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La Catedral Evangélica sigue revuelta: informe de su contraloría cuestiona a la administración y pide la renuncia de todo el directorio nuevo

Ya no está el obispo Durán, pero siguen los conflictos. Eso es lo que plantea el contralor Juan Carlos Acuña, en un documento que le envió a los directores y a la asamblea de la Primera Iglesia Metodista Pentecostal de Chile. En lo medular, pide que se elija un nuevo grupo representativo.

En las iglesias evangélicas acordaron derivar las denuncias a la justicia ordinaria.

"Esto, seguramente, no le va a caer muy bien a mucha gente, pero es mi trabajo; además, no nos podemos volver tropezar con la misma piedra", dice, ya medio resignado, Juan Carlos Acuña (51), el contralor de la Primera Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, también conocida como la Catedral Evangélica Jotabeche.

Lo suyo son los números, finanzas y administración. De hecho, es su trabajo, como contador auditor y perito de la Corte de Apelaciones de Santiago. Y es en esa esfera donde se le atravesó su otro mundo, el de la fe evangélica, credo que cultiva desde chico. Porque el informe que acaba de evacuar, este lunes 30, sobre la marcha de su iglesia de toda la vida no solo es malo, sino que literalmente destroza, uno por uno, cada rincón de la administración -post obispo Durán- de Jotabeche. Y culmina solicitando que sus 17 directores renuncien. De inmediato. Porque todo lo administrativo, según su informe, está mal hecho y va rumbo a una nueva crisis.

O sea, en buen chileno, todo de nuevo.

Solamente hace dos alcances. Y los subraya. Uno: "Lo único que no encontramos es que, a diferencia de épocas pasadas, no se está mal utilizando para fines personales el dinero y los recursos. Se trata de un tema de administración. De orden. De legitimidad. Pero que hay que arreglar", dice.

Y el segundo: "Esto en ningún caso es un apoyo a la gestión anterior, del obispo Durán, que estaba llena de irregularidades, sino justamente lo contrario, no volver a cometer esos mismos errores ni  alejarse de los valores cristianos".

¿Quién, cómo y dónde? Hagamos un pequeño recuento. La Catedral Evangélica vivió este año la crisis de su historia, luego de que el omnipotente obispo que la encabezaba, Eduardo Durán, fuera investigado por la fiscalía por un eventual lavado de activos. Según un informe de la Unidad de Análisis Financiero (UAF), a fines de 2018 su patrimonio constaba de 23 propiedades, con avalúo fiscal de $ 999 millones, más ocho vehículos, adquiridos entre 2004 y 2017. Cosa no poca para un pastor evangélico.

Sin embargo, para su liderazgo religioso esa no fue la verdadera piedra de tope. Todo se le terminó de desmoronar cuando se ventiló su vida privada y afectiva. Los creyentes pusieron el grito en el cielo tras su anuncio de que formalizaría una relación con una mujer... que no era su esposa. Había pasado de todo, pero esa sí que no se la aguantaron.

Ello derivó en un caos absoluto en Jotabeche. Nombramientos y despidos. Gritos iban y venían. Golpes de mesa y suspensiones. Los salmos sonaron con estrépito, en medio de una pléyade de criterios a considerar que ni sus propios autores entendían mucho. Como fuera, el obispo Durán -quien judicialmente sigue siendo investigado- terminó separado de sus funciones y el último tedeum evangélico, ante todas las autoridades del país, fue encabezado por una nueva mesa directiva.

El pasado 1 de junio se erigió aquel nuevo directorio, compuesto por 17 miembros y encabezado por un también nuevo presidente, el pastor Luis González Alvarado.

Pero semanas antes hubo otra designación de la asamblea de la Catedral. El 27 de abril se aprobó la creación de un Comité de Finanzas y Contraloría, y esta última oficina, cuyo norte era darle legitimidad y transparencia a todo lo que se hiciera en lo sucesivo, fue encabezada por Juan Carlos Acuña, el contralor. El mismo que ahora, tras elaborar un informe, indica que todo se ha hecho mal. Y muy mal.

Su informe consta en una carta resumen, de cinco carrillas, que este lunes le envió a todo el cuerpo directivo de la Catedral Evangélica. En ella indica que "manifestamos públicamente que a poco andar se ha creado un absoluto descontento con la actual gestión del Directorio Transitorio de nuestra iglesia. Nuestros argumentos han sido expuestos en reiteradas ocasiones frente al Directorio y también frente a la asamblea general de predicadores y ayudantes".

En lo medular, el contralor evangélico apunta a siete situaciones que a su juicio son centrales: que no se han separado las labores eclesiásticas de las administrativas en la iglesia; que no se ha reformulado la estructura corporativa (jerarquía), ya que la propuesta por el directorio "siempre concentra el poder de forma incorrecta, o sea, en el mismo directorio"; que se desconoce a la contraloría y sus facultades fiscalizadoras; que hasta ahora "ningún director ha dado a conocer de manera pública su declaración de patrimonio", lo que se les habría solicitado hace tres meses; que no se ha respondido a la propuesta de nuevos estatutos, presentados el 7 de junio pasado; que no se ha limitado mediante reglas y estatutos la labor financiera del directorio, para "cumplir el mandato encomendado de resguardar celosamente los tesoros de la iglesia"; que se debe nombrar un nuevo equipo de finanzas, "por falta de independencia y conflicto de intereses".

Por estos argumentos, el contralor Acuña rubricó el documento diciendo que se exige "la renuncia inmediata e irrevocable de cada uno de sus miembros (del directorio)" y que se elija un nuevo grupo de Directores representativos de dicha asamblea, "mediante una votación ordenada, participativa y transparente, que garantice que dichos candidatos gozan de la absoluta confianza de la congregación".

En el Directorio de Transición el informe del contralor evangélico ha sacado roncha. Hay molestia. Sus miembros han estado en reuniones para recabar información y están preparando un comunicado que desmentiría las aseveraciones de Acuña.

Fuentes cercanas al directorio, además, señalan que la reforma a los estatutos comenzó a trabajarse en una asamblea del pasado 31 de agosto y que todos los miembros del equipo de finanzas sí han realizado una declaración de patrimonio, algo en lo que también está trabajando el directorio actual.

En Jotabeche las aguas, aparentemente, aún no se calman.

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