el plebiscito del 26 de abril dentro de la universidad.

¿Por qué en la U. de Los Andes se dieron las condiciones para hacer elecciones de federación, post estallido social, si en la mayoría de las universidades no fue así?

En nuestra universidad ya estábamos en campaña antes de que fuera el estallido social. Al principio, se pensó en seguirlas, después se postergó pero la universidad en todo ámbito decidió tratar de continuar con sus actividades lo más normal posible, no solo en las elecciones sino también en el año académico.

La federación de ULA siempre ha estado en manos de la derecha o la centro derecha. ¿El estallido social logró que ustedes se instalaran ahí?

Existían dos lecturas. Había quienes pensaban que el estallido social nos benefició pero también había algunos que creían que nos podía perjudicar. En la universidad había bastante campaña del terror hacia nosotros, cuando incluso muchos de nuestro equipo son independientes. Nos decían que éramos comunistas, mucho boca a boca, decían que veníamos a acabar con la Universidad de Los Andes. Tuvimos que trabajarlo porque la campaña del terror fue difícil.

¿Cómo ha sido estar en la federación de una universidad que en su mayoría no milita sus ideas políticas?

Llevamos poco como federación, pero al menos como nos hemos desenvuelto dentro de la universidad aún nos falta por explorar. El estallido social ha sido una instancia para abrir los ojos de la universidad, de la representación estudiantil y más espacios. Tengo una mirada positiva de lo que se viene en el trabajo con la universidad, nuestro equipo tiene gente diversa y esperamos trabajar para fomentar el diálogo, que es lo más importante del 2020.

A días que comience marzo, ¿tienen planes como federación para enfrentarlo entendiendo el contexto político que se vive?

La vuelta a clases es el 11 de marzo y el 16 para lo alumnos nuevos. Nosotros ya estamos planeando en lo que se viene para las movilizaciones del 8M, especialmente nuestras compañeras están trabajando en eso. Después, viene el trabajo del ingreso de nuevos estudiantes. Sabemos que marzo se viene complicado pero nos interesa recibir a los nuevos compañeros y compañeras. Y luego, la pega de cara al plebiscito del 26 de abril y ahí queremos tomar un rol activo, llamar a la gente a participar y para que el 26 de abril vayan a votar la mayoría de nuestras compañeros y compañeras.

¿Van a adoptar alguna posición política para el plebiscito?

Como federación, por el momento, no. Yo tengo mi postura y no tengo problema en decirla. Lo que sí está claro es que tendremos un rol activo y bastante informativo. Lo que más nos interesa es hacer una campaña buena porque sabemos que hay una postura que se favorece mucho con las campañas del terror, entonces tenemos que dejar la desinformación y trabajar con argumentos y en un debate sano. Las posiciones tan polarizadas, que se sienten mucho en nuestra universidad, debemos hacer que dialoguen para poder sacar algo en limpio.

¿Cómo defines el desafío que se viene para tu federación?

Desafiante. Entramos con muchos prejuicios. Debemos demostrar que independiente de nuestra militancia podemos hacer una pega buena este año. En ese sentido, tenemos la misión de cerrar bocas como nuevo proyecto que somos.

Como militante de Revolución Democrática, ¿cómo evalúas el rol que ha tenido el Frente Amplio desde el 18 de octubre hasta la fecha?

El 18 de octubre nos tomó por sorpresa a todos y todas. Eso trajo al Frente Amplio desafíos que antes no había tenido y eso ha llevado a tomar decisiones, algunas que no se han podido tomar de la manera más eficiente. Creo que el Frente Amplio ha tenido decisiones que no han sido las mejores, han cometido errores, pero en el balance general de su rol yo lo encuentro positivo. Creo que hay que seguir trabajando en la unidad desde dentro.

¿Cuáles han sido esos errores?

Lo de la Ley Anti Saqueos fue un error, una falta de comunicación. Ha faltado unidad en ciertos momentos pero eso es parte de cómo el estallido social ha tensionado todos los espacios institucionales, no solo en el Frente Amplio.

¿Crees que la división del Frente Amplio por el acuerdo del 15 de noviembre es positivo o negativo para el conglomerado?

Viéndolo desde Revolución Democrática, creo que fue un momento difícil, crítico. Comparto lo que hizo mi partido de sentarse a dialogar cuando muchas personas necesitaban que el Congreso se pusiera las pilas. Lo que se discutió ese día fue más grande que los conglomerados y los partidos. Cuando uno está militando tiene que entender que más allá de trabajar para el partido tiene que trabajar para la gente, lo que se hizo ese día fue priorizar eso. Falta maduración y cohesión dentro del Frente Amplio pero se va a ir trabajando más adelante.

¿Cuál crees que es el principal desafío del Frente Amplio hoy en día?

Trabajar en las calles, en el territorio. No encerrarse en la política parlamentaria, que ya sabemos que la gente no sigue. Se debe estar en conjunto con los movimientos sociales, con las personas y no tener a la ciudadanía como un operador político sino que ponerse a disposición de ella. Llamar a participar a la gente que no ha participado, ese es el desafío más importante.

¿Crees que, de alguna manera, el conglomerado abandonó a las bases universitarias una vez que se instaló en el Congreso?

No lo tomo como abandono. Es difícil ser un partido que pasa de tener un diputado en el Congreso a más de 8. Creo que estamos en una fase de empalme de tener el trabajo paralelo entre los movimientos sociales y el trabajo parlamentario.

¿Cómo evalúas el rol de los universitarios en esta crisis? ¿Crees que han estado en una "segunda línea"?

El movimiento estudiantil ha estado en un segundo plano durante el estallido social pero considero que es positivo. Siempre eran los secundarios o universitarios a los que uno veía movilizados en las calles pero creo que es lindo lo que se vio en el 18 de octubre, algo más transversal. Yo prefiero ver a toda la ciudadanía movilizada que solo a un grupo estudiantil. Me gusta ver que otros grupos sean los que llevan la batuta. No considero que sea negativo que los universitarios estén en un segundo plano pero debemos seguir trabajando sobre eso. No por eso dejaremos de trabajar.

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