La historia de las hermanas Mirabal: el triple asesinato que originó el día contra la violencia de la mujer

Archivo de las Hermanas Mirabal asesinadas en 1960, en República Dominicana.

Ocurrido hace 62 años, el macabro descubrimiento de un auto con los cuerpos destrozados de las tres hermanas Mirabal marcó un antes y un después tanto para los años en el poder del dictador de República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo, como para los movimientos que reivindican la no violencia contra las mujeres del mundo.


No lo sabían a ciencia cierta, pero su círculo presentía que las vidas de las hermanas Mirabal estaban en riesgo. “Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”, dijo Minerva Mirabal con valentía a sus cercanos a principios de la década de los 60. No tenía cómo saberlo, pero sus proféticas palabras se cumplirían años después, cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decretó el 25 de noviembre, la jornada de su asesinato, como el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer.

Conocida también como la historia de las “Mariposas”, al ser este el nombre utilizado por las hermanas en actividades políticas contra el régimen de Rafael Leónidas Trujillo, es también sindicada como uno de los detonantes de la caída del dictador de República Dominicana, quien se mantuvo al frente del país desde el 16 de agosto de 1930 hasta la noche del 30 de mayo de 1961, cuando murió acribillado en la carretera que une Santo Domingo con San Cristóbal.

Aquel 25 de noviembre de 1960 en que Minerva, Patria y María Teresa murieron, no fue un accidente, como se quería hacer pasar. El auto destrozado, al igual que los cuerpos de las tres mujeres y el del chofer, Rufino de La Cruz, apareció en el fondo de un precipicio. Pero el intento por encubrir el asesinato no duró mucho, y las protestas por el asesinato iniciaron un malestar popular del que Trujillo nunca se pudo recuperar.

En el juicio contra los culpables, según dictaminó la justicia, Ciriaco de la Rosa, uno de los asesinos, dijo en su testimonio durante 1962 que “después de apresarlas, las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas. Cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas, María Teresa. Alfonso Cruz Valerio eligió a la más alta, Minerva, yo elegí a la más bajita y gordita, Patria, y Malleta al chofer, Rufino de La Cruz”, consignó Infobae.

Los palos, quedaría en evidencia luego, fueron utilizados para desfigurar los cuerpos. Minutos antes habían sido ahorcadas por orden del dictador Trujillo y el jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) de República Dominicana, Johnny Abbes García.

La policía secreta asesinó a las hermanas Mirabal por orden de Rafael Leónidas Trujillo. Foto: Getty Images

“Ordené a cada uno que se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas. Traté de evitar este horrendo crimen, pero no pude, porque tenía órdenes directas de Trujillo y Johnny Abbes García. De lo contrario, nos hubieran liquidado a todos”, continuó.

En dicho momento, Minerva tenía 26 años, Patria, 30, y María Teresa, 36. Entre las tres, cinco hijos y una hermana quedaron atrás. Bélgica Adela “Dedé” Mirabal, quien falleció en 2014, no fue parte activa de los movimientos políticos, pero se encargó de mantener el legado vivo a través de museos y el relato de sus historias.

“Fue un día terrible, porque aunque lo sabíamos, no pensábamos que se iba a actualizar el crimen”, dijo “Dedé” en el documental Las Mariposas: Las Hermanas Mirabal. “Había unos policías y yo les agarraba y les decía: convénzase de que no fue un accidente, que las asesinaron”, relató en referencia al intento de encubrimiento fallido.

Luisa de Peña Díaz, directora del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana (MMRD), dijo a BBC Mundo que las hermanas “tenían una trayectoria larga de conspiración y resistencia, y mucha gente las conocía”, incluido el propio dictador Rafael Leónidas Trujillo.

Así lo recordó Florence Thomas, escritora y columnista colombo-francesa, que aseguró en el medio El Tiempo que “la tragedia de la familia Mirabal se inicia cuando al asistir a una fiesta en el Palacio de la Gobernación en honor al dictador Trujillo, donde habían sido invitadas, este conoció a Minerva y se sintió atraído por su belleza”.

Ese primer contacto, afirmó la psicóloga y activista feminista, habría funcionado como catalizador de una seguidilla de acosos a la familia completa. “La familia Mirabal recibió entonces varias invitaciones de Trujillo en las cuales el dictador intentaba atraer a la joven Minerva, quien, cansada de sus intentos de seducción, no solo lo rechazó, sino que solicitó al dictador dejar tranquilos a sus amigos militantes y perseguidos por la policía de Trujillo. A partir de este momento, la familia Mirabal no conoció descanso”, aseguró.

Dedé Mirabal, la única de las tres hermanas que sobrevivió, y quien se encargó hasta el día de su muerte de rescatar el legado de las Mirabal. Foto: Getty Images

El padre de las hermanas fue detenido, y poco después la propia Minerva sería aprisionada, lo que se repitió varias veces a fines de la década del 50. En mayo del 1960, tanto Minerva como María Teresa fueron condenadas a 18 años de cárcel, pero las presiones de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de la Iglesia forzaron su liberación “bajo palabra”.

El aumento en el número de crímenes de la nación centroamericana, las torturas reportadas y la desaparición de quienes se oponían al régimen de Trujillo, aportaron a que el asesinato de las tres hermanas, ese 25 de noviembre de 1960, se convirtiera en un catalizador.

“Fue tan horroroso el crimen que la gente empezó a sentirse total y completamente insegura, aun los allegados al régimen; porque secuestrar a tres mujeres, matarlas a palos y tirarlas por un barranco para hacerlo parecer un accidente es horroroso”, explicó Luisa de Peña Díaz.

Similar es la postura de Julia Álvarez, escritora estadounidense de origen dominicano, quien escribió la novela de ficción El tiempo de las mariposas, basado en lo ocurrido con las hermanas Mirabal, y que inspiró una película que lleva el mismo nombre. “Esta historia cansó a los dominicanos, que dijeron: cuando nuestras hermanas, nuestras hijas, nuestras esposas, nuestras novias no están seguras, ¿de qué sirve todo esto?”, dijo a BBC Mundo.

Si bien la justicia declaró culpables tanto a los autores materiales como a los intelectuales del asesinato, la condena de treinta años apenas se cumplió. Cuando llevaban dos ellos en prisión, todos escaparon en masa aprovechando un levantamiento militar, donde un alto mando abrió las puertas de la Fortaleza Ozama, lugar en el que se encontraban recluidos.

Los reconocimientos se tardaron en llegar, pero lo hicieron. En 1981, el día de su muerte fue el elegido para conmemorar la lucha contra la violencia hacia la mujer en Latinoamérica, realizándose el primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, en Bogotá, Colombia. 18 años después, la ONU hizo lo propio a nivel mundial al establecer el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer en 1999. En República Dominicana, una provincia lleva su nombre, y un monumento en Santo Domingo las recuerdan, porque su macabro asesinato marcó no solo a la historia del país caribeño, sino que también a la lucha por erradicar la violencia a la mujer en todo el mundo.

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