Juliana Hernández, la hija del candidato presidencial colombiano que tras 17 años desaparecida será declarada oficialmente muerta

El candidato presidencial colombiano, Rodolfo Hernández. Foto: Reuters

A días de la segunda vuelta, la familia de Rodolfo Hernández iniciará hoy el proceso para que la estudiante sea declarada muerta presunta por desaparecimiento. Sus cercanos culpan del secuestro al ELN, guerrilla que niega su participación en el hecho.


A solo días del balotaje presidencial en Colombia, una de las preguntas que más dieron vueltas en los debates de primera vuelta fue si, en su eventual gobierno, iniciaría un proceso de diálogos para la paz con el grupo guerrillero del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Y a Roberto Hernández, como a ningún otro candidato, se le asomaban lágrimas al ser consultado.

El año 2004, cuando Juliana Hernández tenía 23, desapareció sin dejar rastro aparente. Según la familia, la hija del ahora candidato fue secuestrada por el ELN, quienes habrían pedido un rescate. La guerrilla, sin embargo, asegura no tener relación alguna con el hecho. Hoy, 17 años después, la estudiante de Derecho en la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga será declarada muerta presunta por desaparecimiento de forma legal.

La vida de Juliana

Corría la década del 70 cuando, pese a los intentos por concebir un hijo o hija, Rodolfo Hernández y su esposa, Socorro Oliveros, no lo lograban. Intermediados por el deseo de una nieta por parte de Cecilia Suárez de Hernández, la madre del ahora candidato, la pareja decidió entrar al proceso de adopción de una niña, afirmó la revista Semana.

Conocido es el profundo apego por la religión por parte del “ingeniero” Hernández, por lo que el lugar elegido por Oliveros para iniciar el trámite fue un orfanato dirigido por religiosas católicas en Bucaramanga, misma ciudad de la que luego el candidato presidencial sería alcalde entre 2016 y 2019.

Registro fotográfico de Juliana Hernández, la única hija del candidato presidencial colombiano Rodolfo Hernández. Foto: Archivo familiar

Tras aprobar las exigencias previas, Juliana se integró a la familia Hernández Oliveros, mismo destino que tuvo Mauricio, quien también fue adoptado por la pareja tras experimentar la paternidad. La religiosidad de ambos les indicó el camino a seguir, porque cuando el niño se aferró del dedo de la mujer y no la soltó en todo el recorrido, los padres vieron un mensaje divino que no podían ignorar, aseguró Semana.

Poco después y ante todo pronóstico, el núcleo familiar creció aún más cuando Oliveros quedó embarazada, pese a que creían no poder tener hijos biológicos. Así, Luis Carlos y Rodolfo José llegaron a cerrar el círculo.

Una vez graduada de su enseñanza escolar, Juliana se independizó pronto. Hernández es un hombre de dinero. Su fortuna la amasó a través del rubro de la construcción, por lo que no es raro que, en una tradición que repitió con todos sus hijos, le entregó a su única hija un departamento propio para que buscara su camino.

Ubicado en el barrio Sotomayor, en el privilegiado sector oriente de Bucaramanga, la hija del “ingeniero” vivía a pocas cuadras de su padre. Hasta el día de ayer, el departamento aún estaba a nombre de Juliana. La familia se empeñó en mantener al día el pago de impuestos e incluso le guardaba una silla que siempre estaba vacía, de forma literal y simbólica, dentro del directorio de la empresa de Hernández.

Cuando la joven cursaba su quinto semestre de la carrera de Derecho en la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga ocurrió la desgracia. Una de las versiones apunta a que, aprovechando la realización de festivales en Ocaña, municipio ubicado al norte de Santander, Juliana y sus compañeras arrendaron una cabaña.

Según testigos de la época, un grupo de hombres -que no han sido individualizados hasta el día de hoy- entró al lugar y raptó a la estudiante de Derecho. Se habrían enterado de que era la hija del adinerado constructor de Santander, Rodolfo Hernández. Medios locales aseguran que quienes entraron eran delincuentes comunes que también se llevaron a otra compañera de Juliana, pero al no tener una familia que pudiera financiar su rescate, fue liberada por sus captores.

Juliana Hernández junto a su padre y hermanos. Foto: Archivo familiar

En aquel momento, en 2004, Hernández inició su cruzada para recuperar a su hija. Por muchos años creyó que habían sido las Farc quienes habían secuestrado a la joven, experiencia conocida por el “ingeniero”, pues su padre, Luis Hernández, estuvo secuestrado por los guerrilleros durante 135 días.

Sin embargo, las llamadas que recibía exigiendo millonarios montos para devolver a Juliana no tenían un emisario declarado. Su experiencia previa lo motivó a no aceptar pagar por el rescate, decisión que mantiene hasta el día de hoy.

“Pagan, yo tengo tres hijos más, lo cogen a él y luego cogen al otro, y luego cogen al otro y luego toda mi familia, eso no tiene fin, me tocó amarrarme los calzones y afrontar este dolor”, dijo recientemente en una entrevista con Caracol Televisión. “Ella está muerta, es lo que creo”, afirmó en otra ocasión.

Declaración de muerte presunta

Hasta antes de la declaración de muerte presunta por desaparecimiento, cuyo proceso se iniciará este miércoles, Juliana Hernández figuraba para los registros como una ciudadana más. Su cédula de identidad, los impuestos declarados e incluso propiedades afirmaban que estaba viva.

Sin embargo, hace unos días Hernández le dijo al corresponsal de Univisión en Colombia, Yezid Baquero, que en 2021 se había enterado de que Juliana había sido asesinada de un disparo en la cara. “Después de 17 años de estar buscando, nosotros la dimos ya con unas informaciones que nos dieron que hacía poquito la habían matado, le pegaron un tiro aquí en la frente’', explicó el candidato.

Jorge Gómez Pinilla, columnista del diario El Espectador de Bogotá, quien ha estudiado las diferentes versiones de la desaparición de Juliana, dijo a Univisión que este es un nuevo capítulo en el historial de inconsistencias de Hernández.

“Pienso que cae en una contradicción flagrante cuando dice que tiene certeza de que ‘le pegaron un tiro aquí en la frente’’', afirmó Gómez. “En tal caso, no podría estar pidiendo ante un juzgado de familia que la clasifiquen como muerta por desaparición, sino como víctima de un homicidio’'.

Así, tras los cuestionamientos principalmente políticos, la familia decidió iniciar el proceso legal para oficializar su muerte. “Siempre estuvimos a la espera de noticias de nuestra hija, pero al ser innegable lo evidente, se iniciaron las acciones judiciales pertinentes para la declaratoria de muerte presunta por desaparecimiento, siendo un asunto de competencia exclusiva de un juez de la República”, dijo Hernández en un comunicado.

Socorro Oliveros difundió en su cuenta de Twitter que el proceso se iniciará hoy, “sin que pueda establecerse su paradero, estableciendo presuntamente la fecha de su fallecimiento y ordenando la expedición de su registro de defunción”.

Sin embargo, pese a que Hernández ha declarado en múltiples ocasiones que los delincuentes comunes habrían “vendido” a su hija al Ejército de Liberación Nacional, la dirección nacional de esa guerrilla declaró a través de un comunicado difundido la noche del 8 de junio que no tuvo relación con lo ocurrido con su hija.

“Después de hacer las indagaciones respectivas le informamos al país que nunca tuvimos retenida a Juliana Hernández Oliveros, hija adoptiva de Rodolfo Hernández”, afirmaron. “Ninguna de nuestras estructuras en la región tiene responsabilidad directa ni indirecta en este caso, es falso que ella hubiese desaparecido o muerto en manos del ELN; nunca nos comunicamos con Rodolfo Hernández para solicitar dinero por su liberación, porque ella no estaba con nosotros, ni teníamos informaciones al respecto”, cierra el comunicado.

Las dudas sobre el paradero de Juliana, 17 años después de su desaparición, aún subsisten. Pero el candidato asegura que dejará de lado sus aprensiones personales en un eventual gobierno, pues los problemas de Colombia están por sobre los de él, dijo en un debate de primera vuelta.

“Me comprometo a que esta guerrilla se adhiera al compromiso que se hizo con las Farc, lo que pasa es que no lo han hecho cumplir y el gobierno no ha cumplido en su totalidad. Yo le pondré un otrosí al ELN para que acepte esas condiciones y firme, porque yo no puedo trasladar la tragedia mía al pueblo colombiano. Colombia necesita esa tranquilidad para poder trabajar”, aseguró.

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